Soraya Saénz de Santamaría y María Dolores de Cospedal han sido los únicos miembros del nuevo Gobierno de Mariano Rajoy que han prometido sus respectivos cargos ante el Rey. La coincidencia entre las dos reconocidas antagonistas del PP en rehuir la fórmula de la jura a la que se han acogido los 12 ministros restantes, ha sido la nota destacada de la breve y solemne ceremonia que ha tenido lugar en el Palacio de La Zarzuela. Pasadas las nueve de la mañana, y al cabo de un rápido ensayo que no ha logrado disipar los nervios de los más novatos, la Sala de Audiencias se ha transformado en un reducido y alfombrado escenario sobre el que ha arrancado el Gobierno nacido tras el bloqueo político de 10 largos meses.

La vicepresidenta ha vuelto a ser la encargada de inaugurar el desfile

Antes que los propios ministros, y tras los propios altos cargos de la Casa del Rey, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha encabezado una pequeña comitiva, la de los representantes del Estado, compuesta por la presidenta del Congreso, Ana Pastor; el del Senado, Pío García Escudero; el presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos; y el del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes. A continuación, ha sido la confirmada vicepresidenta del Ejecutivo y nueva ministra de Administraciones Públicas, Soraya Sáenz de Santamaría, la primera en entrar en el recinto, seguida por el nuevo titular de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis; el ministro de Justicia, Rafael Catalá; y la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, por este orden.

La última de la fila, visiblemente la más nerviosa, ha sido la nueva titular de Sanidad, Dolors Montserrat. Las cinco ministras -cuya minoría se ha visualizado también por primera vez en esta ceremonia- vestían traje de chaqueta o vestido, y entre ellas, Santamaría y Fátima Báñez han sido -junto a Pastor- las más sonrientes en todo momento. Cospedal, por su parte, ha mantenido un gesto más ceremonial.

El monarca ha hecho su presencia cuando todo estaba ya preparado -también la mesa con la Biblia, abierta por el Libro de los Números, y la Constitución, por el artículo 99- y ha saludado a todos los presentes. Lo ha hecho solo, como en todas las juras de su reinado -las protagonizadas por los ministros sustitutos de Alberto Ruiz-Gallardón o José Ignacio Wert- sin la compañía de la Reina Letizia, quien por no tener funciones constitucionales según la Carta Magna, y a diferencia de Doña Sofía, sólo asiste a actos de agenda en los que cumple un cometido específico.

El monarca ha recibido a los ministros solo, sin la compañía de la Reina Letizia

La vicepresidenta ha vuelto a ser la encargada de inaugurar el singular desfile, desde el flanco cubierto por tapices hasta el extremo contrario de la sala, para poner su mano sobre los libros y pronunciar el ritual. Con voz ronca pero sin apenas mirar el papel de grandes letras que Protocolo le había colocado sobre la mesa, Sáenz de Santamaría ha «prometido por mi conciencia y honor» cumplir fielmente con las obligaciones de su cargo, así como servir con lealtad al Rey y guardar el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros. Una fórmula que no habría sorprendido en el perfil de la número dos de Rajoy de no ser por que, según Efe, hace cinco años juró.

Aún así, más ha sorprendido la promesa de Cospedal, dado que se le atribuye un perfil más conservador. Uno a uno, los nuevos ministros han recorrido esos difíciles metros de distancia, y leído sus respectivas juras previa inclinación de cabeza ante el Rey. Sólo después, el monarca ha innovado con un saludo individualizado a cada uno de los miembros del nuevo Ejecutivo, en una suerte de besamanos en el que, esta vez sí, las ministras han hecho reverencias a Felipe VI; la más pronunciada, la de María Dolores de Cospedal. Cumplido este último y nuevo ritual, los ministros han roto filas y rodeado al Rey en un grupo informal y distendido en el que no han faltado desde el principio las carcajadas.