Los barones que encabezan el sector crítico del PSOE se encuentran en una encrucijada. Hasta el sábado, cuando se decidirá si se celebran primarias en octubre para elegir al líder del partido, tendrán que elegir una de las tres estrategias que valoran. La primera es derrotar al secretario general en esa votación interna. Si logran una mayoría de votos, tumbarían su propuesta de celebrar ya el 39 Congreso Federal.

Esa desautorización expresa al secretario general debería provocar su dimisión el mismo sábado. No obstante, Pedro Sánchez se resiste. Preguntado en varias ocasiones por los periodistas, el secretario general nunca admitió esa posibilidad. «La propuesta saldrá adelante», sentenció.

Si los críticos optan por dar esta batalla en el Comité Federal, pedirían el voto secreto de sus 295 miembros para evitar uno de los objetivos de Sánchez: que votar en contra de las primarias se identifique con apoyar la investidura de Mariano Rajoy frente al Gobierno alternativo que él propugna.

Sánchez plantea la batalla en clave de investidura: abstención o Gobierno alternativo

En su comparecencia, el dirigente socialista ha insistido que el debate de fondo en este momento es qué postura adopta el PSOE ante el bloqueo político del país. Él defiende la formación de un Gobierno alternativo y «transversal», sustentado en una «amplia mayoría parlamentaria». “Es cierto y evidente que hay dirigentes en el PSOE que no opinan lo mismo que la Ejecutiva y el secretario general, y que creen que debemos abstenernos. Es legítimo. Hay líderes territoriales que consideran que con 85 diputados no se puede ni plantear formar Gobierno. Es una discusión legítima y una decisión trascendental para el PSOE. Si nos abstenemos nos situamos en una posición subalterna del PP y yo no quiero eso para el PSOE ni para la izquierda de mi país”, ha defendido. “Otros dirigentes defienden otras posturas, pues bien, lo debatimos en el Congreso y decidimos”, ha insistido, situando el lugar de ese debate en los máximos órganos del partido, el Comité Federal y el Congreso Federal.

Los críticos estudian pedir el voto secreto para garantizar la libertad individual de sus 295 miembros y que no se conozca así quién opta por la abstención. Para preparar esa batalla, Susana Díaz ha convocado este jueves al Comité Director del PSOE andaluz, donde espera recibir el respaldo de su federación a la postura que defenderá el sábado. Precisamente la baronesa andaluza se ha cuidado mucho hasta ahora de no mostrar su apoyo a la abstención, dado que la militancia la rechaza y ella aspira a convertirse en la nueva secretaria general en sustitución de Sánchez.

La segunda opción que estudia el PSOE-A es formar tal bronca en el Comité Federal, con algún tipo de plante al secretario general, que justificara la presentación de una moción de censura para forzar la salida inmediata de Sánchez. La federación andaluza lleva meses amenazando con esta opción, pero no la ha ejecutado, por lo que Ferraz asegura que Susana Díaz carece de los votos necesarios para sacarla adelante.

Finalmente, para no llevar al PSOE al abismo existe un tercer escenario: aceptar el reto y acudir a primarias. Algunos barones como Emiliano García Page se han mostrado partidarios de «dejar hablar a los militantes». Esta opción supondría un ejercicio de responsabilidad por parte de los barones, aunque rompería la hoja de ruta de Susana Díaz, que se resiste a abandonar la Presidencia de la Junta de Andalucía para competir en unas primarias por la Secretaría General del partido. Tendría que presentarse ya y renunciar a todo su poder institucional y orgánico en Andalucía.

El resultado de la anteriores consultas

Hasta ahora, las consultas a la militancia siempre le han sido favorables a Sánchez. La última ocasión, el 29 de febrero, se produjo en contra de los aparatos regionales, que apostaban por la abstención en la consulta sobre el acuerdo de investidura con Ciudadanos que presentó el entonces candidato socialista. A pesar de que el PSOE-A favoreció la falta de movilización, en Andalucía participó el 49,96% de los militantes y el candidato obtuvo el respaldo del 75,99% de los votantes.

Previamente, en julio de 2014, Sánchez contó con el apabullante apoyo del PSOE-A en las primarias para elegir al secretario general. No obstante, los otros dos candidatos, Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias, sumaron un 51,3% de los votos.