Hace una década, el grupo Antena 3 -posteriormente renombrado Atresmedia-, atravesaba un buen momento sobre el parqué y contaba con una valoración que superaba los 3.200 millones de euros.

Por esas mismas fechas, una compañía estadounidense nacida apenas 10 años antes, como una especie de videoclub online, registraba una capitalización inferior a los 1.000 millones de euros. Su nombre era Netflix.

Hoy, esta compañía, convertida en referente de la televisión del futuro cuenta con un tamaño de mercado próximo a los 60.000 millones de euros, veinticinco veces superior al del grupo de medios español.

Estas cifras son suficientemente elocuentes de la brusca transformación que ha sufrido el negocio televisivo en los últimos años y que ha puesto en una situación comprometida a los operadores tradicionales del sector. «A largo plazo, creemos que los riesgos se derivan de la mayor penetración de la televisión de pago y del impacto que probablemente tendrá para los canales de señal abierta en términos de pérdida de audiencia y mercado de publicidad por un lado, e inflación de costes por el otro», advierten en Alantra.

Los últimos datos de publicidad han defraudado las perspectivas de recuperación

Sin embargo, compañías como Atresmedia han logrado capear en los últimos tiempos estas amenazas, alentados por su posición dominante en una economía en crecimiento como la española y unas buenas perspectivas para el mercado publicitario. Con estos ingredientes, el valor llegó a remontar cerca de un 40% en diez meses, entre julio de 2016 y el pasado mes de abril.

Pero el grupo se encuentra desde hace varias semanas atravesando un notable bache. En sólo quince sesiones, y a pesar del fuerte repunte de este lunes, se ha dejado un 9% de su valor, a medida que las buenas perspectivas para el negocio se han ido deteriorando.

En Fidentiis advierten de que el mercado de la publicidad televisiva en España apunta a un crecimiento plano durante el primer semestre y auguran que el estancamiento se prolongará durante los próximos 18 meses. «Creemos que hay varias razones para esta debilidad. Ha habido algunos rendimientos débiles de sectores clave, creemos que el big data está permitiendo una reasignación de los presupuestos de marketing lejos de los medios de masas y observamos el fuerte crecimiento en OTT (plataformas de vídeo bajo demanda) que no parece estar reflejado en las estadísticas oficiales de publicidad en España».

Así, la firma de análisis ha anunciado recientemente un recorte en su valoración de Atresmedia, al igual que Deutsche Bank o Banco Sabadell, entre otros.

En el banco español recalcan la baja visibilidad del mercado publicitario en España, tras las cifras decepcionantes de los últimos meses y reconocen que las perspectivas de Atremedia a corto plazo se han nublado.

Con todo, los analistas de Sabadell no creen que esto sea indicativo de que la amenaza de los nuevos modelos de consumo televisivo sea cada vez más patente. «Creemos que la televisión de pago, sin duda, va a suponer un riesgo y un cambio en la dinámica del consumo de televisión, pero creemos que no se trata de algo inminente y que los anunciantes van a seguir viendo a la televisión como un soporte publicitario muy interesante por su gran alcance y precio relativamente inferior», comentan, tras resaltar que la penetración de las televisión de pago en España es aún limitada.

La limitada penetración de la televisión de pago en España protege el negocio de Atresmedia

Por todo esto, confían en que el deterioro actual del mercado publicitario sea puntual y confían en que Atresmedia siga sacando partido de la mejora del negocio, en plena recuperación de la economía española. «La complementariedad de canales, la parrilla interesante y el hecho de que se mantiene la situación de duopolio en el mercado, hace que sigamos esperando crecimiento de ventas, ya que pensamos que Atresmedia será capaz de mantener niveles de audiencia por encima de 41%», a pesar de la competencia de nuevos canales y del crecimiento de la televisión de pago.

Por eso, en Sabadell aún confían en que los títulos de la compañía podrían revalorizarse un 17,7%, hasta los 12,2 euros.