«Fue una medida pensada sólo para Pablo, porque sólo contemplábamos lograr un escaño en las elecciones europeas. Ahora es un problema». De esta manera resume un dirigente de Podemos la política de limitación de sueldos dentro de la organización. Cargos electos, asesores y trabajadores del partido no pueden cobrar más de tres veces el salario mínimo interprofesional, lo que impide que Podemos pueda atraer expertos y a profesionales reputados. El efecto es que la plantilla de Podemos es eminentemente joven e inexperta, y que le resulta imposible contar con fichajes estrella en las listas.

En mayo de 2014, Podemos daba la campanada en las elecciones europeas. Contra pronóstico y con sólo tres meses de vida, el partido lograba 1,2 millones de votos y cinco escaños en Estrasburgo. La limitación de los salarios, una de las medidas más llamativas de su programa, se ha convertido en un lastre casi tres años después. Por ese motivo, sectores del partido y, especialmente, su plantilla, aboga por flexibilizar esta política de retribuciones durante el Congreso de Vistalegre II, dentro del apartado de los documentos éticos en cada una de las propuestas de las distintas candidaturas.

Tres veces el salario mínimo interprofesional

Todos los cargos públicos de Podemos cobran la misma cantidad: tres veces el salario mínimo interprofesional, lo que supuso en 2016 14 pagas de 1.911 euros, una cantidad inferior a la establecida por las instituciones públicas; los diputados de Podemos cobran casi la mitad de los parlamentarios de otros partidos, que reciben 3.684,43 euros en el caso de los residentes en Madrid y 4.637,73 para quienes residen fuera, sin contar las dietas y otros complementos salariales que pueden elevar el salario hasta los 12.805 euros de la Presidencia de la Cámara. La diferencia entre estas cantidades más elevadas y el sueldo fijado por la formación morada se destina a donaciones al partido y al programa Impulsa, que anualmente abre un concurso para financiar proyectos sociales y planes vecinales.

Los principales problemas de esta medida son, por una parte, la dificultad para profesionalizar los cargos del partido tanto a nivel organizativo como institucional y la imposiblidad de atraer a Podemos figuras relevantes, que tendrían que renunciar a una parte importante de su sueldo para pasar a las filas del partido. En este sentido, la limitación salarial también obstaculiza el desembarco en la formación de perfiles más experimentados, de entre 40 y 50 años, que cuenten con cargas familiares o hipotecarias y no pueden permitirse el salario establecido por el partido.

En las filas de Podemos no se plantean en ningún caso suprimir esta medida, pero sí flexiblizarla, tal como han hecho en otras formaciones municipales como Barcelona en Comú o Ahora Madrid, donde el sueldo de los concejales está limitado pero atiende a factores como el cargo ocupado, situaciones especiales -discapacidad o enfermedad crónica- o situación familiar. «Es importante mantener la limitación para parecernos un poco más a la sociedad y no perder el contacto con ella, aunque la mayoría por desgracia ni siquiera llegue a esta cifra», argumentan.

Sin embargo, la dedicación extrema de muchos de los trabajadores del partido, sin horarios, festivos o remuneración especial por trabajos adicionales, no se ve correspondida en la nómina, algo que ha generado malestar en parte de la plantilla, que lleva meses reclamando medidas en la línea de pagas extra asociadas a festivos, o definir horarios de trabajo y turnos de vacaciones que en algunos casos no son respetados.