Ciudadanos condiciona su apoyo al techo de gasto aprobado por el Gobierno a que Moncloa asuma una serie de «compromisos» concretos sobre educación, sanidad y servicios sociales, y, todo ello, antes de este lunes en que la Ejecutiva del partido de Albert Rivera se reunirá para debatirlo. El acuerdo alcanzado entre Hacienda y el PSOE ha pillado, en cierto modo, a Ciudadanos con el pie cambiado. Sabían de las negociaciones, les habían transmitido desde el Gobierno que éstas «iban bien», pero «no conocíamos ni el acuerdo concreto ni cuándo lo iban a anunciar», admite el vicesecretario general de C’s, José Manuel Villegas, en conversación con El Independiente. Villegas habló con la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, el pasado jueves, tras hacerse público que el primer partido de la oposición había conseguido una subida del salario mínimo interprofesional (SMI) a cambio de comprometer su respaldo al techo de gasto y al objetivo de déficit.

Señala Villegas que «éramos conscientes de la necesidad de sumar a más partidos, especialmente los constitucionalistas», para sacar adelante ambas cuestiones, lo que no excluye que «nos hubiera gustado tener nosotros también un acuerdo antes de que lo aprobara el Consejo de Ministros», en su reunión de ayer. Aun así, no dan ningún portazo; es más, continuarán negociando casi contrarreloj para llegar al lunes con el compromiso gubernamental de que no habrá recortes en políticas sociales y se priorizan las políticas sobre autónomos, su gran bandera, o la lucha contra la pobreza.

Villegas critica el «formato extraño» de la negociación con el Gobierno, lo que ha provocado informaciones «contradictorias»

En este tiempo, Ciudadanos ha negociado con Economía, Hacienda, Empleo y Vicepresidencia. Ha sido un «formato extraño» ya que, en lugar de crear sendos grupos de trabajo -C’s había nombrado el suyo-, el Gobierno optó por una negociación fragmentada que ha provocado «informaciones contradictorias». Así se explica que su portavoz adjunta en el Congreso de los Diputados, Melissa Rodríguez, anunciara que el Gobierno aceptaba un incremento del techo de gasto para 2017 que fue inmediatamente desmentido por Cristóbal Montoro, apuntando en su entorno a que, quizá, había sido Luis de Guindos el origen de la «confusión».

Albert Rivera se encuentra este fin de semana en Varsovia para participar en el Congreso del Partido de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa (ALDE), en cuyo grupo parlamentario de la Eurocámara se integran. Su objetivo es conseguir para el responsable económico, Luis Garicano, una de las tres vicepresidencias de ALDE, puesto que se trata del tercer partido en número de eurodiputados. Junto a Rivera está la cúpula de su partido, salvo Villegas, encargado de cerrar el acuerdo con un Gobierno mucho más interesado en priorizar los pactos con el PSOE, hasta el punto de dejar orillado a Ciudadanos, preterido en este proceso.

Moncloa usó la presión de los barones socialistas sobre Ferraz para que hubiera acuerdo sobre el techo de gasto

Lo cierto es que Moncloa sabía de las presiones que los barones socialistas estaban ejerciendo sobre la calle Ferraz para que se pactara dicho techo de gasto y los objetivos de déficit. Sólo así se podían desbloquear mecanismos como el Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), que permite el pago a proveedores, y aliviar un poco, aunque haya sido en una décima, el déficit a cumplir en 2017, pasando del 0,5 al 0,6. Era un pacto al que venía poco menos que obligado el PSOE, lo que no significa que abra la puerta a apoyar el presupuesto, que se presentará entre enero y febrero del próximo año.

El portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando, admitió que «lo hemos hecho con el PSOE porque tiene una enorme responsabilidad de gobierno en muchas CCAA y en muchos ayuntamientos, más que Ciudadanos, que tiene responsabilidad, pero de alguna forma colateral», aunque la formación naranja sí estará en la negociación de las cuentas para 2017, así como otras formaciones políticas, en concreto el PNV, que ha pasado del «no» al «quizás».