Dia salvó con ganancias este martes una sesión de continuos vaivenes en bolsa. La compañía de supermercados ha sellado en positivo cuatro de las últimas cinco jornadas, con alzas acumuladas en el periodo del 4,5%.

Esta positiva racha, sin embargo, apenas sirve para ocultar la debacle que ha vivido la firma en bolsa en los últimos tiempos. En 2018 destaca como el peor valor del Ibex, con caídas superiores al 18%. Y el hundimiento es mucho más estrepitoso si se amplía el foco: en nueve meses se ha dejado por el camino un 44% de su valor.

Para su consuelo, la firma que dirige Ricardo Currás puede alegar que la suya no es una crisis singular. Varios de sus principales competidores europeos atraviesan por baches similares: el grupo alemán Metro, propietario entre otras cadenas de Makro, ha retrocedido cerca de un 28% en poco menos de tres meses; el portugués Jeronimo Martins, se deja alrededor de un 20% desde el pasado febrero; el francés Casino cotiza hoy casi un 30% por debajo de sus niveles de hace once meses; y el también galo Carrefour se arrastra en sus niveles más bajos de los últimos seis años, tras dejarse también más del 30% de su valor desde mayo de 2017.

Sin obviar las particularidades de cada caso, las cifras reflejan de forma incontestable que el mercado desconfía del sector. Lo cierto es que, aunque pueda parecer paradójico, el escenario actual, de solidez económica internacional, no suele ser el más favorable para las compañías de distribución básica en bolsa.

Como explican en Bankinter, «en momentos de fortaleza del ciclo, las empresas de consumo básico suelen comportarse peor que las empresas de consumo discrecional. Las empresas de consumo básico participan en menor medida de las mejoras en consumo que se producen en momentos de expansión en el ciclo».

La fuerte competencia en precios en el sector está ajando las rentabilidades de las compañías

Pero el rotundo revés encajado por las compañías de supermercados en los últimos meses es sintomático de una debilidad que no se explica sólo por una cuestión de ciclo. Javier Galán, responsable de gestión de renta variable europea en Renta 4, apunta a un factor fundamental: la fuerte competencia en precios en la que se haya sumido el sector y que está erosionando sus márgenes de rentabilidad.

El pasado mes de febrero, la agencia Moody’s advertía de que la creciente competencia, alentada por Mercadona, podía agravar la guerra de precios entre los minoristas que operan en España, con implicaciones negativas para su rentabilidad y solvencia.

Y escenarios similares pueden contemplarse en otros mercados europeos, porque, como indica Galán, la base del problema parte del estancamiento demográfico en Europa, que dificulta el aumento de los volúmenes de ventas. En ese escenario, cualquier crecimiento debe producirse a costa del rival, y como la industria no da margen para mucha diferenciación, la principal arma para competir es la rebaja de los precios, aún a costa de la propia rentabilidad.

En este contexto, la transformación de los hábitos de consumo que afecta a la práctica totalidad de las industrias comerciales, con el auge de las compras online, supone todo un desafío para las cadenas de supermercados.

«Todo el sector está inmerso en inversiones elevadas para competir con la venta de alimentación online», explica Galán, quien subraya que en este entorno tan competitivo las compañías no pueden repercutir al cliente los costes logísticos de las ventas digitales, lo que también merma sus márgenes.

Esta amenaza online viene representada, como no podía ser de otra manera, por el gigante tecnológico Amazon. Desde su entrada en el negocio del comercio básico en Estados Unidos, con la compra de la cadena de supermercados Whole Foods, el sector no ha dejado de percibir el riesgo de que la compañía que dirige Jeff Bezos intentara un movimiento similar en Europa, lo que daría una nueva vuelta de tuerca a la competencia.

Sin embargo, Pablo García, director de Alphavalue en España, considera que la reciente decisión de Amazon de aliarse con la firma gala Casino para el reparto de alimentos –en un acuerdo similar al que tiene con Dia en España– puede interpretarse como una señal positiva para el sector, ya que «puede mostrar que Amazon se da cuenta de que no puede llegar sola a todos lados».

En este contexto, la adaptación al comercio online también golpea a los márgenes

En opinión de García, las compañías de supermercados están dando algunos pasos positivos en los últimos tiempos, a través de alianzas y joint venture en algunos aspectos de su actividad que pueden servir para atenuar la competencia y ganar capacidad de negociación con proveedores.

Con todo, el experto de Alphavalue sigue sin ver catalizadores suficientes en el horizonte para reanimar el rumbo en bolsa del sector. Pero lo cierto es que tras acumular unos desplomes tan significativos, algunos expertos apuestan a una recuperación, aunque sólo sea por una mera cuestión de valoraciones.

Es el caso de Rafael Bornadell, analista de GVC Gaesco Beka. Tomando como referencia la situación de la española Dia, asegura que «la caída es exagerada. El mercado está descontando un entorno mucho peor, en el que la guerra de precios se mantiene en el tiempo y la merma de rentabilidad es mucho mayor de la ya anunciada. Sin embargo, este no es nuestro escenario base y pensamos que ya se está estabilizando».

Las próximas presentaciones de resultados serán las que dicten si, efectivamente, la tormenta que azota a los supermercados remite o no. Mientras tanto, en los mercados los inversores parecen preferir ir a hacer la compra a otros lados. Por mucho descuento que le ofrezcan.