Opinión

La factura del dogma antinuclear

Central nuclear de Almaraz.
Central nuclear de Almaraz. | CNAT

En España hay casi ocho millones de personas que no pueden encender la calefacción en invierno: el 16 % de la población tiritando entre cuatro paredes. En 2019 eran la mitad. Cuatro millones y medio más hacen malabares para no caer en el corte de suministro de la luz o el gas. Viven, en su inmensa mayoría, en pisos levantados antes de 1980, colmenas de ladrillo hueco y carpinterías de aluminio por donde se escapa el sueldo y se cuela el frío.

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Esa intemperie doméstica no es una fatalidad climática ni una maldición bíblica. Es el saldo final de decisiones adoptadas a golpe de pancarta y despacho por dirigentes que jamás padecerán sus consecuencias. La frivolidad en política consiste exactamente en eso: en legislar envuelto en ropajes morales sabiendo que la cuenta no la pagará quien firma el decreto, sino quien no tiene dónde guarecerse.

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La transición ecológica oficial se ha convertido en un festín de clase alta financiado por los desfavorecidos. Quien dispone de un chalé unifamiliar o un ático en propiedad instala placas solares subvencionadas por el Estado y aparca en su garaje un vehículo eléctrico regado con ayudas públicas. Mientras tanto, la familia que malvive de alquiler en un cuarto sin ascensor de 1970 sostiene el sistema: paga el kilovatio hora íntegro, recargado con impuestos, peajes y los derechos de emisión que dicta el gas. El 84 % de los hogares con rentas bajas confiesa que le resulta imposible acometer la mínima reforma térmica. Para ellos no hay atajos verdes; solo la certeza de que encender un radiador equivale a renunciar a la cesta de la compra.

La transición ecológica oficial se ha convertido en un festín de clase alta financiado por los desfavorecidos

No es una novedad sino una inercia de cuatro décadas. En 1984, el gobierno de Felipe González decretó la moratoria nuclear para contentar la agitación de la época. A las eléctricas se les garantizó una indemnización multimillonaria por paralizar Lemóniz o Valdecaballeros. ¿Quién la abonó? Los usuarios, a través de un recargo fijo en el recibo de la luz que se prolongó durante diecinueve años, hasta finales de 2015. Se esfumaron 5.717 millones de euros de los bolsillos ciudadanos para compensar una energía que jamás llegó a producirse. Lemóniz no alumbró una sola bombilla; es hoy un esqueleto de hormigón batido por el Cantábrico que pagaron religiosamente dos generaciones de españoles.

Alemania recorrió el mismo camino con idéntica ceguera dogmática: liquidó sus centrales para alimentar el relato antinuclear, disparó su dependencia y terminó quemando carbón mientras sus ciudadanos asumían la electricidad más cara y sucia del continente. Cuando el gobernante prescinde de la física y la economía por devoción a sus anteojos ideológicos, la realidad no se dobla; cobra el rescate.

Ahora la historia se repite con el cierre programado de las plantas existentes, como Almaraz, pospuesto deprisa y a regañadientes hasta 2030 ante el vértigo de un apagón y el coste político en vísperas electorales. Una gestión espasmódica, sin plan ni rigor, donde la consigna sustituye al cálculo técnico.

El dogma es un lujo reservado a las élites que no miran la cuenta corriente a final de mes ni revisan el contador con angustia. En la moqueta ministerial no hace frío. En los despachos oficiales el confort térmico viene de serie y los errores de cálculo no restan poder adquisitivo. La impostura se rubrica en el boletín oficial; el castigo, silencioso y diario, lo sufren los mismos de siempre en el recibo de cada mes.

4 Comentarios

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Comentarios cerrados para este artículo.

  1. Como no estar de acuerdo con el juez. Para gobernar no se pueden usar las orejeras y las anteojeras de la ideología. Y menos emplearlas con empecinamiento, y menos aún emplearlas como escudo contra otros ciudadanos. El que gobierna debe gobernar para todos y esto no significa imponer a todos un criterio que solo apoyan algunos y menos aún que solo tiene como verdsdero fundamento el ansia de poder, el autoconvencimento de ser infalible. Este tipo ha conseguido que incluso aquellos que se dicen de izquierdas de siempre lo rechacen. Ojalá el rechazo de frutos pronto.

  2. Soy ingeniero industrial, con máster en energías renovables, postgrados en eficiencia y alguna cosa más.
    La gestión energética tiene bastantes variables críticas. No me voy a extender en detalles.
    España ha sido pionera en energías renovables, incluso soluciones desacrrolladas aquí mismo y de calidad.
    Ahora, hablar de renovables significa comprar a China placas fotovoltaicas, generadores eólicos extranjeros.
    Muchas de esas tecnologías «limpias» tienen ciclos de vida inferiores a una nuclear. No son controlables, dependen del clima, con producción intermitente…
    Si añadimos la obsoleta infraestructura de transporte de energía eléctrica, estamos en la picota y/o de intereses foráneos.
    La seguridad de las centrales nucleares occidentales es incuestionable
    Además, las micro centrales nucleares se pueden instalar cerca del consumidor sin requerir renovar toda la red de transporte.
    Hace años, a raíz de una tesina publicada, la administración Obama se puso en contacto conmigo. Supongo que muchos más ingenieros también.

    Me indigna que políticos ignorantes o mediatizados decidan cuestiones técnicas o científicas.
    Decisiones que a mí me resultan tan imbéciles como si Mónica García dijera que la única solución suministrada contra el cáncer fuera a ser regaliz.
    ¿Suena a una exageración? Pues no lo es. La producción de placas solares, molinos, etc., generan contaminación.
    En algunos casos como con el litio generando productos tóxicos o salinizando aguas.

    Lo importante es el «balance neto», y este es muy favorable en las nucleares.

  3. De cara a la próxima campaña electoral, debería abrirse el debate sobre la energía nuclear, con un planteamiento en la línea de lo que expone en su excelente articulo.
    La nuclear es una energía estable, limpia, segura y genera empleo de calidad. Además, las centrales españolas están perfectamente mantenidas, operadas y supervisadas.
    El catastrófico experimento de Alemania, motivado por presiones políticas, sustituyendo la energía nuclear por renovables y combustión de carbón ha sido catastrófico.
    El debate ha de salir a la calle ya que los ciudadanos tiene derecho a conocer los datos acerca de la seguridad, los residuos, los costes y opinar en consecuencia.
    El cierre de las nucleares no tiene vuelta atrás.

  4. Estamos en el pais de la máxima recaudación.

    Jamás se ha recaudado tanto.

    En el de la máxima desigualdad histórica.

    Un Sr que vive en Albacete paga muchas cosas de manera diferente a un Sr que vive en Mondragon por lo mismo

    Estamos en un pais de pésimos servicios

    Hay alguien que en su comunidad autónoma este satisfecho con el servicio de educación, de transportes públicos o de la sanidad?

    Pero lo ultimo y más sangrante son los impuestos, recargos y similares sobre el IBI.

    Resulta que un Sr paga, por ejemplo, el último de los impuestos estrella, el de las basuras, en razón al ibi como si fuese este quien produce basuras de tal forma que si una persona vive en un ático de la gran Vía paga mucho más que si una familia de cinco personas en Bellvitge.

    Si, el Sr del ático seguramente tiene más dinero pero… De verdad que produce más basura?

    O una plaza de aparcamiento o un trastero producen basura?

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