El PSOE de la Gestora busca la centralidad y la capacidad de «pactar con todos», incluido al PP. Frente a la senda liderada por Pedro Sánchez de construir una alternativa «de progreso» con fuerzas como Podemos o los partidos nacionalistas, la dirección provisional del PSOE apuesta por situarse en el centro del tablero y aprovechar la nueva geometría parlamentaria para mostrarse como una oposición útil a los ciudadanos.

Esa línea le ha llevado a alcanzar los primeros grandes acuerdos de la legislatura con el PP, fortaleciendo el bipartidismo y dando la razón a Pedro Sánchez, que advertía de que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no se conformaría con un apoyo sólo para la investidura.

En este sentido, Fernández negó en el Congreso, en la recepción de la Constitución, que exista un acuerdo de legislatura con el PP y ha situado esas tesis en las teorías de la conspiración. No obstante, el apoyo socialista a la investidura se ha extendido al objetivo del déficit, a cambio de que el PSOE rentabilice medidas como la subida del salario mínimo interprofesional, con enfado de los sindicatos de por medio, según ha admitido.

El PSOE estudiará los Presupuestos, aunque los ve como un «imposible medieval» para llegar a aprobarlos

La próxima estación son los Presupuestos Generales del Estado, que el PSOE asegura que va a rechazar. «Es un imposible medieval», ha afirmado Fernández, que anuncia, no obstante, que se «leerá» el proyecto. Sólo si coincidiese con los postulados socialistas -ese «imposible»-, el PSOE los apoyaría.

En su nueva «centralidad», el PSOE busca ser útil a los ciudadanos alcanzando acuerdos con todos los partidos del arco parlamentario, como ha demostrado con sus pactos con el PP (déficit, impuestos y salario mínimo); con Podemos (Ley Mordaza) y con Ciudadanos (investidura de Sánchez). Según Fernández, la gente entiende que esa estrategia es «buena» porque aprecia sus frutos, como la paralización de las reválidas o la subida del salario mínimo.

De esta manera, el PSOE pretende diferenciarse de un Podemos al que acusa de «deserción de su responsabilidad institucional», al dedicarse a hacer oposición «fuera del Congreso». Los socialistas pretenden recuperar ese espacio en contraste con un Podemos que no encuentra su sitio en el Parlamento.

Por lo demás, la Gestora socialista no tiene prisas. Su presidente propondrá en enero al Comité Federal la celebración del Congreso Federal del PSOE para elegir a su nuevo líder en el mes de junio. Ni la renovación del resto de partidos, que tienen previstos sus congresos antes, ni la contestación interna que sufre la dirección interina de la Gestora, con numerosas plataformas y manifiestos en contra, mueven un ápice del objetivo del PSOE andaluz de retrasar las primarias, declarado desde el mimo día del derribo de Pedro Sánchez.

La dirección interina durará casi nueve meses y el Congreso será ordinario

En conversación informal con los periodistas durante la conmemoración del Día de la Constitución, Javier Fernández no detalló ninguna urgencia en los retos pendientes. Su intención es proponer la celebración del Congreso Federal «antes del verano», lo que dejará al partido en manos de una dirección provisional durante casi nueve meses.

El presidente asturiano mantiene la directriz del PSOE andaluz, que quiere celebrar un Congreso ordinario, en vez de uno extraordinario, con una ponencia política previa. Se apunta así al discurso de primero las ideas y luego las personas, que ignora que los proyectos surgen, precisamente, de personas, y que necesitan líderes que los lleven a la práctica.

Tampoco apremiará el PSOE la reforma de la Constitución. De hecho, Fernández asegura que ni siquiera ha abordado con Rajoy esa cuestión, a pesar de la relación «respetuosa» que mantienen ambos, y en la que no ha reconocido la «química y el feeling» que sí destaca el PP.

La reforma constitucional también puede esperar

«Previamente buscaremos el consenso para que efectivamente se forme esa Subcomisión en el seno de la Comisión Constitucional y se busquen los consensos con los que hacer esas reformas», dijo Fernández, quien recalcó que la Constitución se hizo hace 38 años «con amplios consensos» y defendió que son necesarios también para reformarla, que «no cambiarla».

A su juicio, reformar la Carta Magna es «la mejor forma de fortalecerla», frente a quienes «plantean cambiarla de manera radical» y a quienes «la sacralizan de una manera también de hacerla más frágil». Los socialistas creen que «la mejor fórmula para robustecerla es reformarla», y siempre manteniendo una única nación «desde el punto de vista político, jurídico y constitucional».

«En el lenguaje del Derecho, y hoy hablamos aquí de la Constitución, un concepto tiene que tener un significado, y el significado de nación desde el punto de vista constitucional no incorpora otro que el que establece el Artículo 2 de la Constitución, que nosotros no planteamos cambiar», ha explicado, blindándose de debates como el que defiende el PSC, que considera a Cataluña una nación, pero sin Estado.