Europa arranca un 2017 en plena crisis de identidad, teñida de malos augurios que ensombrecen aniversarios en los que habría mucho que celebrar. En marzo se cumplen 60 años de los tratados de Roma, germen de las Comunidades Europeas y de la Unión Europea. Se conmemoran en febrero los 25 años del Tratado de Maastricht, cuando 12 países de la Comunidad Económica Europea apostaron por profundizar en la integración política, legal y económica. Hace 15 años los europeos de 12 países de la UE vieron cómo empezaba a circular el euro como moneda común.

Comenzaba a perfilarse un proyecto cercano a esa “idea de Europa” de Stefan Zweig, “una fruta que madura lentamente de una forma más elevada de pensamiento”. El autor austríaco se suicidó en México en 1942, frustrado por ver fracasado su sueño europeo. Como señala The Economist esta semana, Zweig vuelve ahora a ser un faro para los europeístas convencidos.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, evocaba a Zweig, autor de El mundo de ayer. Memorias de un europeo, en un discurso en octubre pasado: “Hay una ley de hierro que dice que aquellos que viven los grandes movimientos que marcan el curso de los tiempos fracasan a la hora de reconocerlos en sus etapas tempranas”.

Tusk señalaba que ahora nos resulta complicado evaluar el momento en el que vivimos, pero dejó dónde están los riesgos. “La amenaza de hoy es la de la desintegración de Europa, en sentido político e ideológico. No es una coincidencia que aquellos que cuestionan la democracia liberal son los mismos que abogan por romper con la Unión Europea… el virus anti liberal produce síntomas similares: tanto en Europa como más allá. La Unión no les gusta, de modo que están felices con el Brexit. No quieren la solidaridad transatlántica, de modo que promueven el aislacionismo. Miran a Putin y apoyan a Trump”, dijo Tusk, quien fuera primer ministro de Polonia, uno de los países donde en la actualidad más amenazadas están las libertades que encarna Europa.

La amenaza es la desintegración de Europa, en sentido político e ideológico… Quienes cuestionan la democracia abogan por romper con la UE”

La agenda de Europa en 2017 está marcada por las elecciones en al menos tres –Holanda, Francia y Alemania, que supone el 56% de la economía de la UE– de los seis países fundacionales. En estos comicios la rabia antiestablishment puede llevar al poder, o a dotarle de influencia en la agenda de gobierno, al populismo ultraderechista y xenófobo. Es posible que también Italia celebre elecciones y el país que fue sede de los tratados fundacionales cuenta ahora con dos partidos euroescépticos, el Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo, y la Liga Norte, de Matteo Salvini.

Según Vicente Rodrigo, consultor político y miembro fundador de Con Copia a Europa, “2017 es un año de transición hacia una Europa que cambiará en la forma que tiene de integrarse pero que todavía siente la sacudida del Brexit y el crecimiento de un movimiento eurófobo que aún no ha tocado techo”.

Rodrigo señala que ” los partidos eurófobos han puesto sobre la mesa lo que tradicionalmente era intocable en una suerte de acuerdo tácito entre las élites; lo que antes se salvaba con acuerdos in extremis (el euro, la salida de Grecia de la eurozona, la caída de los sistemas financieros…), ahora se pierde con estrépito (Brexit, victoria y auge de eufófobos…). 2017 es un importante punto de inflexión”.

De todas las convocatorias electorales las más decisivas para el futuro de la UE son las presidenciales francesas. “No se trata sólo de que pueda ganar Marine Le Pen, sino de lo capaz que pueda ser de seguir influyendo en la agenda política europea”, señala Rodrigo.

La victoria de Fillon dejaría a Berlín y a Merkel como los últimos valedores del principio de integración… De ganar Le Pen, sería lo nunca visto”

En opinión de Didac Gutiérrez-Peris, investigador de estudios europeos en el instituto de opinión ViaVoice de París, un momento clave de 2017 será la eventual victoria del candidato conservador François Fillon en Francia. Marine Le Pen, la líder del Frente Nacional, puede pasar a la segunda vuelta, según los sondeos actuales, pero la alianza republicana funcionaría para evitar que llegara al Elíseo. Así ocurrió cuando su padre se enfrentó a Jacques Chirac en 2002.

“Fillon es un auténtico euroescéptico encubierto, muy sensible a una visión realista del equilibrio de poderes diplomáticos en el continente. Una victoria suya abriría muchas incógnitas, y dejaría definitivamente a Berlín y a Angela Merkel como los últimos valedores del principio mismo de integración“, señala Gutiérrez-Peris, quien añade: “Si Marine Le Pen logra la sorpresa, entonces el panorama ya no sería el de hacer stop, sino el de apretar la tecla de rebobinar. Lo nunca visto en Europa”.

