Desde su fundación, el 17 de enero de 2014, el debut de Podemos en la arena política española no ha estado exento de polémicas. La última es la de Ramón Espinar, portavoz del partido en el Senado y diputado en la Asamblea de Madrid, pero no es la única: la cúpula de la formación morada ya se ha enfrentado antes a sospechas sobre sus actuaciones en materia fiscal, laboral o de financiación.

En todos los casos, no obstante, Podemos ha tratado de restar importancia a las acusaciones, enmarcándolas en una campaña de los medios en contra del partido, a la que sus líderes han bautizado con el sobrenombre de La máquina del fango.

El ‘caso Monedero’

En enero de 2015, el portal El Plural destapó que el entonces secretario de Proceso Constituyente y Programa de Podemos, Juan Carlos Monedero, había realizado en 2010 informes por valor de 425.000 euros que facturó tres años más tarde, no como persona física, sino a través de una sociedad instrumental creada al efecto para rebajar la carga impositiva.

Los informes, abonados por los gobiernos de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA), tenían por objetivo explorar la opción de una unión monetaria entre varios países integrantes del organismo: Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador. Cuando se realizaron, la sociedad Caja de Resistencia Motiva 2, desde donde se facturaron después, ni siquiera existía. Con ese movimiento, Monedero consiguió desembolsar apenas 70.000 euros en materia de impuestos, en relación a los más de 200.000 que tendría que haber afrontado de haber facturado su trabajo como persona física.

El fundador de Podemos admitió la irregularidad y presentó una declaración complementaria para actualizar su situación

Ya entonces, la estrategia seguida por el partido fue la de acusar a los medios de comunicación de orquestar una campaña contra Podemos, explicitada por el propio secretario general. «Vamos a ver como los gritos y expresiones de nerviosismo de los que tienen miedo a las urnas se transforman en que a nosotros nos van a acusar de cualquier cosa», dijo entonces Pablo Iglesias, que negó que existiera «polémica» en la operación y aseguró que lo único que había hecho Monedero era «tener una empresa que ha facturado legalmente y tiene todas sus obligaciones legales y con Hacienda perfectamente cumplidas».

Pese a ello, el entonces número tres de Podemos terminó por asumir la irregularidad dos semanas más tarde con la presentación de una declaración complementaria en la que dejaba sus obligaciones al día. A finales del mes de abril, el politólogo dejaba la dirección del partido en plena campaña para las elecciones municipales y autonómicas de 2015.

El caso, además, tuvo otra arista: la derivada de su cargo como profesor en la Universidad Complutense de Madrid, a la que no informó ni pidió autorización para realizar los trabajos de asesoría por los que cobró. La institución académica terminó, en julio de este año, por suspender de empleo y sueldo a Monedero durante seis meses y exigirle una devolución de 42.500 euros, el 10% del valor de los trabajos realizados en 2010 y facturados en 2013. Monedero, por su parte, anunció que denunciaría al rector de la universidad por revelación de secretos, al comunicar la sanción en público antes que al propio afectado.

La beca de Errejón

También en el ámbito académico sufrió el escrutinio público Iñigo Errejón. El secretario Político de Podemos disfrutó, entre marzo de 2014 y junio de 2015, de una beca de investigación en la Universidad de Málaga, por la que cobró unos 1.800 euros mensuales que, entre otras cosas, le exigían realizar su trabajo en las instalaciones de la institución malagueña y sin compatibilizar la actividad con ninguna otra de tipo privado.

La Universidad de Málaga inhabilitó a Errejón como investigador por sus incompatibilidades

Errejón no cumplió esos requisitos, puesto que desarrolló la investigación desde Madrid, donde ejercía como asesor de Podemos y jefe de campaña de cara a las elecciones europeas de 2014, trabajos por los que facturó su correspondiente retribución. Estos incumplimientos llevaron a la UMA a abrir un expediente contra Errejón, primero investigador y por último sancionador, que terminó con la inhabilitación del político para realizar trabajos similares en la institución académica.

Más tarde, Manos Limpias presentó una querella criminal contra Errejón por estafa a la Universidad de Málaga, que acabó por ser archivada por el juzgado de instrucción número 13 de Málaga, por entender que «no resulta debidamente justificada la perpetración del delito que ha dado motivo a la formación de esta causa».

El asistente de Echenique

El último escándalo que ha afectado personalmente a miembros de la cúpula de Podemos fue el protagonizado este verano por Pablo Echenique, cuando el actual secretario de Organización admitió haber empleado en su hogar durante más de un año a un cuidador personal sin contrato y sin estar dado de alta en la Seguridad Social.

El líder de Podemos en Aragón explicó entonces que esta persona había estado empleada por él, de manera legal, en diferentes períodos y por una cuantía de unos 300 euros al mes. Sin embargo, el fallecimiento de varios ancianos de los que se hacía cargo provocó que dejase de poder hacer frente a la cuota de autónomo, aunque no dejó de trabajar en el hogar del político de la formación morada. «Le di un tiempo para regularizar la situación, que explorase la posibilidad de darse de nuevo de alta como autónomo o incluso pagarle yo la Seguridad Social», detalló para aclarar que, al no darse esta circunstancia transcurrido más de un año, decidió dar por finalizada la relación.

Echenique no negó su mala praxis: «Como cualquiera de esos millones de familias que participan de la economía sumergida en nuestro país, cuando yo pago a mi asistente sabiendo que él no está al corriente de sus obligaciones con la Seguridad Social, sé que no estoy haciendo las cosas bien», afirmó, aunque desvió la atención del debate hacia la Ley de Dependencia y el fraude de las grandes empresas: «El fraude fiscal sigue estando en un 70% en las grandes fortunas y el Ibex 35». Descartó asumir responsabilidades políticas, ni en el partido ni como parlamentario en Aragón.