Alberto Núñez Feijóo arrasa. El presidente gallego consigue su tercera mayoría absoluta, con un 47,5% de los votos, superando sus resultados de 2012, consolidando su posición interna en el partido y ofreciéndole a Mariano Rajoy una victoria con la que defender su investidura: los ciudadanos apuestan por la estabilidad en Galicia. Tanto es así, que Ciudadanos fracasa en su intento de entrar en la política autonómica, quizás por la apelación al voto útil realizada por el candidato durante toda la campaña. Feijóo, el único cabeza de cartel que repite respecto a 2012, logra 41 diputados y supera con creces la mayoría absoluta, situada en 38 de 75 escaños. Con dos mandatos a sus espaldas, en el contexto de bloque político nacional y con el descrédito que sufre su partido, el resultado de Feijóo resulta apabullante.

Por su parte, el PSdG resiste el envite de En Marea, que araña el sorpasso por 16.135 votos, aunque se sitúa en un empate técnico a 14 escaños con los socialistas (17,8% de los votos). Su irrupción en la Cámara gallega se produce con un 19% de los apoyos, impulsada principalmente por las grandes ciudades en las que gobierna: A Coruña, Santiago y Ferrol. En todas ellas se sitúa como segunda fuerza política a una distancia considerable de entorno a 20 puntos del PP. No obstante, En Marea (Podemos, Anova y Esquerda Unida) se queda con cuatro puntos menos que en las generales del 26-J. El motivo es la resistencia también del BNG, que pasa de 7 a 6 diputados, quizás por el efecto Ana Pontón, una candidata con gran tirón mediático. Por el contrario, el candidato de En Marea, el magistrado en excedencia Luis Villares, ofrecía un perfil bajo que se ha intentando compensar con la participación en la campaña de los dos líderes de Podemos, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón.

El sorpasso deja el futuro de Pedro Sánchez dentro del PSOE en el aire

Un hándicap similar presentaba el candidato del PSdG, Xoaquín Fernández Leiceaga, el gran desconocido de la campaña. El PSOE también ha contrarrestado ese obstáculo con una sobrexposición del líder socialista, Pedro Sánchez, al entender que su marca personal estaba por encima de la del partido. Pero Sánchez se jugaba en Galicia mucho más que unos resultados autonómicos que se saldan con cuatro escaños menos que en 2012. El partido instrumental de Podemos le supera en votos, pero el empate técnico en escaños muestra su resistencia frente al ‘sorpasso’.

Junto a la debacle que sufre en el País Vasco, la interpretación que se haga del resultado en Galicia será fundamental para la supervivencia de Sánchez como secretario general. El sector crítico del PSOE blandirá su derrota electoral para forzar su salida. «Debacle», «desastre» y «situación insostenible» fueron las primeras valoraciones de federaciones críticas como el PSOE andaluz, que recuerda que se trata de la sexta derrota electoral de Sánchez en sus dos años de mandato. Así se ha expresado en Twitter la secretaria general del PSOE de Sevilla y amiga personal de Susana Díaz, Verónica Pérez. Por su parte, Ferraz apelará al empate con En Marea para defender su gestión. Además, los aparatos de Galicia y País Vasco responsabilizarán también del descalabro electoral a a la campaña interna de los barones socialistas para desgastar al secretario general.