El viraje a la izquierda del secretario general de Podemos y su coalición con IU ha lanzado la figura de Alberto Garzón a la cúpula de Unidos Podemos. El coordinador federal de IU es portavoz en la comisión de Hacienda del Congreso y está llamado a ser uno de los principales rostros de la coalición, según anunció el propio Iglesias a mediados de septiembre, cuando retiró a destacados críticos como Tania Sánchez de puestos de relevancia en el Congreso para situar a dirigentes de su confianza en las comisiones.

«Alberto Garzón es y va a ser uno de los principales portavoces de Unidos Podemos», aseguró, puntualizando que ese papel tendrá una «expresión parlamentaria». «La cuestión de la visibilidad política no está en discusión. Alberto tiene que tener una visibilidad central y a mí eso no sólo me parece sensato sino positivo», explicó.

Iglesias y Errejón medirán sus fuerzas en las primarias de Madrid y Andalucía

Ese reconocimiento de Iglesias a Garzón se empieza a leer en clave sucesoria, dado el enfrentamiento abierto entre el secretario general y su secretario político, Íñigo Errejón, por el control del partido. La primera batalla entre ambos se librará este otoño en las primarias de Madrid y Andalucía. Ambos sectores medirán sus fuerzas en esos territorios antes de celebrar la asamblea federal, el Vistalegre 2, donde podría producirse el choque definitivo.

De momento, Íñigo Errejón evita caer en las provocaciones públicas de Iglesias, fundamentalmente a través de Twitter, mientras medita si dará el paso frente a él. Por su parte, Iglesias intenta consolidar su poder interno, apartando a los ‘errejonistas’ de puestos clave, y buscando nuevas alianzas desde la izquierda, como la abierta con Teresa Rodríguez. En ese contexto emerge la figura de Garzón.

El líder peor valorado

Consciente del deterioro de su imagen pública, ya que las encuestas lo señalan como el líder peor valorado de la política española, Iglesias también piensa en su sucesión. Si su marca personal fuera un lastre para el partido de cara a unas nuevas elecciones, el ‘pablismo’ debe buscar una alternativa a Errejón, su sucesor natural hasta ahora. El círculo de confianza de Iglesias está muy señalado como guardia de corps, por lo que Alberto Garzón, el líder más valorado según el CIS, se afianza como delfín.

«Pablo confía en Alberto. Hay una coincidencia objetiva entre ambos en el papel que debe tener Unidos Podemos como bloque de ruptura democrática. Hay una coincidencia política, metodológica e intelectual», explican fuentes de la organización, que dan por hecho que la confluencia electoral del 26-J está llamada a consolidarse en próximas convocatorias y hasta como un único partido.

«Pablo confía en Alberto. Hay una coincidencia política, metodologíca e intelectual»

«Unidos Podemos se convertirá en la referencia de la izquierda y atraerá a los militantes y votantes del PSOE que están viendo la deriva de su partido», aseguran las fuentes. En este sentido, mientras Iglesias y Garzón apuestan por sustiuir al PSOE como espacio de oposición al PP, el sector ‘errejonista’ sigue apelando a una transversalidad que permita a Podemos alcanzar una mayoría suficiente para gobernar.

«Alberto va a jugar un papel clave entre los primeros espadas de Unidos Podemos, pero no es un debate sobre la mesa, sino a medio plazo. Todavía no procede», explican fuentes de la coalición, que esperan a que Podemos defina su futuro inmediato en su próximo congreso. «Habrá que ver si se recupera el Podemos genuino o se convierte en una fuerza respetable dentro del sistema», cuestionan.

Los tiempos dependerán en buena medida de la popularidad del secretario general, que pasa por sus cotas más bajas. Los ‘pablistas’ achacan ese desgaste a una campaña de «demonización» de los poderes fácticos por plantear políticas de ruptura, y confían en su recuperación.