La fundación que preside José María Aznar enmienda la cuentas del Gobierno asegurando que la economía española tendrá que realizar un ajuste de 7.700 millones de euros en 2017 si España quiere cumplir el objetivo del déficit del 3,1.  La afirmación se contiene en un estudio del profesor de Hacienda Pública de la Universidad de Oviedo Santiago Álvarez García, publicado por FAES, justo el día en que se conoce que el departamento de Cristóbal Montoro estudia un incremento de los impuestos especiales, fundamentalmente tabacos e hidrocarburos.

FAES cree que sin ese recorte el déficit para el año que viene no bajará del 3,8, esto es, siete décimas por encima de lo acordado con Bruselas, por lo que se suma a las malas previsiones que la Comisión Europea presentó para nuestro país el pasado día 9.

La fundación de Aznar niega la existencia del «austericidio»

Entre las medidas que propone para evitar el descontrol de la cuentas públicas destacan la reforma de la Administración y un mayor control sobre el déficit autonómico. Subraya en este sentido que el gasto financiero de las Administraciones Públicas «es mayor» que en 2007 por lo que «no se puede sostener que se ha producido un desmantelamiento de lo público». «Con estos datos es imposible hablar, como se sostiene desde ciertas posiciones políticas, de un desmantelamiento del sector público o de la existencia de un ‘austericidio’”, sentencia.

Defiende Álvarez García la «herencia» de la gestión de José María Aznar al lamentar que «atrás quedaron siete años de equilibrio y superávit presupuestario fruto del importante esfuerzo realizado entre 1996 y 2000 para acceder a la Unión Económica y Monetaria», pero incluso recuerda que en 2007, gobernando José Luis Rodríguez Zapatero, España tenía «unas cuentas públicas saneadas, con superávit presupuestario de 2 puntos del PIB una deuda pública entorno al 35 por ciento del PIB», aunque las cosas comenzaran a torcerse a partir de 2009.

En definitiva, un demoledor análisis de FAES sobre las previsiones que maneja Montoro, que se ha visto no pocas veces en el ojo del huracán de la fundación de José María Aznar, hoy desvinculada jurídicamente del PP para poder buscar fuentes de financiación privada.