La estrategia de los críticos para derrocar a Sánchez culminó este sábado con el rechazo al calendario de primarias y Congreso extraordinario propuesto por el ex secretario general. La votación, realizada a mano alzada y resuelta con 107 votos a favor y 132 en contra, tensó al partido hasta el extremo y ha terminado por hacer bajar del barco tanto a los descontentos con el resultado, que provocó la inmediata dimisión de Sánchez, como a los críticos con el proceso.

«El partido ha renunciado a la democracia», denuncia en conversación con El Independiente Jesús Garrido, ya ex militante socialista, presente el sábado como vocal por la federación de Sevilla en un Comité Federal «muy tenso y muy desagradable». Casi 12 horas de batalla que desembocaron en una cacería sin máscaras. Oficialmente, se votaba un calendario. De facto, lo que se dirimía a cara descubierta era la destitución del secretario general.

Nadie se va a pronunciar en libertad ante quien lo nombra o deja de nombrarlo, es imposible

«Democracia no es sólo votar, es votar en libertad», continúa Garrido, antiguo portavoz de la corriente interna Izquierda Socialista, profundamente molesto con la actitud de su delegación en el Comité. «Yo pedí voto secreto», recuerda, pero desvela que tanto Verónica Pérez como Susana Díaz y Javier Fernández, presidente de la gestora, se negaron a admitir esta propuesta. «Nos consta que hay compañeros, andaluces concretamente, que habrían cambiado el sentido de su voto de no haber sido público», reconoce.

«No sé si habría variado el resultado de la votación, pero el margen no habría sido tan amplio», asegura. Miradas, puestos en juego… «Sin que me digas nada, por inercia y por si acaso, hago lo que tú hagas. Nadie se va a pronunciar en libertad ante quien lo nombra o deja de nombrarlo, es imposible», lamenta, y afirma que desde que hizo pública su carta de renuncia ha recibido «cientos de peticiones» procedentes de todas partes de España para utilizar su escrito como modelo.

Precisamente fue el modo de votación lo que más confusión generó en el ya de por sí caótico Comité Federal. El reglamento del órgano obliga a que el proceso sea secreto si se elige a personas, pero no especifica cómo se debe actuar en el resto de casos y lo deja en manos del acuerdo que se alcance en el Comité.

José Antonio Pérez Tapias, candidato junto a Sánchez y Madina en las primarias de 2014, relataba el sábado que fue el bando afín al secretario general quien intentó imponer la votación en urna, una circunstancia que provocó el levantamiento de la delegación andaluza, apoyada también por Javier Fernández, que llegó a promover la recogida de firmas para iniciar una moción de censura. El debate acabó con Tapias abandonando el Comité en medio del caos y provocó horas después la dimisión de Garrido.

Bajas ilustres

En cualquier caso, no existía un desenlace que dejase al PSOE entero. Si Pedro Sánchez conseguía sacar adelante su plan y terminaba por integrar en un gobierno alternativo a Podemos y las formaciones nacionalistas del Congreso, históricos como Juan Carlos Rodríguez Ibarra y Guillermo Fernández Vara ya habían anunciado su intención de abandonar el partido. Se quedarán, porque Sánchez ha fracasado, pero su caída lega igualmente una formación en crisis profunda, sumida en una división histórica y aún en shock tras un Comité Federal que puso a prueba los límites de la tensión.

Jordi Sevilla, ministro con Zapatero, ha sido el rostro más relevante en anunciar su salida del PSOE

Las peticiones de baja, como ya sucedió tras la dimisión de 17 miembros de la Comisión Ejecutiva Federal el pasado miércoles, han tardado pocas horas en comenzar a acumularse en Ferraz. La más sonada, hasta el momento, es la del ex ministro de Administraciones Públicas entre 2004 y 2007, Jordi Sevilla, estrecho colaborador de Sánchez y responsable del programa económico con el que el ex secretario general concurrió tanto a las elecciones del 20 de diciembre como a las del 26 de junio.

«Tras 15 meses trabajando en Ferraz con Pedro Sánchez, mañana formalizaré mi renuncia. Ha sido un honor. ¡Ánimo y suerte!», anunció a través de Twitter Sevilla, que se ha mantenido leal a Sánchez durante toda la semana e incluso llegó a manifestar la «vergüenza ajena» que le provocaba la maniobra de los críticos para derrocar al líder.