Lucía Figar, que estaba llamada a sustituir a Esperanza Aguirre en el PP de Madrid, sabía que el «conseguidor» Alejandro de Pedro usó medios «de cuestionable honradez» para promocionarla «personal y políticamente» cuando estaba al frente de la Consejería de Educación en el Gobierno regional, según un informe de la Guardia Civil que aparece en uno de los 26 tomos del sumario de ‘el caso Púnica’ cuyo secreto ha sido levantado por el juez Eloy Velasco.

La ex dirigente popular explicó al magistrado en su declaración judicial que mantenía una relación «profesional y limitada» con De Pedro al que conoció «en unas charlas de redes sociales en la sede del PP en Génova» que habían sido organizadas por el entonces secretario general de los conservadores en Madrid Francisco Granados.

A petición del Gabinete de prensa

También aseguró que contrató estos servicios, especializados en campañas de reputación en las redes sociales, por indicación de su gabinete de prensa. Y afirmó que desconocía que De Pedro había trabajado para el partido conservador, aunque el PP confirmó este extremo a una comisión judicial que acudió a la sede de Génova en julio del 2015 al facilitar la documentación que acreditaba la contratación de sus servicios «de posicionamiento para la campaña del PP de Madrid en 2011».

La ex consejera del Gobierno regional reveló que De Pedro le expuso en «su carta de presentación» los trabajos que había llevado a cabo sobre Patxi López en el País Vasco. Y aseguró que contrató estos servicios para que se realizara «un seguimiento de noticias en redes sociales», pero en ningún caso solicitó informes «de reputación personal». No obstante, la ex dirigente popular reconoció ante el magistrado las dificultades para «diferenciar el cargo institucional como persona física de la imagen de la propia consejería».

Contrarrestar informes desfavorables

Los agentes de la UCO que trabajan a las órdenes de Velasco no se creen esta versión y apuntan en un informe que De Pedro se dedicó desde el año 2011 al 2014 a elaborar «informes de reputación personal» de Figar en los que se «trataba de contrarrestar informaciones desfavorables» de la ex consejera «y dar mayor visibilidad a noticias favorables a su imagen».

Por ello, el informe cuestiona que se pagara con «dinero público» trabajos que «beneficiaban a la imagen personal y la carrera política» de Figar. Y que De Pedro usara «medios de cuestionable honradez personal y política, como el uso de perfiles falsos de usuarios de redes sociales» y de periodistas freelance «contratados al efecto». Estas personas eran empleadas «como arma de ataque contra la oposición política y social».

La guardia civil sostiene la ex consejera de Educación se concertó con De Pedro para que este «fuera el beneficiario» de los contratos «de supuesta búsqueda activa de información relativa a la Consejería de Educación». Y también mantiene que la relación que ambos mantuvieron fue más estrecha que la que han reconocido, según se refleja en sus correos electrónicos y en las llamadas y mensajes que se han intercambiado.

Los mensajes

En el informe se desvela que en las conversaciones que ambos mantuvieron «se detectó una eventual situación de favor» en relación a un contrato «que no se llegó a celebrar en el 2014, estimado en 200.000 euros, en el que el empresario iba a recibir los pliegos de contratación de antemano».

Los agentes también recogen una conversación en la que De Pedro habla con otra persona y se queja de que Figar no le responda en relación a un contrato público. «No es propio de ella, ¿sabes? que me deje, que me deje en la estacada, no me lo ha hecho nunca», afirma. En un correo electrónico fechado en septiembre del 2013 el empresario le dice a la ex dirigente popular: «No sabes la alegría que me diste contestándome por wassap, al menos sé que estás bien»·