La detención de uno de los ‘capi’ mafiosos más buscados de los últimos treinta años en todo el mundo, Matteo Messina Denaro, responsable entre otros de los terribles y míticos asesinatos en 1993 de los ‘superjueces’ italianos Falcone y Borsellino, abre, una vez, más el debate: ¿ha entrado en declive la mafia, la ‘Cosa Nostra’, o está más viva y revitalizada que nunca? 

Los datos no parecen dejar lugar a duda alguna. En el año 2021, anteayer como quien dice, la facturación de los distintos cárteles de la mafia ascendía a unos 38.000 millones de euros anuales. Casi 105 millones diarios. La cifra es tan escalofriante que no necesita mucho más comentario. El dato fue suministrado por el Banco de Italia pero no está completo. A esta brutal cifra hay que añadir la que aportaba apenas un año antes la Dirección Nacional Antimafia, que tras minuciosos rastreos -básicamente en el negocio del narcotráfico mundial- cuantificaba la cantidad de dinero movido por tan siniestra y tupida red criminal en no menos de 400.000 millones de euros. 

Un negocio en expansión

Se trata por tanto de un negocio que, lejos de aminorar su actividad y sus beneficios, arrecia año tras año sus lucrativas y delictivas prácticas. Se trata de un negocio en expansión porque, como se sabe, al igual que el flujo pecuniario de cualquier gran organización empresarial de carácter legal, los ingresos deben ser reinvertidos constantemente en una miríada de actividades que permitan hacer crecer aún más los beneficios y por supuesto ‘blanquearlos’, hacerlos ‘legales’, convirtiendo el negro de este sucio dinero en blanco y sin mancha alguna de sangre. 

Hay literatura acerca de esto a mansalva. En las últimas décadas, muchos investigadores, políticos y autores independientes se han acercado a este fenómeno y han aportado datos en cientos de libros al respecto a los que hay que añadir innumerables publicaciones en medios de comunicación de todo el mundo. En uno de sus libros más clásicos, Daniel Estulin, autor entre otros de El Imperio Invisible, aportaba un dato que me dejó perplejo en su día y que no he olvidado: sin los fabulosos beneficios del narcotráfico mundial, los grandes mercados financieros se quedarían sin liquidez… ¡en un 90 por ciento!

Las mafias matan con ruido mediático pero hacen negocios en la más absoluta de las oscuridades

Novelistas como Don Winslow, autor de una mítica trilogía sobre los cárteles de la droga mexicanos, no italianos en este caso aunque las conexiones son múltiples y están demostradas, relataba -en forma de novela pero basada en la historia real de los últimos 40 años- en qué forma se pudo reconstruir la capital mexicana tras un devastador terremoto que la destruyó en gracias al dinero aportado por las grandes organizaciones criminales. Cuenta también en sus novelas Don Winslow cómo conocidos políticos, no sólo mexicanos aunque evita dar nombres, habrían recibido durante años sobornos millonarios de estos clanes. ¿Dónde termina la realidad y dónde comienza la ficción? Es difícil saberlo pero las dudas quedan ahí.  

Una organización horizontal e inextricable

Las mafias, porque la llamada ‘Cosa Nostra’ no es úna única organización de carácter vertical y si una tupida red de distintos grupos, cada uno de ellos con su propia jerarquía y sus distintos ámbitos territoriales de influencia, matan con ruido mediático pero hacen negocios en la más absoluta de las oscuridades. 

Tras la masacre de Duisburgo, en el verano de 2007, el mundo descubrió a una de sus más siniestras y hasta aquel momento desconocidas facciones: la ‘Ndrangheta’, a la que se consideró ya entonces la mafia más poderosa del mundo y a la vez más desconocida del planeta. Partiendo de la región de Calabria, a través de las oportunidades que brindan las más sofisticadas tecnologías de la información, extiende sus tentáculos a todos los lugares del mundo. Cuando digo a todos, quiero decir a todos. Comer en un lujoso restaurante de Milán o París o comprar ropa exclusiva en un centro comercial de Londres, Frankfurt o Estocolmo, son actividades que tal vez contribuyan a engordar y ‘centrifugar’ los beneficios de estas organizaciones… ¡aunque no lo sepamos! 

El brillante periodista, escritor e investigador italiano Francesco Forgione, en su imprescindible obra NDrangheta, la mafia menos conocida y más poderosa del planeta, aporta datos que sirvieron para la composición del primer informe realizado por la Comisión parlamentaria Antimafia de mi país y aprobado, por unanimidad, el 19 de febrero de 2008. La actividad parlamentaria continuó desentrañando ‘las tripas’ de estas organizaciones, pero fue interrumpida a raíz del advenimiento de Silvio Berlusconi al poder. En cualquier caso, fue un importante punto de ruptura del velo tradicional que durante décadas amparó, y sigue amparando, a estas organizaciones. A partir de aquellos años las actividades y relaciones de la mafia con grandes grupos empresariales, como grandes constructoras y otros, con evidentes conexiones con el poder político, fueron quedando al descubierto. El arresto aquel 2008 de Pasquale Condello, fue clave en el levantamiento de aquel velo. 

Tras la caída de Messina, algo cambiará, es evidente. Es aventurado, eso sí, pronosticar hasta dónde y en qué medida. Hablamos, como en los casos de los históricos Salvatore ‘Toto’ Riina y otros como el citado Condello o los napolitanos Michele y Ciro Mazzarella, no de simples cabecillas locales que, desde las entrañas del rural italiano construyen grandes imperios criminales que se extienden por decenas de países, sino de gentes de un poso infinitamente superior, al nivel del mítico Vito Corleone. Se trata de gente difícil de suceder, aunque se apunten nombres como el de Giovanni Motisi, que formó parte de los ‘grupos de fuego’ de Riina o el de Stefano Fidanzati. Son hombres ya de provecta edad, que en muchos casos superan la setentena, y que garantizan una combinación perfecta entre la experiencia vital y el conocimiento necesario para la toma de decisiones lentas, a veces muy ralentizadas en el tiempo, frías, precisas y normalmente exitosas. Muy del estilo de una organización ‘de honor’ cimentada en las más rancias tradiciones que cierran sus pactos, lo siguen haciendo, no en contratos por escrito sino a través de la sangre. 

¿Hombres de honor o padrinos sanguinarios?

Son los suyos liderazgos casi indestructibles puesto que confieren los cetros de mando a figuras señeras sólo cuando hay que dirimir una diferencia mayúscula, que ponga en riesgo toda la organización y al conjunto de las familias. Para el resto de cuestiones más cotidianas’ su estructura no está centralizada sino disgregada en múltiples tentáculos y núcleos independientes entre sí. Una compartimentación de actividades y conocimiento -al estilo de cómo se organizan también los grandes servicios de inteligencia- que les hace poco vulnerables a la acción policial y judicial. En lo que sí han cambiado sus métodos, modernizándose y haciéndose más eficaces es en lo referido a su interlocución con el poder político, incluidos ministros o algún jefe de gobierno. El ‘capo’ o sus lugartenientes ya no pactan directamente con ellos; se dedican preferentemente a manejar los ingentes flujos de dinero que genera su actividad ilícita y en todo caso sitúan a hombres intermedios en las instituciones; unas incrustaciones que permanecen al margen de los sucesivos cambios de gobierno y que les dan un carácter, casi, eterno.