Un gobierno en precario, al albur del Parlamento y con la amenaza de una moción de censura en el plazo de un año si el socialismo se recupera para entonces. Ese es el escenario que contempla Mariano Rajoy en caso de que el PSOE se avenga a abstenerse para hacer posible su investidura. Aunque la apuesta sigue siendo «formar gobierno», según aseguran fuentes del entorno del jefe del Ejecutivo, y que eche a andar esta legislatura para evitar el bochorno nacional e internacional de una nueva consulta ante las urnas, el panorama no es ni mucho menos tranquilizador para los populares, convencidos de que a las dificultades de gobernar con 137 escaños «puede sumarse una moción de censura a no tardar mucho tiempo».

Bien es cierto que las mociones de censura en España deben ser «constructivas», esto es, obliga a presentar un candidato alternativo para la jefatura del Gobierno que debe sacar mayoría absoluta en el Congreso para sustituir al presidente censurado, evitando cualquier vacío de poder.

El PSOE podría presentar a Susana Díaz para la presidencia del Gobierno aunque no sea diputada

No puede presentarse más de una por periodo de sesiones y vale con que lo reclamen un 10 por ciento de los diputados, esto es, 35. Ni la Constitución ni el reglamento de la Cámara Baja exigen, y esto es muy importante, que el aspirante tenga que ser parlamentario, lo que abre la puerta a que se pudiera presentar a la presidencia del gobierno Susana Díaz aún sin tener acta de diputada.

En la historia democrática española sólo ha habido dos mociones de censura que no prosperaron y de resultado diametralmente opuesto, la que presentó Felipe González a Adolfo Suárez en 1980 y la del popular Antonio Hernández Mancha a González, ya de presidente, en 1987. La moción del socialista le permitió a este reforzarse políticamente hasta el punto de que en las elecciones de 1982  arrolló con 202 diputados. Lo del andaluz contribuyó a cavar su tumba con la aportación entusiasta de su propio Grupo Parlamentario, que hizo el hoyo mucho más grande. Hernández Mancha no era diputado, sí senador, y defendió la moción el entonces portavoz parlamentario de AP, Juan Ramón Calero.

Moncloa sigue apelando a la investidura aunque le son propicios los sondeos para el 18-D

En definitiva, una auténtica «espada de Damocles» sobre Rajoy quien, al menos aparentemente, defiende la constitución de un gobierno «que devuelva a nuestro país la estabilidad que necesita para consolidar definitivamente la recuperación económica y afrontar con garantías y solvencia los desafíos que tenemos ante nosotros», dice una nota interna de su equipo de «unidad de mensaje». Los desafíos a los que alude «van desde la amenaza del secesionismo catalán en nuestro país, hasta el auge de los radicalismos antipolíticos, dentro y fuera de España. Desde el desempleo que aún azota la vida de millones de españoles, hasta los riesgos que la interinidad política genera sobre el crecimiento económico y la creación de empleo».

La verdad es que sondeos como el de ABC publicado este fin de semana sitúan al PP en una comodísima posición en caso de repetirse los comicios. De resultar ciertos los datos el PP conseguiría 159 escaños, Podemos 69, el PSOE 68 y Ciudadanos 25. Esto significa que Rajoy sumaría mayoría absoluta con Albert Rivera y que la izquierda perdería 19 escaños.

Rajoy telefoneó a Fernández

Habrá que ver en los próximos días cómo se despeja el panorama político, con el foco puesto en la sede socialista de la calle Ferraz. Rajoy llamó ayer a Javier Fernández para felicitarle por su elección como presidente de la gestora y acordaron «proseguir con el cauce de comunicación que siempre ha habido entre el Gobierno y el primer partido de la oposición», según un comunicado que hizo público Ferraz. Fernández será el interlocutor de Rajoy en estos meses. También será el asturiano el que se reúna con el Rey bien si abre una ronda con los partidos para encargar a Rajoy la formación de Gobierno o para certificar que vamos a elecciones.