El grupo armado Halcones de la Libertad de Kurdistán (TAK) ha reivindicado la autoría del doble atentado terrorista con coche bomba que el sábado por la noche causó 38 muertos y 155 heridos en Estambul, según informa Efe. El grupo ha difundido un mensaje a través de la agencia de noticias prokurda Firat y ha señalado que los atentados fueron cometidos por dos personas en «una acción de sacrificio» y que el objetivo no era la población turca sino la policía.

El TAK se presenta como una escisión radical del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), la guerrilla kurda, aunque el Gobierno lo considera simplemente una «marca subsidiaria» del PKK para cometer atentados y evitar una mala imagen. El TAK se ha atribuido diversos ataques y atentados especialmente cruentos desde 2004, y sólo en 2016 han reivindicado una decena de acciones con siete atacantes suicidas, la mayoría contra unidades de la policía en Ankara y Estambul.

Diversas voces del Gobierno habían atribuido el ataque al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Para el primer ministro, Binali Yildirim, que ha visitado a los heridos, «no hay duda» de que el PKK es quien está detrás. Las autoridades han detenido a 13 personas, aunque no han aclarado si se trata de supuestos miembros del PKK. Fuentes de los servicios de Inteligencia citadas por el periódico Daily Sabah han asegurado que uno de los terroristas suicidas entró en el país desde una zona siria controlada por las Unidades de Protección Popular (YPG) kurdas.

Erdogan: «Pagarán un alto precio»

Recep Tayyip Erdogan ha asistido junto a las principales autoridades del Gobierno al funeral en recuerdo de varios de los policías que murieron en el doble atentado en Estambul que se ha cobrado la vida de 38 personas. El presidente ha advertido a los terroristas de que pagarán «un alto precio» por sus ataques. «No nos rendiremos en nuestra lucha contra el terror», ha subrayado en una contundente declaración ante los periodistas.

Por su parte, el ministro del Interior, Suleyman Soylu, también ha insistido desde el funeral que, «antes o después», Turquía se cobrará su «venganza». «Esta sangre no se quedará en el suelo, no importa el precio que haya que pagar», ha asegurado, según la agencia Reuters.

Al menos 38 personas perdieron la vida y otras 155 resultaron heridas tras el doble atentado que tuvo lugar la pasada noche en Estambul. Las explosiones se produjeron junto al estadio Vodafone Arena de Besiktas de la ciudad turca una hora después de que finalizara el partido que enfrentaba al Besiktas ante el Bursaspor.

La primera de las detonaciones, con un coche bomba, afectó a un puesto de antidisturbios, encargado de la seguridad durante el encuentro. Según informó el ministro del Interior de Turquía, Soliman Soylu, 30 de los fallecidos eran agentes de policía y siete civiles. La segunda explosión, unos segundos más tarde, se trataría de un suicida que se inmoló en medio de un grupo de policías en el parque de Maçka.