El Comité Federal ha aprobado, con sólo cinco votos en contra, que el Congreso Federal se celebre los días 17 y 18 de junio, como proponía el presidente de la Gestora, Javier Fernández. La propuesta alternativa de Pérez Tapias, que fechaba las primarias el 6 de marzo y el congreso el fin de semana del 7, 8 y 9 de abril, no se ha votado por considerar que en el orden del día no venía la convocatoria de un congreso extraordiniario. Como se preveía, la asistencia ha disminuido respecto al anterior Comité Federal, al que asistieron 235 personas, frente a las 209 que han acudido a votar este sábado.

Las primarias se celebrarán en el mes de mayo, en una fecha aún sin concretar

El duelo sordo entre dos de los aspirantes a liderar el PSOE ha eclipsado este sábado el Comité Federal del PSOE. La Gestora socialista había desactivado cualquier margen de maniobra de los críticos respecto al calendario de las primarias y el Congreso Federal, que se mantienen en mayo y junio, tal y como acordaron los barones tras la defenestración de Pedro Sánchez el 1 de octubre. Cien días después, la Gestora intenta imponer el debate sobre el futuro del partido antes de la lucha entre los candidatos. Pero no lo consigue. De hecho -el silencio de Patxi López, que ya no desmiente sus aspiraciones a competir por la Secretaría General- y la ambigüedad de Susana Díaz -que lleva dos años amagando con presentarse- han eclipsado un cónclave tranquilo. López ha bromeado con los periodistas sobre su candidatura mientras Susana Díaz se lanza la semana que viene a sus primeros encuentros con militantes en Castilla y León.

La dirección del partido está controlando con mano férrea el censo, que queda pendiente del futuro de las relaciones del PSOE con el Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC), cuyo voto será crucial para que Susana Díaz y Pedro Sánchez presenten candidatura.

La Gestora pide lealtad y respeto

En una intervención abierta, Fernández ha justificado el retraso del cónclave a finales de junio, a pesar de que el partido lleva sin secretario general desde el 1 de octubre. Serán nueve meses de dirección provisional al frente del principal partido de la oposición. Según su máximo responsable, el motivo es la necesidad de realizar un debate en profundidad, y no «de brocha gorda», sobre su organización y dirección política.

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El presidente de la Gestora ha abogado por construir un relato, una «historia que contar» a los ciudadanos sobre la utilidad del PSOE, principalmente en la lucha contra la desigualdad. En su discurso no ha escatimado reproches a los críticos, a los que ha exigido «lealtad» al partido. También ha tenido veladas censuras a las federaciones de Cataluña y País Vasco, a las que reprocha ambigüedades sobre el concepto de nación y de soberanía, aunque se congratula de que ambas acepten la Declaración de Granada como punto de partida en la definición del modelo territorial socialista.

Fernández ha anunciado unas primarias limpias en mayo y ha pedido a los candidatos que se respeten entre ellos y respeten la organización.

A vueltas con la abstención

No obstante, ha dedicado el grueso de su discurso a justificar la decisión del PSOE de permitir el Gobierno de Mariano Rajoy. Tres meses y medio después del derribo de Pedro Sánchez y de su «no es no», la Gestora sigue explicando esa controvertida decisión, un hecho que muestra las profundas heridas que han causado ambos hitos dentro de la organización.

«Sé que la incapacidad para el acuerdo se paga siempre, un precio muy alto», ha asegurado Fernández, que ha situado ese precio en «la degradación» de unas instituciones que su generación política sabe valorar, ya que «fue muy difícil y muy duro crearlas». «Si las instituciones se debilitan, el país no es creíble», ha insistido para defender la abstención socialista, cuya lealtad con España ha destacado.

Tras valorar los logros del PSOE en la oposición, ha defendido que el objetivo del PSOE es alcanzar el Gobierno, construyendo una alternativa que le convierta en una opción respetable y verosímil.

La Gestora se ha reunido este sábado, sólo media hora antes del cónclave socialista. La dirección anula así cualquier margen de maniobra de los críticos, que han conocido la fecha propuesta para el Congreso con esta precipitación. Además, en la Gestora se ha presentado la propuesta de resolución política de la dirección del partido. En ella se establece el calendario a partir de ahora.

Tras destacar el trabajo del PSOE en la oposición y los logros sociales que suponen sus acuerdos con el Gobierno del PP, como la subida del salario mínimo interprofesional, la resolución justifica el retraso de la elección del nuevo líder, a pesar de que 50 plataformas de militantes reclaman que se acometa de forma urgente. El documento establece que los socialistas están «en un momento difícil» tras haber sido derrotados en dos ocasiones en las elecciones generales. También apunta al contexto internacional de crisis de la socialdemocracia y el auge de los populismos.

