La eventual elección de Susana Díaz como secretaria general del PSOE deja un cabo suelto en Andalucía que podría darle serios quebraderos de cabeza: Mario Jiménez. El actual responsable de organización y comunicación de la Gestora socialista no encaja bien en los planes de sucesión de la baronesa andaluza, por lo que empieza a tomar posiciones de cara al proceso.

Lo único que tiene claro el dirigente socialista es que no ve su futuro en Madrid si Susana Díaz toma el mando. Por tradición, no es posible que otro miembro de la misma federación, en este caso la andaluza, tome posiciones relevantes si el número 1 pertenece al mismo territorio. Por ese motivo, su lugar en la Ejecutiva se abriría a partir del cuarto puesto. En cambio, la marcha de la presidenta abre un amplio campo de actuación para el onubense en la política andaluza, ya sea en la orgánica o en la institucional.

Compañeros y rivales, Jiménez ha demostrado su lealtad a la baronesa

Al contrario de lo que pueda parecer, Jiménez nunca ha sido un hombre de Susana Díaz. Más bien ha sido su rival, aunque compañero, desde que José Antonio Griñán se apoyara en ellos cuando tomó las riendas del PSOE-A en 2010. Díaz fue su secretaria de Organización y Jiménez su portavoz parlamentario. Posteriormente, él ocupó el cargo de vicesecretario general del partido y ella se hizo con el PSOE de Sevilla, antes de entrar en el Gobierno andaluz.

Cuando Griñán decidió dejar la Junta acosado por el caso ERE, su elección de corazón fue Mario Jiménez como sucesor. No obstante, la presión del PSOE de Sevilla, la agrupación de Díaz, que advirtió de que sólo habría paz en el partido si ella tomaba el relevo, hacía inviable otra opción. «Era la única que garantizaba la unidad del PSOE», recuerdan los protagonistas de la sucesión.

Desde entonces, noviembre de 2013, Jiménez se quedó sin cargos orgánicos, volvió a su puesto como portavoz parlamentario y le ha demostrado una profunda lealtad a su secretaria general. Esa fidelidad se volvió a poner a prueba en julio de 2014, cuando tampoco lo incluyó como hombre fuerte del PSOE-A en la Ejecutiva de Pedro Sánchez. El PSOE de Huelva y destacados referentes del partido no ocultaron su malestar con este trato de la dirigente sevillana hacia su ‘hermano’ político.

Negoció la investidura de Díaz y se ha hecho cargo de la Gestora

La falta de beligerancia de Jiménez y su habilidad política han hecho que reciba los encargos más comprometidos de la presidenta, como la negociación de la investidura de Díaz o la gestión diaria de la Gestora, dada la poca dedicación que le profesa Javier Fernández, centrado en la presidencia de Asturias. Ninguno de ellos ha recibido recompensa.

En cambio, la experiencia de la Gestora ha brindado a Jiménez la oportunidad de mostrar una nueva voz serena, institucional y moderada, muy diferente del perfil duro, crispado y agresivo que le ha caracterizado en el Parlamento andaluz.

En este contexto, Mario Jiménez es el gran ausente de las quinielas para la sucesión de Díaz, por lo que el dirigente socialista se ha empezado a mover dentro del partido. Su perfil propio hace que no encaje en la ‘regencia’ que Díaz plantea con otros delfines. Si gana las primarias, la presidenta andaluza quiere compatibilizar el cargo durante un tiempo con la Secretaría General. No obstante, tras el congreso federal de junio deberá dejar la Ejecutiva andaluza en otro congreso regional previsto en julio o septiembre.

Fuera de los íntimos de la presidenta

Cuando dejó el liderazgo del PSOE de Sevilla, Díaz delegó en una amiga personal, Verónica Pérez, que ejerce la dirección con gran dedicación y reconocimiento, pero que siempre deja la última decisión en manos de la baronesa andaluza. Un ejemplo claro es que en el Ayuntamiento hispalense o la Diputación no se contrata a ningún dirigente local sin el visto bueno de la presidenta.

Díaz quiere reproducir ese modelo en el PSOE andaluz. Por ese motivo, todos los sucesores de los que se hablan son personas de generaciones anteriores, como su vicepresidente, Manuel Jiménez Barrios; su secretario de Organización, Juan Cornejo, o el secretario general de Jaén, Francisco Reyes; o amigos personales de la presidenta, como la propia Pérez o el consejero de Turismo, Francisco Javier Fernández, que nunca volarían solos.

Fuera de ese modelo se situarían perfiles autónomos como el de Jiménez o el de la titular de Hacienda, María Jesús Montero. La consejera ha renovado en el cargo tras haber demostrado su valía, pero supone una amenaza de liderazgo propio que Díaz tampoco asumiría. Por ese motivo, Montero podría ser cortejada por el sector crítico andaluz, que buscaría su propio candidato en las primarias que se abrirían para elegir al nuevo secretario general. Ambos suponen una amenaza para que los planes sucesorios de Díaz salgan adelante sin conflicto, por lo que el equipo de la presidenta busca cómo contentarles.

«Si la sucesión de Díaz no se resuelve con cierto protagonismo para Mario Jiménez, él lo reclamará», aseguran fuentes del partido, que dan por segura la celebración de primarias en el PSOE-A si Díaz participa en las nacionales. «Una vez que estén activas las plataformas de los otros candidatos y el partido entre en esa dinámica, es muy difícil que se frene en unas segundas primarias», explican. La marcha de la presidenta de la Secretaría General andaluza no sería así tan calmada como ella tiene previsto.