Opinión

Amor en la villa del mar blanco

Tres niños saharauis en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia). FRANCISCO CARRIÓN

Siempre quise escribir una historia en la que un personaje fuera poeta y cantara al paisaje, a las montañas y a la lluvia. Un personaje lleno de sabiduría y belleza, que fuera guía de un campamento nómada de trashumantes. El anciano poeta de los Omar Uld Musa, es ese espíritu libre que conoce la arena, las dunas, los árboles  y solo está atado a la inmensidad.

En esta novela Amor en la villa del mar Blanco, la vida supera al dolor, la destrucción y la muerte. El campamento de Beruaga vive en la memoria de Sidi y Naiara, en su intento de volver a la Villa del mar Blanco y recuperar la historia de una familia a través de varias generaciones.

Las dunas son el horizonte que buscan los nómadas, una mirada al cielo poblado de estrellas

Los pastores se asustan al ver el mar y los pescadores no conocen las jaimas negras ni los dromedarios. En este contexto el campamento de jaimas mira la pequeña villa de casas blancas y a partir de allí nace un encuentro entre dos pueblos, dos formas de entender la vida.

Las dunas son el horizonte que buscan los nómadas, una mirada al cielo poblado de estrellas. Hogueras que nacen en medio de la oscuridad y voces lejanas que susurran en la noche esas  huellas que viajan desde Beruaga hasta el mar Blanco. 

Los abuelos Mahfud y Fatimetu son enterrados en la meseta pedregosa, Salma y Ahmedu esperan en la Villa del mar Blanco el retorno de Sidi y Naiara desde la tierra de las cumbres nevadas y desnudas. Javier Errasti el viejo marinero que conoce las olas, el viento del mar y los acantilados blancos. Transmite un mensaje de amor y en su interior el campamento de los Omar Uld Musa permanece vivo.

No hay derrota a pesar del trágico destino del campamento de Beruaga que quedó reducido a cenizas. El anciano poeta lo rememora en cada verso, lo hace vivir en el interior de Naiara y Sidi. Las alfombras, las esteras, los cuencos, las teteras y las jaimas; todo ello permanece intacto en las arenas de Beruaga. El pozo blanco sigue allí esperando a otra generación de los  Omar Uld Musa.

El dolor y la muerte, son retratados en las páginas de este libro. El destierro y la huida hacia un destino incierto marcan cada paso de los personajes de esta novela que se nutren de varios paisajes y contextos.

Amor en la villa del mar Blanco, está llena de nostalgia, tristeza y esperanza. Busca un mensaje de humanidad en el interior de cada jaima, de cada casa y persigue la vida en un paisaje desnudo poblado de luces.


Ali Salem Iselmu es periodista y escritor saharaui. Es autor de Amor en la villa del mar Blanco.

Ali Salem Iselmu (Dajla, Sahara Occidental; 1970), transmite, a través de esta novela, las historias de los abuelos, las familias y los individuos que forma un pueblo. Historias que van más allá de cualquier discurso, de cualquier frontera. El autor colabora habitualmente con los diarios impresos Gara además de con el digital El Independiente.

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