El Ministerio de Exteriores es el único de los considerados Departamentos de Estado que aún está pendiente de nombrar a sus segundos y terceros escalones ministeriales. Además de su propio titular, Alfonso Dastis, sólo se conoce el nombre de su director de gabinete, el diplomático Juan José Buitrago de Benito, que ejercía el mismo cargo con José Manuel García Margallo, aunque está a la espera de ser nombrado embajador. El viernes 18, el único acuerdo de personal que hubo relacionado con Exteriores fue el nombramiento del ministro de Justicia, Rafael Catalá, como presidente de la delegación que el fin de semana asistió en El Vaticano al Consistorio Cardenalicio. Y nada más.

Las razones de tamaño parón institucional se deben, según han admitido distintas fuentes gubernamentales consultadas por El Independiente, a las tensiones entre diplomáticos y políticos por cuál debe ser el perfil que prevalezca y, también, a un organigrama que aún sufre los rigores del recorte administrativo de 2011 y que el ministro intentó ampliar, sin éxito.

La fuerte presencia de los diplomáticos choca con los que prefieren perfiles de afinidad política

Hay que recordar que, a diferencia de García Margallo, Dastis es diplomático, «y quiere ocupar los principales cargos de su Ministerio con personas de la carrera diplomática», afirman las fuentes consultadas. Eso provoca un choque con los que prefieren un perfil de afinidad política al Gobierno, aunque lo cierto es que de los tres secretarios de Estado, aún en funciones, solo hay uno que no sea diplomático.

Dastis tiene nada menos que tres secretarios de Estado, y el de Exteriores, Ignacio Yáñez, y el de Cooperación y para Iberoamérica, Jesús Gracia, desean dejarlo para ocupar una legación en el extranjero. La tercera es la secretaría para la Unión Europa, con Fernando Eguidazu al frente, que no es diplomático. Hasta ahora, los nombres que se barajan para la de Exteriores son los de los diplomáticos Ramón Gil-Casares, actual embajador de España en Estados Unidos, y Eduardo Gutiérrez, hoy en El Vaticano. Para la UE, los del actual embajador en Alemania, Pablo García-Berdoy, además de Jorge Toledo, Alejandro Abellán y Cristóbal González Aller, aunque alguno podría tener destino en la representación permanente española ante la UE, y para Iberoamérica Antonio Pérez Hernández, actualmente en Venezuela.

Dastis quería ampliar el organigrama de su Ministerio, reducido en 2011, pero no le han autorizado

La guerra entre diplomáticos y políticos también es un clásico cuando se tratar de ocupar embajadas. Los primeros asumen con disgusto que plazas tan importantes como la de Reino Unido estén en manos políticas. Es el caso de Federico Trillo, pero no sólo. También fue recibido con un entusiasmo perfectamente descriptible que Mariano Rajoy premiara a José Ignacio Wert con la embajada de España ante la OCDE. El récord de embajadores políticos lo ostenta José Luis Rodríguez Zapatero, que llegó a tener ocho. El nuevo titular de Exteriores debe nombrar también a su sustituto en la Embajada Permanente ante la Unión Europea.

Pero a Dastis se le está haciendo también pesada la digestión por un problema de organigrama. El nuevo titular de Exteriores intentó recuperar algunos de los órganos eliminados en 2011, especialmente los que tenían que ver con la Unión Europea, según ha podido saber este medio. La respuesta que recibió del Ministerio de la Presidencia, al que corresponde dar el plácet, es que no se podía ampliar el número de cargos del Ministerio, cuya configuración quedó plasmada en el Real Decreto del pasado 11 de noviembre sobre estructura orgánica básica de los departamentos ministeriales.

Margallo eliminó 13 subdirecciones

En el decreto de 2011, que determinaba los órganos del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, quedaban suprimidas un total de 13 subdirecciones generales, entre ellas, la de Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea, la de Asuntos Aduaneros y Comerciales, la de Países de la Comunidad Andina, la de Organismos Multilaterales Iberoamericanos o la de Asuntos Energéticos y Multilaterales. Margallo también eliminó la Oficina de Gibraltar -a pesar de hacer bandera de su reivindicación-, la figura de embajador en misión especial para las Operaciones de Mantenimiento de la Paz y la división de Asuntos Multilaterales y OSCE.

Menos reclamar Gibraltar y más preocuparse por los españoles que viven en el Reino Unido», señala un dirigente popular

En un momento en que desde Moncloa repiten «Spain is back«, aludiendo al regreso de nuestro país al tablero político europeo, «comienza a ser perentorio que Dastis tome una serie de decisiones sobre su Departamento». Lo previsible es que el próximo viernes lleve al Consejo de Ministros los principales nombramientos al objeto de que España comience a trabajar para recuperar el terreno y el peso perdido en los últimos tiempos. La presencia de Mariano Rajoy el pasado viernes en Berlín junto a Angela Merkel, François Hollande y Mateo Renzi para despedir a Barack Obama de gira por Europa, podría ser el signo de que algo comienza a mejorar.

No faltan los que piden a Dastis que no equivoque las prioridades como piensan que hizo Margallo. «Menos reclamar Gibraltar y más preocuparse por la situación, tras el Brexit, de los 300.000 españoles que viven en el Reino Unido», señaló desde Bruselas un dirigente popular con muchas esperanzas en el nuevo titular de Exteriores.