Según todas las encuestas, el PNV ganaría este domingo las elecciones autonómicas vascas al lograr entre 27 y 28 escaños, por lo que necesitaría el entendimiento con los dos grandes partidos, PSOE y PP, para poder gobernar, según la encuesta preelectoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). EH Bildu perdería cinco escaños, pero se mantendría como segunda fuerza con 16 parlamentarios, resistiendo la irrupción de Elkarrekin Podemos, que lograría entre 15 y 16 escaños en sus primeras elecciones autonómicas en Euskadi. La confluencia lograría así el sorpasso sobre los socialistas, que pasarían de 16 a ocho escaños, los mismos que el PP, que sólo se resiente en dos diputados. Ciudadanos se quedaría sin representación.

Íñigo Urkullu podría seguir gobernando en la comunidad, aunque necesitará de la colaboración del PP y del PSOE para lograr la investidura y sacar adelante sus presupuestos y su programa, al no alcanzar la mayoría absoluta, situada en 38 escaños. Especialmente relevante será el viraje a la izquierda que se puede producir en el Parlamento, que alcanzaría hasta un 70% de los escaños, gracias a la irrupción de Elkarrekin Podemos. En el sistema vasco, el candidato que obtenga más apoyos se proclama lehendakari. Con las previsiones electorales actuales se abren cuatro escenarios posibles para el Gobierno de la comunidad.

Acuerdo PNV-PSOE

A priori, parece el escenario lógico, ya que ambos partidos sellaron un acuerdo global en junio de 2015 para apoyar a sus candidatos tanto en los ayuntamientos como en las diputaciones forales. De hecho, juntos gobiernan desde entonces las tres instituciones provinciales y numerosos consistorios, incluidos los de las tres capitales. El problema para alcanzar ese acuerdo reside en la defensa que hace el PNV del derecho a decidir. El Comité Federal del PSOE ha marcado claramente la defensa de la autodeterminación como «línea roja» para negociar con los partidos soberanistas.

No obstante, el cabeza de lista del PNV por Bizkaia, Josu Erkoreka, ha asegurado que sería un «error mayúsculo» abordar en Euskadi proyectos soberanistas excluyentes y ha abogado por «avanzar más lento» para incorporar a todas las sensibilidades políticas. A su juicio, sería un «error mayúsculo abordar proyectos excluyentes», porque no se puede permitir que «los sueños de unos sean las pesadillas de los otros». Por ello, apuesta por «hacer un esfuerzo por integrar todas las referencias identitarias de la sociedad» vasca mediante el acuerdo y el pacto, y siguiendo los procedimientos legales establecidos. En la misma línea se ha posicionado el propio Urkullu, que ha deshechado la «vía unilateral» del soberanismo.

Por otro lado, la caída electoral del PSOE que marcan las encuestas hace que entre ambos partidos no logren la mayoría absoluta. Podrían facilitar con sus escaños la proclamación del lehendakari, pero necesitarían el apoyo de un tercer partido en el Parlamento para aprobar las leyes. En este punto, la coalición de PNV-PSOE podría contar con un respaldo parlamentario del PP, que se situaría en la órbita constitucionalista frente al bloque de izquierdas formado por Elkarrekin Podemos y EH-Bildu. Ese apoyo parlamentario tendría escaso coste político para el partido de Mariano Rajoy.

Las declaraciones de Erkoreka han sido interpretadas en los dos grandes partidos como una forma de suavizar posturas y facilitar las negociaciones de investidura del lehendakari tras las elecciones. Si esta posición se mantiene y ambos partidos negocian, las conversaciones incluirían el apoyo del PNV al Gobierno alternativo que Pedro Sánchez quiere formar con Ciudadanos y Podemos.

