La abstención en la investidura de Mariano Rajoy aprobada por el PSOE en el Comité Federal de este domingo tendrá consecuencias a nivel autonómico, donde los socialistas gobiernan en seis territorios apoyados en acuerdos de investidura alcanzados con Podemos e Izquierda Unida. Sólo en Andalucía el PSOE ostenta el poder con el apoyo de Ciudadanos. El Independiente se puso la en contacto la semana pasada con los líderes que permitieron en su momento, o apoyan a día de hoy, los Gobiernos regionales socialistas para conocer la postura que adoptarán sus formaciones si el PSOE aceptaba finalmente facilitar un nuevo Ejecutivo del PP a nivel nacional:

Baleares: «Si el PSIB se abstiene, consultaríamos a nuestras asambleas»

El caso del archipiélago balear tiene características propias y relevantes. Pese a que Podemos no está dentro del Gobierno autonómico, es el territorio donde más de cerca se controla al PSOE. «Llegamos a acuerdos con el PSIB y con Més, no sólo de investidura sino de estabilidad», recuerda el máximo dirigente en la región, Alberto Jarabo, que subraya que la comisión de seguimiento de los acuerdos se reúne de manera semanal.

«Los pactos se están cumpliendo de manera razonable. Hay tensiones, pero las consideramos lógicas dentro de cualquier negociación», asegura, satisfecho con su relación con el PSOE balear, que describe como «fluida, permanente y leal». «Somos la federación que tiene una relación más empática con el PSOE, pero esto lo ha facilitado la posición del PSIB respecto al ‘No’ a Rajoy», confirma el dirigente, que aplaude el ‘no es no’ mantenido por la baronesa socialista Francina Armengol: «Acompañamos a Armengol en el ‘No’ y ella nos acompaña a nosotros. Pensamos que se está defendiendo bien la posición de Baleares».

Jarabo, que entiende que entre Podemos y el PSOE balear «hay un entendimiento mutuo y un objetivo común», reconoce que han «exigido» a la presidenta «que haga todo lo posible por que al menos los dos diputados de Baleares voten ‘No'». En ese sentido, avisa: «Tanto Més como nosotros estaríamos muy incómodos aceptando una abstención de los socialistas baleares. Si eso sucediera, haríamos una consulta en nuestras asambleas».

En esa pregunta se incluiría la posibilidad de abandonar un pacto cuya estabilidad había estado hasta el momento fuera de duda: Podemos incluso participa en la elaboración de los presupuestos y, aunque no está en el Gobierno autonómico, sí comparte responsabilidad gubernamental en los consejos insulares, con especial buena relación en Mallorca y Menorca, aunque la situación es más «tensa» en Ibiza.

Aragón: Echenique insiste en que habrá «consecuencias»

La actitud de Javier Lambán, uno de los barones socialistas más abiertamente críticos con Pedro Sánchez, no ha pasado desapercibida para Podemos en Aragón, donde la formación liderada por Pablo Echenique apoyó su investidura sin entrar en el Gobierno. Sí lo hicieron la Chunta y, en menor medida, Izquierda Unida.

Desde las autonómicas, sin embargo, Podemos ha mantenido altos y bajos en su relación con el PSOE en la comunidad. Aprobó los últimos presupuestos para no prorrogar los legados por el PP, pero ya entonces Echenique anunció que «empezaba una etapa nueva» en la que, según traslada el equipo del secretario de Organización a nivel nacional, «el PSOE ha demostrado que no cumple».

«Se entiende que lo que ha ocurrido es un acercamiento del PSOE en Aragón con el Partido Popular, no solamente en Madrid», confirma Echenique a El Independiente, después de insistir en que el rol de Lambán en el camino del PSOE a la abstención «tendrá consecuencias». ¿Cuáles? «Tensar la cuerda», aseguran fuentes del partido, «y pedirle al PSOE que mire hacia el PP, no hay otra consecuencia posible». El propio secretario general aragonés asegura que esto ya sucede desde hace tiempo: «En el debate sobre el Estado de la Comunidad se tendían la mano, se tiraban piropos, se ofrecían pactos y había buen feeling entre ellos».

No hay posibilidad, por tanto, de romper un pacto que no existe más allá de la investidura, ni intención de forzar unas nuevas elecciones con el partido en pleno descanso de la maratón de comicios.

C. Valenciana: «El PSPV incurre en una contradicción»

Como en Baleares, la Comunidad Valenciana es el otro territorio donde Podemos ha asumido con más claridad su rol de guardián del Partido Socialista. La formación liderada por Antonio Montiel no entró en el gabinete presidido por Ximo Puig, pero fue la impulsora de los acuerdos del Botánico, junto al PSPV y Compromís, que en ocasiones Podemos ha utilizado como posible ejemplo de actuación a nivel nacional.

Puig, precisamente, fue uno de los 17 miembros de la Ejecutiva socialista que dimitieron el pasado 28 de septiembre, tratando de forzar la dimisión de Pedro Sánchez y, al mismo tiempo, poniendo en riesgo la estabilidad de su Gobierno autonómico. «A la vez que intenta reivindicar una mejora de la financiación autonómica, con la que coincidimos, se alinea con el bloque que parece dispuesto a abstenerse para que gobierne Rajoy», critica Montiel, que asegura que «es inevitable» admitir que la abstención «tendrá consecuencias políticas».

