Agosto de 2013. Miguel Urbán, dirigente de Izquierda Anticapitalista, y Pablo Iglesias, de IU, analizan durante una cena el fracaso de la iniciativa Alternativas desde Abajo puesta en marcha con referentes del 15-M y de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (APH), con el objetivo de construir un proyecto de mayorías sociales. «Empezamos a pensar que había que hacer otra cosa. Que lo que hiciéramos tenía que ser radicalmente distinto, que no podía consistir en sumar lo existente, sino dar un salto y conseguir conectar con sectores sociales que no se sentían interpelados por las organizaciones existentes».

Miguel Urbán, eurodiputado y dirigente de Podemos, narra el origen del partido en el libro Anticapitalistas en Podemos, construyendo  poder popular. A través de entrevistas a referentes de este sector, como Teresa Rodríguez, Jesús Rodríguez, José María González ‘Kichi’, alcalde de Cádiz; Raúl Camargo y el propio Urbán, entre otros, el libro relata cómo se gestó un partido que ha conseguido 71 diputados en dos años de vida y el papel que desempeñó cada uno de sus dirigentes en los orígenes. Especialmente significativo resulta «el papel del azar» en la elección de Pablo Iglesias como líder, ya que los ‘anticapi’ veían en Alberto Garzón «la figura más aperturista e interesante de IU», por lo que le propusieron dirigir el proyecto.

Garzón nos dice: meteros en IU y ayudadme», relata Urbán

«Le dijimos a Pablo que entrara en un foro de la Universidad de Verano de Anticapitalistas porque Alberto Garzón no vino. La idea era discutir del futuro de la izquierda. Entonces pasa que se nos cae Alberto, que no puede venir ese día. Pero sí viene al día siguiente. Entonces metimos a Pablo, que intervenía en otro taller sobre comunicación política en la Universidad», explica Urbán.

«Al día siguiente vino Alberto Garzón y la dirección de nuestra organización nos reunimos con él para ver cómo veía las posibilidades de desbordar los marcos de IU. Claro, lo que nos vino a decir en esa reunión fue: meteros en IU, ayudadme a trasladar cosas que decís vosotros dentro de IU porque fuera no existe nada y no va a haber ningún marco con capacidad de desbordar el marco actual», relata el anticapitalista, que reflexiona:

«Estaba claro que desde dentro de IU esto no era posible, que la única forma de influir en IU no era desde dentro, sino desde fuera, porque las experiencias prácticas, tanto de la gente de Anticapitalistas como del propio Pablo eran que desde dentro no era posible». Así lo habían experimentado casi todos los líderes de Podemos con iniciativas como la propia Izquierda Anticapitalista, que se presentó a las europeas de 2009 y sólo obtuvo 20.000 votos.

Inspiración en el monasterio de Montserrat

De esta manera, un joven Garzón, que aún no había asumido la dirección federal de IU, perdió el tren de liderar Podemos. Tres años después se volvió a subir gracias a la coalición electoral Unidos Podemos, que se proyecta como el germen de la fusión de ambas organizaciones en un proyecto netamente de izquierdas. Ahora se le vuelve a presentar esa oportunidad como sucesor de Iglesias.

Tras el desencuentro con IU, Iglesias y Urbán se montan en un tren y se van al monasterio de Montserrat a «convencer» a la teóloga y monja Teresa Forcades para que aportara «el capital político del Procés Constituent» que había promovido junto a Arcadi Olivares. «Y Teresa nos dice que sí, que lo ve bien… Nosotros asumimos el derecho a decidir desde un primer momento», aclara Urbán.

Cañamero duda y finalmente dicen que no pero que si sale se apuntarían»

La siguiente persona a la que buscaron fue a Diego Cañamero, líder del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), «quien duda, quien no lo sabe, y que nos dicen que lo hablan entre ellos y finalmente nos dicen que no, pero que si sale ya se apuntarían». La «tercera persona» a la que acudieron fue Juan Torres, que estuvo en la primera propuesta de programa económico.

En esos debates iniciales, Urbán recuerda a Manolo Garí, Juan Carlos Monedero, Esther Vivas, Miguel Romero, Jaime Pastor y Jorge Moruno, destacado errejonista ahora, y que fue «una pieza clave» en el trabajo de argumentario con Pablo Iglesias. «Él estuvo desde el principio y además fue un entusiasta del proceso, mientras que Íñigo entró prácticamente en el lanzamiento, entre otras cosas, porque no estaba en el país, andaba yendo y viniendo de Venezuela y no terminaba de ver el proyecto».

«Un señor en silla de ruedas»

En su entrevista, el líder anticapitalista bromea con que «engañaron» a Teresa Rodríguez para embarcarla en el proyecto, mientras que recuerda cómo conocieron a Pablo Echenique. «Recuerdo a una catedrática de Márqueting que nos decía que habíamos sido inteligentes al organizar un acto en Zaragoza, porque lo que sale bien en Zaragoza sale bien en toda España». Allí se organizó el primer mitin de Podemos, en una sala para 250 personas a la que asistieron 900. «Al final del acto intervino un señor en silla de ruedas que dijo ‘me habéis convencido y me habéis emocionado, estoy dispuesto a hacer política’. El señor en cuestión era Pablo Echenique. Ése fue el mensaje que lanzó Podemos hasta las europeas: que era un proceso de autoorganización y que íbamos a hacer política por nosotros mismos. El ejemplo de Echenique, actual responsable de Organización, da una idea de la apertura inicial del proceso».

Urbán también reflexiona sobre el papel de Pablo Iglesias en la construcción del partido. Al importante trabajo mediático realizado por el líder de Podemos -desde sus propios programas como La Tuerka o Fort Apache, hasta La Sexta Noche pasando por 13TV- se suman otras cualidades que, al principio, se consideraron inconvenientes por parte de Anticapitalistas, pero que al final se revelaron como destacadas ventajas, entre ellas su determinación: «Dudaba poco. Tenía una idea fija y se ponía a ella», admite.

Pablo Iglesias porque «nadie más se atrevió»

«Ya se veía que la concepción de Pablo chocaba totalmente con nuestra tradición. Y eso fue algo que no escondió y creo que es de agradecer ese tono franco», explica el eurodiputado, que califica de «muy particular» el liderazgo de Iglesias, aunque le reconoce «el enorme riesgo personal que asumió» y que «sin Pablo no habría existido Podemos».

«Que la gente revise la rueda de prensa del Teatro de Barrio. Pablo dice: ‘Que sea yo y una serie de gente que tengamos que dar este paso demuestra la debilidad del poder popular’. Y es verdad, pero yo diría algo más. Nosotros hablamos con mucha gente (con Teresa Forcades, con Cañamero, con Ada Colau)… Eso habría permitido tener una dirección más coral, pero nadie se atrevió a dar el paso», asegura.

En este sentido, Urbán explica que «la idea no era que fuera Pablo solo. A él le interesaba compartir el riesgo», no obstante, ninguno de los consultados quiso implicarse en una aventura que consideraban dudosa. «Cuando íbamos a lanzar el proyecto, Pablo era la única figura reconocible, y eso mostraba una cierta soledad y una cierta incomprensión por parte de mucha gente», rememora. «Nuestra idea fue salir con mucha más coralidad, pero nadie más se apuntó. Esa es la realidad», afirma.