Acuerdo PNV-PP

Según el CIS, el PP quedaría empatado a ocho escaños con el PSOE, por lo que el apoyo la investidura del candidato del PNV podría llegar de la mano del voto a favor de uno de ellos y la abstención del otro. En este sentido, el PP estaría interesado en facilitar el Gobierno nacionalista vasco a cambio de que sus cinco diputados en el Congreso apoyaran la investidura de Mariano Rajoy. Con los votos del PNV, Ciudadanos y Coalición Canaria, el candidato del PP lograría 175 escaños, al borde de la mayoría absoluta, fijada en 176. No obstante, las relaciones del PNV con el PP nacional son muy difíciles. Aunque ambos partidos se entienden en la comunidad, cualquier acuerdo estaría condicionado por el malestar del lehendakari con el presidente del Gobierno en funciones. Urkulllu se muestra muy dolido por la indiferencia mostrada por Mariano Rajoy a sus propuestas durante los últimos cuatro años.

Además, el acuerdo entre el PP y Ciudadanos para la última investidura fallida del candidato del PP ha soliviantado a los nacionalistas vascos. El partido de Albert Rivera ataca el concierto econónómico vasco y las diputaciones forales, unos elementos casi de carácter ‘sagrado’ para el PNV. Por este motivo, crece el convencimiento en el PP de que las vías de entendimiento para un apoyo mutuo en Euskadi y en Madrid son prácticamente inviables si Ciudadanos sigue formando parte del acuerdo. En todo caso, dada la tradicional forma de actuación del PNV, puede ser uno de los últimos partidos en pronunciarse sobre si daría su apoyo a una investidura de Rajoy o de Pedro Sánchez.

Acuerdo Elkarrekin Podemos-EH-Bildu

Elkarrekin Podemos irrumpe con fuerza en la Cámara. Según el CIS, empataría con EH-Bildu como segunda fuerza con una horquilla de 15-16 escaños. El sondeo vaticina un importante retroceso de Podemos respecto a las generales del 20-D y el 26-J, cuando fue la fuerza más votada en Euskadi. Mientras Podemos cae, la formación abertzale rentabiliza la inhabilitación judicial de su candidato, Arnaldo Otegi, y se recupera notablemente respecto a las generales, cuando quedó en el cuarto lugar.

Ambos partidos lograrían un importante bloque de izquierdas en la Cámara, aunque insuficiente para gobernar. Los dos muestran una coincidencia programática en materia social y de autogobierno, por lo que podrían apoyarse mutuamente en la votación de investidura. De momento, la postura de Podemos en el País Vasco es incierta. Sus dirigentes destacan que será la primera fuerza política con representación autonómica que ha nacido tras el fin del terrorismo de ETA, por lo que sus decisiones, posturas y símbolos no estarán vinculadas a esa situación anterior. Formalmente, Podemos no tiene una posición clara sobre la violencia etarra ni se identifica con ningún bando. Esa falta de antecedentes abre la posibilidad a que negocie sin complejos con cualquier formación. De hecho, dirigentes de Podemos como Pablo Iglesias se han mostrado muy críticos con la inhabilitación de Arnaldo Otegi, abriendo una vía de sintonía con la formación abertzale.

Acuerdo Elkarrekin Podemos-PSOE

Es muy improbable, pero dentro de la indefinición de Podemos en el País Vasco, fuentes de la propia formación señalan la posibilidad de que se abran vías de entendimiento con el PSOE, sobre todo si las cúpulas nacionales comienzan una negociación real para formar Gobierno nacional. Una vez más, la defensa del derecho a decidir se presenta como el principal hándicap para el diálogo. La suma de ambos daría sólo 24 escaños, por lo que no permitiría la investidura. No obstante, ambos partidos gobiernan juntos en varias comunidades autónomas y ambos abogan por formar un Gobierno nacional alternativo a Mariano Rajoy. En este sentido, la clave nacional será clave. Si Pedro Sánchez y Pablo Iglesias finalmente alcanzan un entendimiento para favorecer la investidura del candidato socialista en Madrid, esos acuerdos podrían trasladarse a Euskadi.