«Es una contradicción en la que incurre el PSPV y nosotros se lo vamos a afear permanentemente», insiste el secretario general valenciano, que pronostica un cambio en la actitud de su grupo en la vigilancia del cumplimiento de los acuerdos. «El margen de confianza se estrecha, y a partir de ahí el nivel de exigencia que ponemos en marcha sube», confiesa, aunque prefiere esperar para ver cómo se materializa la decisión.

«Una cosa es que el presidente Puig, que participa del debate del partido pero no vota en el Congreso, diga lo que crea conveniente y asuma las consecuencias, y otra cosa es que se materialice que los diputados tengan un comportamiento u otro a la hora de votar en la investidura», adelanta. Si los parlamentarios del PSPV finalmente se abstienen, Montiel reunirá a la dirección regional de su partido «para evaluar si tenemos que tomar alguna medida más severa» aunque, insiste, su continuidad en el corazón de los acuerdos del Botánico «dependerá de la actitud del Gobierno socialista».

Asturias: «IU pasaría del compromiso a la exigencia»

Los cinco diputados de Izquierda Unida sostienen actualmente el Gobierno de Javier Fernández en Asturias, aunque los 19 escaños que suman ambas formaciones se quedan lejos de los 23 requeridos para la mayoría absoluta en la Cámara regional, donde PSOE y Podemos no han acercado posturas en ningún momento. Esta situación, que ha alimentado la inestabilidad en el Principado desde las autonómicas de 2015, se tornará en puro equilibrismo tras el Comité Federal socialista.

«Significa un antes y un después en la relación con la Federación Socialista de Asturias, que tiene un especial protagonismo en la gestora», confirma el líder de Izquierda Unida en el parlamento autonómico, Gaspar Llamazares. El ex candidato nacional de la formación asegura que, con el paso a la abstención impulsado por Fernández, «el Gobierno asturiano incumpliría un pilar importante del acuerdo, que tiene que ver con la oposición a las políticas estatales en infraestructuras, industria o financiación».

Por ello, el ex coordinador general de IU sostiene que la abstención en la investidura de Rajoy «obligaría a Izquierda Unida a pasar del compromiso a la exigencia desde la oposición» y adelanta que su formación «denunciaría el incumplimiento de los acuerdos y pasaría a una posición de máxima exigencia».

El secretario general de Podemos en Castilla-La Mancha, José García Molina.

El secretario general de Podemos en Castilla-La Mancha, José García Molina. EFE

Castilla-La Mancha: «Será una vuelta de tuerca más»

Castilla-La Mancha fue el territorio donde Podemos abrió la caja de los truenos de la estabilidad autonómica. José García Molina, el secretario general regional de la formación, dio por muerto el 26 de septiembre el acuerdo de investidura que posibilitó la presidencia de Emiliano García-Page, en un movimiento que se interpretó en clave nacional pese a que desde la comunidad se insistió en catalogarlo como «un asunto autonómico».

Casi un mes después, «la relación está en punto muerto», según confirma el dirigente, que reconoce su «desconcierto» ante la actitud mantenida por Page y el PSOE manchego en las reuniones que han celebrado desde entonces. «El análisis no era nada exhaustivo. Había mucho interés por su parte en recomponer el acuerdo, pero sin concretar nada», asegura a El Independiente García Molina, que asume que la abstención del PSOE a nivel nacional «no facilita» la reconciliación, «no sólo por una cuestión de partidos o lucha electoral, sino porque queremos implantar una hoja de ruta en una región muy golpeada a la que no ayuda en nada la estrangulación a la financiación autonómica del PP».

El máximo responsable de Podemos en Castilla-La Mancha mantiene, por tanto, que la abstención «sólo vendrá a confirmar que las cosas están difíciles, pero ya lo estaban antes». «Sería una vuelta de tuerca más a una situación ya de por sí muy complicada», sentencia.

Extremadura: «Vara se ha alineado con el partido más corrupto»

Es la región en la que menos recorrido ha tenido la relación entre PSOE y Podemos. «En la investidura decidimos someter a consulta lo que debíamos hacer y salió un ‘Sí'», recuerda el secretario regional extremeño, Álvaro Jaén, pero el idilio no pasó de ahí. «El PSOE malinterpretó aquel resultado y empezó a actuar por su cuenta y riesgo como si tuvieran mayoría», lamenta.

Desde entonces, Jaén es capaz de glosar una extensa lista de incumplimientos de los socialistas extremeños respecto a su propio programa electoral que han llevado a la relación a un estancamiento absoluto. «Cuando quieran cumplir con su programa electoral, sí que nos podemos entender», admite, «pero los presupuestos estaban cargados de recortes, los presentaron mal en forma y tiempo y encontraron el apoyo del PP para meter una tijera de más de 200 millones de euros».

«Están haciendo todo lo que hizo la derecha los cuatro años anteriores, es normal que se entiendan con ellos y no con nosotros», critica en ese sentido, y extiende la coincidencia a la posición del presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, en la crisis interna de su partido. «Lleva desde abril insistiendo en que no podemos ir a elecciones y que debe gobernar Mariano Rajoy», insiste antes de equiparar la postura del líder con la de su federación regional: «El PSOE extremeño se ha alineado por completo con el sector que le quiere dar su apoyo al partido más corrupto de la historia de la democracia».

Denuncia, incluso, que durante lo que Jaén califica como «el asalto a Ferraz» de los críticos con Sánchez, «aquí callaron por completo» e, incluso, «a los diputados que se mostraron en contra de aquello los han ido apartando, por ejemplo, de las portavocías de las comisiones».