Tras la conmoción inicial provocada por el triunfo electoral del magnate Donald Trump, Moncloa espera tener una buena interlocución con la administración del nuevo presidente de Estados Unidos, al igual que con la de Barack Obama. En plena formación de Gobierno, el titular de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, busca un secretario de Estado capaz de establecer unas fluidas relaciones con los socios norteamericanos, un vínculo sustentado, entre otras cuestiones, en el uso conjunto de las bases de Morón y Rota.

Entre los nombres que maneja Dastis para la secretaría de Estado de Asuntos Exteriores, en sustitución de Ignacio Ybáñez, que ha expresado su deseo de dejar el cargo, destacan el del Ramón Gil-Casares, actual embajador de España en Estados Unidos y, por tanto, buen conocedor de la política estadounidense. No es el único candidato en liza. Eduardo Gutiérrez, embajador en la Santa Sede; Antonio López-Isturiz, secretario general del PPE, y José Ramón García Hernández, responsable de Relaciones Internacionales del PP y portavoz de Exteriores del Grupo Popular en el Congreso, completan el cuarteto de nombres.

El problema de Dastis es que los populares mostraron su preferencia por Clinton

El gran problema con el que se encuentra Dastis es que los populares no dejaron de mostrar sus preferencias por Hillary Clinton. Ayer mismo el portavoz del PP en la Eurocámara, Esteban González Pons, lamentó que tras el triunfo del candidato republicano Europa se queda “un poco más sola” para afrontar desafíos como el Brexit o las relaciones con Rusia. Hizo votos para que Trump actúe con pragmatismo, pero tenía un entusiasmo perfectamente descriptible. Moncloa afrontó las elecciones estadounidenses con “preocupación”, confiando en la madurez del electorado americano, y el PPE decidió dar plantón, por vez primera, a la convención de Cleveland (Ohio) que proclamó al aspirante republicano. Los populares europeos expresaron así su rechazo a las manifestaciones agresivas de Trump contra la Unión Europea, el papel de ésta en la OTAN o la arremetida contra la inmigración y los refugiados.

López Istúriz declaró en su momento a “El País” que el problema no era solo Trump y el anuncio de una complicada relación con Europa, sino también muchos de los invitados a la convención como Geert Wilders, líder del islamófobo Partido por la Libertad de Holanda, y Nigel Farage ex líder de la euroescéptica UKIP. “Yo no pienso compartir la misma sala con Geert Wilders», explicó.

El Consejo de Ministros tiene que dar el visto bueno a la estructura básica del Gobierno

El nuevo titular de Exteriores, de perfil diametralmente opuesto a su antecesor, tiene previsto acometer una amplia remodelación en el Ministerio. Eso también afecta a las secretarías de Estado para la Unión Europea y la de Cooperación Internacional y para Iberoamérica. Como embajador, no solo es un gran conocedor de la política internacional sino de buena parte de sus colegas, lo que amplía el abanico de posibilidades. Los diplomáticos Jorge Toledo, Alejandro Abellán y Cristóbal González Aller son la terna de la que saldrá, con toda probabilidad, el nuevo secretario de Estado para la UE, mientras que para Iberoamérica coge fuerza el actual embajador de España en Venezuela, Antonio Pérez Hernández.

En todo caso, no está previsto que mañana vaya al Consejo de Ministros el grueso de los nombramientos de los segundos niveles, ni de Exteriores ni de otros Ministerio salvo contadas excepciones como Economía. También ha circulado el nombre de Agustín Conde como secretario de Estado de Defensa aunque lo previsible es que se apruebe la estructura básica del Gobierno, el organigrama de cada ministerio, imprescindible en aquellos que han visto escindidas sus competencias como Hacienda y Presidencia o Economía y Energía. Otra cosa son los jefes de Gabinete. Dastis podría optar por el también diplomático Juan de Arístegui, hermano del defenestrado Gustavo de Arístegui.