Los políticos son personas normales con poder. Pero en un momento dado este poder se puede volver en contra, y cuanto más alto estás más fuerte es la caída”. El psicólogo José Elías sabe de lo que habla: ha tratado a varios políticos con cuadros de depresión. El entorno de Rita Barberá, fallecida el pasado miércoles a causa de un infarto de miocardio, asegura que la senadora atravesaba uno de esos procesos agudos de melancolía y abatimiento. Incluso estaba sometida a una fuerte medicación, tal y como confirmó el ex ministro de Exteriores José Manuel García-Margallo, uno de sus últimos fieles.

La imagen de la ex alcaldesa de Valencia quedó extraordinariamente dañada por los casos de corrupción que le han salpicado en los últimos años (caso Taula, Ritaleaks…). Pero no es un secreto que vivió los últimos tiempos repudiada por parte del partido “al que dedicó su vida” -como escribió José María Aznar- y de sus compañeros, algunos de los cuáles renegaron de ella. “Muy decepcionada con el comportamiento de muchos compañeros de partido”, la reconocida como “alcaldesa de España” durante 24 años cayó en la depresión. Pero no es la única.

El de Barberá no es un caso aislado. Hay muchos más marcados por idéntico estigma. Su ahora defensor, el ex presidente valenciano Francisco Camps, imputado por malversación y prevaricación en el caso Fórmula 1, también declaró en el caso de los Trajes, una ramificación de Gürtel por la que al final fue absuelto pero que significó su ruina política. Sólo tres meses después de conseguir su tercera mayoría absoluta tuvo que abandonar el cargo “por Mariano Rajoy y por el PP” tras ser procesado.

Rita Barberá fue repudiada por parte del Partido Popular, al que «dedicó su vida»

La situación que vive en la actualidad José Antonio Griñán es bien similar a la de Barberá. Acusado de prevaricación por los ERE de Andalucía, el ex presidente de la Junta, que aupó a Susana Díaz hasta lo más alto se encuentra abandonado por su partido y por su sucesora, como le sucedió a la senadora del PP. Después de cinco años investigado, el estado anímico de Griñán también se ha visto debilitado, según fuentes cercanas al ex presidente andaluz, cuya imagen recluida es comparable a la de Barberá tras las cortinas de su casa. Al igual que Barberá, sobre él no sólo pesa una imputación sino la soledad y la marginación, dos factores clave para el derrumbe emocional para el doctor Elías, al que se suma la personalidad de la persona. “El poder que ostentan los políticos les hace estar arriba y de repente se ven abajo, y a esto se suma que el partido les haga reproches”, señala Elías.

El ex presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, investigado por la compra de su ático en Estepona, vive la misma incertidumbre que su homólogo en Andalucía. Ni culpable ni inocente todavía, pero lejos de la vida política tras verse relegado sin opciones de renovar la presidencia de la Comunidad de Madrid, el proceso de investigación está haciendo mella en su persona, cuentan quienes lo conocen de cerca, y lo agrava la falta de apoyo social y política, algo que en otra época podría haber sido diferente, según la politóloga Berta Barbet. “Los partidos tienden a proteger a su gente y el PP era muy dado a ello, pero con el nacimiento de nuevas formaciones parece que esto ha cambiado”, explica. Además, dice, la presunción de inocencia “no funciona muy bien en España”.

Parece obvio que los partidos se intenten desligar de los sospechosos de corrupción para no dañar su imagen. De hecho, el portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Rafael Hernando, reconoció este viernes que en la salida de Barberá influyó la proximidad de las elecciones gallegas y vascas, ya que la senadora estaba siendo utilizada como elemento de ataque.

El poder que ostentan los políticos les hace estar arriba y de repente se ven abajo»

Si la cara es el espejo del alma, la de Iñaki Urdangarín, al igual que el de su esposa, la Infanta Cristina, se ha visto muy deteriorada desde su imputación en el caso Nóos (2011). Serio y demacrado, las apariciones del cuñado del Rey se miden con cuentagotas. Él ha optó por mudarse con su familia a Ginebra evitando así a la opinión pública. “Él tenía mucho que perder, es el yerno del rey emérito y el cuñado del Rey, y aparentemente ellos tampoco le apoyan”, apunta Elías. Al igual que los ex presidentes de Andalucía y la Comunidad de Madrid, su situación de incertidumbre es la responsable del mayor desgaste físico y psicológico, según el doctor. “Todo cambia cuando hay una resolución, a no ser esta que sea de cárcel”. En ese caso puede agravarse porque “están acostumbradas a nadar en la abundancia y es un proceso duro”.

La figura del que fue padre de Cataluña durante 23 años, Jordi Pujol i Soley, se desmoronó al conocerse la fortuna que tuvo escondida en el extranjero durante más de tres décadas. Salió de la vida política y desde entonces sus apariciones han sido en los juzgados, donde toda su familia declara como imputada por fraude fiscal y blanqueo de capitales. Ahora, alejado de los focos y los micrófonos, Pujol se desahoga en su blog, donde reconoce que sigue “viviendo con un grado de intensidad aceptable” pero sin un todo de “alta intensidad ni de vivencia potente”. A él, por lo menos, le queda el apoyo político.

Los políticos no están más expuestos a depresiones o problemas emocionales, según el doctor Elías, pero cuando estos surgen son más intensos porque “las fluctuaciones son mayores y les hacen sentir peor porque los cambios son más bruscos y se sienten más desprotegidos”, argumenta. Además, su futuro, tampoco es muy esperanzador, porque la mayoría se queda “descolgada” tras un proceso como este, quedan “señalados” y “lo peor es que no están en la clase política a la que pertenecían. Antes tenían una gran influencia y ya no la tienen”, explica el psicólogo. La política es una forma de vida y cuando uno cae cuesta mucho recuperarse. Es el síndrome de los políticos apestados.