La vuelta de Pedro Sánchez preocupa mucho al PSOE y al Gobierno. El clima de entendimiento y acuerdos abierto por la Gestora socialista con el PP corre peligro si el ex secretario general volviera a hacerse con las riendas del PSOE en junio. Es más, ese entente sería difícil de justificar una vez que empiece la campaña electoral interna y los candidatos arremetan contra esta ‘gran coalición’, como ya lo han hecho dos de los aspirantes, el propio Sánchez, durante el acto que celebró en Asturias, y Patxi López durante sus entrevistas.

Por ese motivo, la vieja guardia socialista y hasta el Gobierno tantean la situación personal de Sánchez para encontrar una debilidad con la que tentarle. El ex dirigente se queda sin ingresos el mes que viene. Concluyen los cuatro meses de sueldo que le correspondían tras renunciar a su acta de diputado horas antes de la investidura de Mariano Rajoy. En total, habrá cobrado 11.255 euros brutos de indemnización por cese del Congreso.

El hecho de que Sánchez haya pasado tres meses dando conferencias en el extranjero y desvinculado del partido ha llevado a pensar a referentes del PSOE que podría estar interesado en un puesto de trabajo para olvidarse de las primarias. Así se ha trasladado a personas de su confianza, con el mensaje de que se le podría encontrar una salida airosa. Esa oferta se ha visto avalada recientemente por miembros del Gobierno, que “entendería” la conveniencia de cualquier nombramiento de Sánchez para evitar el conflicto que supone su vuelta.

‘Que los militantes toquen a Pedro’

Sin ingresos y sin plataforma orgánica e institucional, la campaña de Sánchez se hace cuesta arriba. Su equipo ha planteado sistemas de crowdfunding y una gira muy modesta, consistente en el contacto directo con las bases. “Se trata de que los militantes toquen a Pedro”, explican desde su equipo, que organiza actos pequeños, sectoriales y territoriales.

El primero tendrá lugar el sábado 28 en Sevilla, la agrupación socialista de Susana Díaz y de la coordinadora de las plataformas críticas con la Gestora. Sánchez se adentra así en un territorio que prácticamente le estaba vetado durante su etapa como secretario general. Lo hace tras haber visitado otras dos federaciones hostiles: la valenciana de Ximo Puig y la asturiana, dirigida por Javier Fernández, presidente de la Gestora. Entre sus anhelos se encuentra celebrar actos en León y Málaga.

Los límites

No obstante, el aval de la militancia que busca Sánchez para volver a dirigir el partido también tiene sus límites. Así se lo transmiten desde la dirigencia del partido, que le recuerda su papel en la elección de la Ejecutiva socialista tras el congreso federal.

En el mejor escenario para él -una victoria en las primarias que se adivina difícil al dividirse el voto crítico entre López y Sánchez- habría que sobrevivir también al congreso socialista. Este órgano, formado por delegados nombrados por los aparatos provinciales, debe refrendar con su voto la Ejecutiva que forme Sánchez. El voto en contra de la mayoría de esos delegados tumbaría ese proyecto, volviendo a deslegitimarle, como ocurrió en el Comité Federal del 1 de octubre.