Trabajando ya con la eventualidad de una nueva repetición electoral para el 18 de diciembre, Moncloa cree que todavía queda un pequeño resquicio para que el PSOE pase del “no” a facilitar la investidura de Mariano Rajoy. No es un proceso sencillo, que sólo podría abrirse camino en caso de que “se cree una gestora en Ferraz, que aparte a Pedro Sánchez y permita que quien sea su sucesor o sucesora no se vea contaminado por dicha abstención”, aducen fuentes gubernamentales.

La única opción, según análisis de Moncloa, es que los socialistas “cambien su equipo de dirección y vayan a una situación de interinidad política. Para ello debían tener un resultado muy malo este 25-S, cosa que se ha confirmado” con un PSOE convertido en tercera fuerza política en Galicia y cuarta en el País Vasco, empatada a escaños con el PP.

Solana, Almunia, pero hasta Zapatero y Rubalcaba son los nombres que citan como posibles presidentes de la gestora

Las fuentes consultadas recuerdan cuando Rafael Simancas presidió la gestora del partido en Madrid una vez que Pedro Sánchez laminó a Tomás Gómez. Entonces “el partido se moderó. Simancas era una persona de tránsito, sin opciones de futuro. Hemos detectado que para un equipo transitorio es más fácil alcanzar acuerdos que, de otra forma, les pasaría más factura».

Para la presidencia de esa anhelada gestora nombran a ex dirigentes socialistas con predicamento interno como Alfredo Pérez Rubalcaba o José Luis Rodríguez Zapatero y también a Joaquín Almunia o Javier Solana, mucho menos significados en la batalla interna y a quienes se atribuye “sentido de Estado”. Apartados de la primera línea política, Zapatero y Rubalcaba no han permanecido inactivos estos meses dado que ninguno de los dos han dudado en exponer públicamente su posición crítica a Sánchez. En cambio, tanto Almunia –que dimitió tras las generales del año 2000 por los malos resultados cosechados con 125 escaños– como Solana se han mantenido todo este tiempo silentes.

Una dirección interina, aducen en Moncloa, podría correr con el desgaste de dejar gobernar a Rajoy

Una abstención de los 85 diputados socialistas o una limitada a los 11 necesarios para que haya más votos a favor que en contra (170, frente a 169) permitiría la investidura de Rajoy y a un nuevo líder socialista, cuando fuera elegido más adelante, ejercer a partir de ese momento la tarea de oposición. También contemplan que se pueda pasar “de la abstención a la ausencia”, esto es, que no se presenten a la votación parlamentaria esos once diputados. En todo caso, los medios consultados admiten que “tenemos pocas esperanzas de que salga la investidura de Rajoy”.

También hay que contar con que el PSOE entre en “modo pánico” tras los resultados del 25-S e intente evitar por todos los medios ir a una nueva confrontación electoral. No parece ser la intención de Pedro Sánchez, dispuesto a afianzarse en un congreso federal con el voto de la militancia, intención que debe pasar por la criba del comité federal del próximo sábado.

«Cuanto más dura el bloqueo, más suben las expectativas electorales» del líder del PP

Una cosa parecen tener claro en Moncloa: “cuanto más sigue el bloqueo y más tiempo lleva Rajoy de presidente en funciones, más suben sus expectativas electorales. Las políticas de bloqueo nunca dan resultado. Nos desgastaba gobernar, no estar en funciones”, pero “todo esto no está en nuestra mano, no tenemos ni arte ni parte”.