La batalla pública que se inició en La Coruña y siguió en las redes sociales se libra ya en cualquier escenario. A falta de dos días del Consejo Ciudadano Estatal de Podemos -el máximo órgano entre Congresos-, las posiciones antagónicas en el seno del partido son cada vez más explícitas y tienen nombre. Iñigo Errejón, abonado desde hace tiempo a la «transversalidad», ha respondido este jueves al secretario general del partido, Pablo Iglesias, que un día antes llamó a mantener la esencia populista de Podemos. Frente al debate planteado por Iglesias, por el que habría que elegir entre centrar la actividad en las «instituciones»o hacerlo «desde fuera», Errejón ha rebajado el tono, y ha defendido que las posiciones que su postura y la del secretario general no tienen por qué ser opuestas. «Transversalidad y radicalidad no son incompatibles», ha defendido.

«Podemos es una formación que aspira a reconstruir el pueblo para ejercer la soberanía», ha comenzado el secretario político, en declaraciones durante una protesta del sector del telemárketing. A su juicio, hay dos vías para llegar al mismo objetivo: «Tanto desde las instituciones, demostrando que somos útiles», ha señalado, citando como «mejor ejemplo» los Ayuntamientos del cambio. La otra vía sería «desde la calle, defendiendo los derechos de la ciudadanía». La primera sería la favorita de los llamados errejonistas, mientras que la segunda, con la vuelta a la masa social y el viraje a la izquierda, es más propia de Iglesias. Sin embargo, el número dos de Podemos ha querido zanjar la polémica y ha asegurado que «no hay contradicción» entre estas dos vías y que el partido tiene que «andar con un pie en cada una».

“El gran debate es si tenemos que seguir siendo populistas o no”, planteó el secretario general de Podemos, apoderándose una vez más del adjetivo frecuentemente utilizado para atacar a la formación morada y convirtiéndolo así en parte de su capital político. «Ese es uno de los debates fundamentales: un Podemos que busque compromisos y respetabilidad en las instituciones o un Podemos que lo busque desde fuera», planteó Iglesias, partidario de la segunda opción, de seguir «cavando trincheras» y «construyendo instituciones en la sociedad civil» con las que alejarse de la rutina burocrática de las instituciones a la que, defiende, el resto de partidos pretenden someterles con la repetición electoral constante.

Iglesias se pregunta si la manera de convencer ‘a los que faltan’ es ‘parecerse a la sociedad’ o ‘intentar cambiarla’

Evitar esta situación ha sido siempre una obsesión para el líder de Podemos, que eleva el tono justo ahora, cuando voces relevantes dentro de su propio partido defienden esta opción como la más pragmática para conquistar nuevas bolsas de electorado moderado. En clara referencia a su número dos, Iglesias se preguntó este miércoles si la mejor manera de convencer «a los que faltan» es «parecerse a la sociedad», como propugna Errejón, «o intentar cambiarla».

Considera Iglesias que fue precisamente el populismo, entendido como discurso rupturista, lo que elevó a Podemos de la nada a los 69 diputados de las elecciones de 2015 en poco más de un año y que es, por tanto, el camino a seguir. Y consideran sus críticos, por contra, que fue eso mismo lo que provocó el estancamiento del 26-J, cuando sólo logró crecer hasta los 71 asientos pese a la confluencia con Izquierda Unida, quedándose lejos del pretendido sorpasso al PSOE tanto en votos como en escaños.

Son las dos visiones que se enfrentan día a día en Podemos y que lo harán especialmente en la próxima Asamblea Ciudadana, prevista para principios de 2017. Antes lo harán este sábado, en el Consejo Ciudadano Estatal, donde la formación preveía discutir su postura en una teórica negociación de gobierno con el PSOE, que no tiene ya ningún viso de producirse tras el Comité Federal socialista del pasado sábado, toda vez que la gestora que ahora dirige el partido ha descartado cualquier opción de formar un gobierno alternativo al de Mariano Rajoy.