La nueva dirección del PSOE, tomada por el aparato andaluz, no se va a encontrar un camino de rosas para imponer la abstención en la investidura de Mariano Rajoy. Así lo está comprobando la gestora socialista, que ve cómo se multiplican los obstáculos para cumplir la hoja de ruta prevista. En el seno del partido aumentan las voces en contra de la abstención y la posición ganadora en el Comité Federal del sábado que defenestró a Pedro Sánchez empieza a variar.

El bloque que ganó el Comité Federal se resquebraja en el debate sobre la abstención

El bloque que ganó la votación se empieza a resquebrajar. Dirigentes de importantes federaciones como Ximo Puig (Valencia) o Javier Lambán (Aragón) han dejado claro que el sábado pasado votaron en contra de la celebración del Congreso Federal, pero no a favor de la abstención, como quería hacer ver Pedro Sánchez.

Cuando se produzca ese debate en el Comité Federal su posición puede ser contraria a la de la gestora, advierten, creando un nuevo movimiento de corrientes internas que deja en el aire la posibilidad de que el PSOE apruebe así evitar las terceras elecciones, como propugna Javier Fernández y Susana Díaz. Se da la circunstancia de que esos barones dependen para gobernar en sus comunidades del apoyo de Podemos, que ha advertido de que un apoyo del PSOE al PP tendría consecuencias en los pactos de gobierno autonómicos.

«Pedagogía» para preparar el Comité Federal

Por este motivo, el Comité Federal del PSOE sigue sin fecha. Antes de su celebración, la gestora quiere hacer «pedagogía», tanto entre dirigentes como entre militantes, para extender la idea de que las terceras elecciones son un mal menor. Con ese objetivo se convocará previamente un Consejo Territorial, formado por los secretarios generales autonómicos, y presidido por la presidenta andaluza. La pedagogía y la construcción del relato comenzará así desde arriba para terminar en las bases. Así lo han propugnado varios diputados socialistas en la reunión de grupo, que han pedido a sus compañeros que expliquen en sus agrupaciones esa posición: es mejor una mayoría simple del PP que una absoluta tras las terceras elecciones.

No obstante, destacados dirigentes del partido han dejado claro este martes en el Congreso que no están de acuerdo con esa tesis. «Hemos perdido cinco millones de votos, principalmente por la izquierda. No creo que la solución sea dar el Gobierno al PP», explican, para cuestionar que al PSOE, realmente, le convenga favorecer el Gobierno de Rajoy.

«En manos del PP»

Además, todos ellos son conscientes de que el presidente del PP no se conformará con una abstención técnica o condicionada, ya que exigirá unas condiciones mínimas de gobernabilidad que no caduquen en seis meses. «No les basta que echemos un polvete, quieren boda, niño e hipoteca», explica gráficamente un diputado socialista. De hecho, el PSOE sabe que en ese sentido está en manos del PP y confía en su sentido de estado para que no fuerce a terceras elecciones. «Si quieren recuperar un sistema de dos grandes partidos que ejerzan como contrapoderes, ésta es su oportunidad», aseguran diputados socialistas, que recuerdan que en todo acuerdo hay una agenda pública y una que se cierra en privado y que permanece oculta a la opinión pública.

Por su parte, el PP se exige garantías para la gobernabilidad como un apoyo a los presupuestos para que el PSOE no consiga sólo «ganar tiempo» retrasando las elecciones hasta dentro de unos meses, cuando el presidente del Gobierno se vea obligado a convocarlas por no poder sacar adelante las cuentas del Estado. «Rajoy sabe que hoy puede pactar con Javier Fernández. Pero ¿quién mandará dentro de tres meses en el PSOE? ¿Cuando llegue una nueva dirección respetará los acuerdos de hoy?», cuestionan desde la dirección del PP.

En esta coyuntura, los ‘sanchistas’ empiezan a rearmarse. La veintena de diputados que se consideran leales a la antigua Ejecutiva guardaron silencio durante la reunión del grupo parlamentario, en la que sólo hablaron los partidarios de la abstención (otra veintena), y tres críticos: Rafael Simancas, Odón Elorza y Margarita Robles. Ésta última insistió en que no variará su voto de rechazo a Rajoy hasta que el Comité Federal del PSOE le ofrezca los argumentos necesarios para cambiar de postura.

Ante el miedo a que el grupo parlamentario se rompa en esa votación, los ‘sanchistas’ piden prudencia y aseguran que mantendrán la disciplina de voto. No obstante, protegen a Pedro Sánchez, que el martes no apareció por el congreso, ante una posibilidad que cada día parece más cierta: Si se convocan elecciones habrá que elegir al candidato en primarias. Podría ser el momento de que Pedro Sánchez recuperara su posición gracias al apoyo de los militantes. Las bases le recompensarían así tras su dimisión en defensa de la consulta a la militancia para que decidiera la posición política del partido.