Óscar Puente compareció en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros para anunciar el decreto de indemnizaciones a las víctimas de los accidentes de Adamuz y Gelida. Lógicamente, los periodistas le preguntaron sobre los aspectos confusos sobre lo que ocurrió, sobre todo en lo que tiene que ver con el descarrilamiento del Iryo.
El ministro no aportó nada relevante, pero sí reaccionó de forma un tanto airada cuando se le preguntó por lo que había dicho el lunes en una entrevista al Colegio de Ingenieros el presidente de la CIAF (Comité de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), Ignacio Barrón, que señaló como causa probable del descarrilamiento la rotura de una soldadura de dos carriles (uno nuevo y otro viejo), y que, además, mostró su sorpresa ante la aseveración de Puente de que se había hecho una renovación integral de esa línea cuando, en realidad, se había hecho a trozos. El ministro respondió que lo que a él le había producido "sorpresa" fueron las declaraciones de Barrón, por tratarse de "hipótesis sin un informe de laboratorio".
El problema de verdad de Puente no es con los periodistas que, en su opinión, lanzan "bulos", sino con los técnicos.
El enfado con Barrón por apuntar de forma indiciaria a una responsabilidad de Adif en el descarrilamiento del Iryo es el colofón de una semana plagada de meteduras de pata, provocadas no tanto por desconocimiento, sino por su afán de difuminar sus responsabilidades en lo ocurrido.
A mí no me extraña que en la rueda de prensa del ministro del miércoles 21 de enero no estuviera presente el presidente de Adif, ausencia que levantó suspicacias entre los periodistas. Y no me extraña porque en su comparecencia ante los medios del viernes 23 de enero, en la que sí estaba presente el máximo responsable de Adif, éste le dejó en mal lugar, al menos, en dos ocasiones.
Recordemos que Puente había dicho ese mismo día que la información de El Mundo en la que se decía que se habían soldado tramos de vía antigua con otros nuevos era un "bulo". Pues bien, Pedro Marco, preguntado por ese asunto, respondió: "Vamos renovando por tramos. Es cierto que hay una soldadura que une el carril preexistente con el nuevo".
El denominador común de las meteduras de pata del ministro es que siempre se equivoca para eludir la responsabilidad de su ministerio
Puente también había desmentido la información que hablaba de averías en los trenes auscultadores (los que revisan el estado de las vías). En este punto, Pedro Marco volvió a dejar en evidencia a su jefe al afirmar que el Séneca estaba parado, aunque a punto de ser reparado, y que de los tres Stadler (también auscultadores) sólo uno estaba operativo y, además, había estado operando en Barcelona.
Puente también metió la pata cuando informó de las muescas en las ruedas de los trenes, al afirmar, por ejemplo, que se habían encontrado marcas en un tren en el lado izquierdo, y no en el derecho, que es el tramo de vía donde supuestamente se produjo la rotura que provocó el descarrilamiento. Luego se ha sabido que ese tren, que despistaba sobre lo ocurrido, no había pasado previamente por el tramo de vía de Adamuz.
También el ministro se equivocó al afirmar en la rueda de prensa del viernes 23 de que la última revisión de la vía de Adamuz con ultrasonidos se había hecho el 10 de noviembre, cuando en la documentación que se distribuyó al final de su comparecencia se decía que esa revisión se hizo el 10 de septiembre.
Pero. tal vez, la mayor de sus equivocaciones fue afirmar que la vía en el tramo de Adamuz había sido renovada de manera integral en mayo de 2025. Cuando se puso en evidencia que había tramos de vía antiguos, Puente se sacó de la manga que "integral" quería decir que se había hecho "de punta a punta, no en todos sus elementos". Fue entonces cuando Ignacio Barrón echó un jarro de agua fría sobre el argumentario del ministro: "Todos creíamos que se había hecho una remodelación integral de la línea Madrid-Sevilla después de 30 años de funcionamiento y no ha sido así". Es lógico que el ministro, acostumbrado a mandar y a que se le obedezca, esté un poco encendido con el presidente de la CIAF.
En su comparecencia tras el Consejo de Ministros, Puente intentó justificar algunos de sus errores. "Han sido 16 entrevistas y tres ruedas de prensa", se disculpó. Y además, añadió, "no soy ingeniero ni experto". Bien, eso lo entendemos, pero esa no es la causa de sus meteduras de pata. Un error es disculpable, incluso dos. Lo que no tiene disculpa es que siempre que ha dicho cosas que no eran del todo ciertas ha sido para escurrir el bulto; es decir, para tratar de desviar la responsabilidad hacia cualquiera menos a él.
La Audiencia Nacional ha decidido abrir diligencias previas contra Oscar Puente por la tragedia de Adamuz. Ahora tiene que informar la Fiscalía. Ya hay un procedimiento abierto en un juzgado de Montoro por el accidente. La Guardia Civil investiga. Y, como hemos podido comprobar, la CIAF también, por cierto, de manera bastante independiente. Me temo que Puente está llegando al final de la escapada.
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hace 51 minutos
A los periodistas de la fachosfera no les interesa aportar información que ayude de verdad a esclarecer lo ocurrido. Lo único que les interesa es derribar a Óscar Puente. Es su único objetivo. Han apostado muy fuerte, así que, si no lo consiguen, será un gran fracaso para ellos.