“En este contexto, las resoluciones de nuestro Congreso tienen una importancia excepcional. Orientarán nuestra acción política en los próximos años, que van a ser cruciales para el futuro no sólo de nuestro partido, sino de nuestras ideas”, establece la resolución.

Por ese motivo, el PSOE “se volcará en los próximos meses” en la elaboración de la ponencia política que se aprobará en otro Comité Federal para abrir un gran debate entre las agrupaciones y colectivos sociales. El resultado de esa reflexión se aprobará en el Congreso Federal.

La bandera de la renovación

Con este análisis, la Gestora y, especialmente, Susana Díaz, quiere evitar que Pedro Sánchez vincule su candidatura a una propuesta de modelo de partido que haga bandera de la participación de la militancia. Al elegir primero la propuesta política y luego al nuevo secretario general, la dirección del PSOE pretende desvincular la candidatura del ex diputado madrileño de la corriente crítica interna que exige la modernización y descentralización del partido.

“La resolución del Congreso del PSOE será el fruto de un trabajo colectivo al que están invitados todos los que comparten la aspiración de una socialdemocracia contemporánea, políticamente decisiva y socialmente mayoritaria”, establece la propuesta que se votará este sábado.

El PSOE se reencuentra en un Comité Federal dividido, pero con menos tensión. Así lo augura la Gestora y la corriente crítica, que acude al cónclave asumiendo su derrota en la formalización de las fechas de las primarias y el Congreso. La dirección del partido mantiene sus planes y propone que las primarias se celebren a finales de mayo y el Congreso Federal los días 17 y 18. Los críticos, por su parte, reclaman que el proceso se adelante a marzo y mayo. No obstante, son conscientes de que están en minoría en el órgano de decisión del PSOE, por lo que perderán la votación.

Los críticos, un 40% del Comité Federal, llegan divididos y descoordinados

En este sentido, los críticos –sanchistas y defensores de una tercera vía- llegan al Comité Federal descoordinados y divididos. Entre ellos se ha producido un debate sobre la conveniencia de forzar la votación sobre los plazos o asumirla por asentimiento, como probablemente proponga la presidencia del órgano. Un sector crítico apuesta por aceptar esas fechas sin votarlas, ya que prevén sacar un porcentaje aún menor de votos que en el cónclave del 23 de febrero, cuando el 58% se pronunció a favor de la abstención en la investidura de Mariano Rajoy frente al 40% que la rechazó. El desánimo que reina en el sector sanchista augura muchas bajas de los críticos en el Comité Federal, por lo que podría aumentar la ventaja de la Gestora respecto a los 139 votos frente a los 96 que se registraron entonces.

Aún así, otro sector de los críticos entiende que no se puede decepcionar a la militancia agrupada en más de 40 plataformas que reclaman primarias inmediatas. Por este motivo, abogan por votar en contra del calendario de la Gestora y asumir el desgaste de la derrota. «La militancia no entendería que la aprobáramos por asentimiento», explica un miembro crítico del Comité Federal que, no obstante, da por finalizada la tensión de otras citas. «Las intervenciones serán más tranquilas, pero no podemos asumir el asentimiento», asegura.

Díaz inicia su gira interna

Por su parte, Susana Díaz iniciará el próximo fin de semana su campaña interna en Castilla y León. Fuentes socialistas de Palencia explicaron que la presidenta andaluza acudirá el sábado a la provincia para mantener un encuentro con militantes y simpatizantes socialistas. Posteriormente celebrará otros actos con alcaldes y cuadros medios del partido en uno de los territorios considerados partidarios de Pedro Sánchez, dado el respaldo que le ha ofrecido hasta ahora su secretario general, Luis Tudanca.

La baronesa inicia así una gira similar a la de Pedro Sánchez, los dos aspirantes a la Secretaría General del PSOE. Aunque, de momento, ninguno de los dos confirman su candidatura, ambos recopilan apoyos en distintas federaciones. El dirigente madrileño ha celebrado dos actos en territorios hostiles. Se estrenó en la federación valenciana, dirigida por Ximo Puig, uno de los barones que derrocaron al secretario general, y luego acudió a Asturias, comunidad presidida por Javier Fernández, máximo responsable de la Gestora. Por su parte, Díaz parece iniciar una estrategia similar con su visita a Castilla y León, otra federación clave e igualmente dividida entre partidarios de ambos.

Ambos aspirantes miden así sus fuerzas antes de decidir si darán la batalla, mientras se pergeña una tercera vía con Patxi López al frente. Los partidarios del ex lehendakari aseguran que su propuesta nace «para competir» y no para alcanzar acuerdos con ninguno de sus rivales, especialmente con Susana Díaz. La justifican en la «responsabilidad» de intentar evitar la fractura del partido por la crudeza del enfrentamiento entre Sánchez y Díaz.