Estamos ante una metamorfosis, o un cambio de ciclo, en ese movimiento pendular en la historia de Europa, del tribalismo a la cooperación, del que hablaba Zweig. Esa fragilidad la detectan los enemigos de las libertades y aprovechan para actuar sin tregua. “Las instituciones en Europa estaban ya desacreditadas, salvo el Banco Central Europeo. La diferencia ahora es que las capitales están cada vez más lejos del proyecto europeo. No tiene por qué ser irreversible, pero la tendencia a medio plazo puede intensificarse”, señala Álvaro Imbernón, profesor de Unión Europea en la Universidad Nebrija.

Desde dentro de esas instituciones, Jaume Duch Guillot, portavoz del Parlamento Europeo, señala que 2017 será “un año de transición”. En 2017, las elecciones en Francia, Alemania, Países Bajos, y quizá en Italia, “no van a permitir demasiados avances, pero tampoco retrocesos”.

Será un año de transición en el que las elecciones en Francia, Alemania, Países Bajos “no van a permitir demasiados avances”

Duch Guillot destaca por su optimismo a la hora de enfrentar los desafíos del nuevo año. Señala el portavoz del Parlamento Europeo tres datos positivos. “Tras el resultado del referéndum británico el porcentaje de ciudadanos que quiere que su país siga siendo miembro de la UE está en aumento. Es probable que la situación de desconcierto que viven los británicos sobre qué estatuto obtendrán al salir de la UE esté sirviendo de aviso a navegantes. En segundo lugar, con motivo de los 60 años de la Comunidad Económica Europea muchos estados miembros se sentirán obligados a mostrar que la construcción europea sigue avanzando y que ese es el único camino para frenar populismos y extremismos. Y en tercer lugar, cada vez más analistas indican que la llegada de Trump a la Casa Blanca podría servir de impulso a una mayor integración europea, sobre todo en seguridad y defensa”.

Sin embargo, el periodista británico Matthew Bennet, editor de The Spain Report, considera que el Brexit marca un antes y un después. “La crisis financiera demostró que el sistema no funciona y sigue sin arreglarse. Los británicos dijeron con el Brexit que quieren desvincularse de cualquier proyecto europeo”, afirma Bennett.

Curiosamente el artículo 50, que oficializa jurídicamente la posibilidad de una salida fue añadido como un artículo simbólico en 2009 con el Tratado de Lisboa. Como destaca el investigador Gutiérrez-Peris, “nunca nadie pensó que ese artículo iba a ser tan determinante”. Los británicos, antes o después, articularán su marcha.

También vive su particular crisis el euro, que en 2017, según una encuesta entre expertos del Financial Times, estará a la par con el dólar. Ya ha llegado a 1,05, muy lejos de su récord de 1,5979 en 2008. La crisis financiera azota particularmente ahora países como Italia, donde han aprobado un fondo de 20.000 millones para rescatar a su maltrecha banca.

Vive también su particular crisis el euro que, según un sondeo del ‘Financial Times’, se quedará a la par con el dólar en 2017″

Como chivo expiatorio de la crisis los populistas de Grillo y Salvini se vuelven contra la Unión Europea, al igual que lo hacen Le Pen, Wilders en Holanda (favorito en los sondeos si bien es difícil que sea primer ministro porque compite contra el resto), y los ultraderechistas de Alternativa por Alemania, que nacieron como un partido anti euro. Merkel sigue siendo el estandarte de las libertades en la UE y lucha por un cuarto mandato en otoño en las que ya ha calificado como “las elecciones más difíciles” desde la reunificación.

Precisamente ha sido en Berlín donde ha resurgido el terrorismo en Europa en plenas Navidades. Alemania ocupa el centro político, económico, social y cultural de la Unión Europea y los yihadistas saben el efecto que un ataque precisamente en el corazón de las libertades puede ocasionar. Es el país que ha acogido más refugiados y el país donde un líder ultraderechista culpó del atentado a la canciller: “Son los muertos de Merkel”, dijo Marcus Pretzell, de Alternativa por Alemania. De ese choque con la esencia europeísta hablaban Tusk y Zweig.

“Estamos a años luz de aquellos momentos en los que se soñaba con los Estados Unidos de Europa, pero hay países, y España es uno de ellos, que están en el euro, que seguirán intentándolo”, afirma Bennett. Queda por ver el tiempo que habrá de esperar para superar esta enésima crisis. Y si será una catarsis o un punto y final. El tiempo de ayer, la obra de Zweig, arranca con una evocadora cita de Shakespeare: “Acojamos el tiempo tal como él nos quiere”.