Los tambores de guerra vuelven a resonar en los mercados de divisas. Tras meses de alto el fuego en el tablero de las monedas mundiales, los primeros pasos del nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, parecen encaminados a reanudar las hostilidades.

Este martes, el mandatario de la mayor economía del mundo ha puesto bajo su punto de mira al euro. Peter Navarro, director del nuevo Consejo Nacional de Comercio estadounidense, ha señalado que la divisa europea se encuentra «extremadamente infravalorada», en declaraciones a Financial Times. Según el alto cargo de la nueva Administración Trump, esta situación es utilizada por Alemania para explotar a Estados Unidos, además de a sus socios europeos.

Las palabras de Navarro han tenido un inmediato efecto sobre el euro, que ha remontado cerca de un 1% hasta rozar los 1,08 dólares, su nivel más elevado en casi tres meses. La divisa europea aumenta así su avance en enero a un 2,4%, con lo que se encamina a cerrar su mayor avance frente al dólar en diez meses, desde marzo de 2016.

Trump ha acusado a Alemania de utilizar un euro débil para explotar a EEUU y a sus socios europeos

Este mensaje llega apenas unos días después de que el propio Trump señalara su preocupación por la situación del dólar, afirmando que se encontraba «demasiado fuerte». En opinión de Vasileios Gkionakis, director de mercado de divisas de UniCredit, esto «sugiere que la administración estadounidense ve el tipo de cambio como uno de los principales puntos de anclaje para el despliegue de sus políticas comerciales».

Las acusaciones sobre la utilización interesada por parte de Alemania de una moneda debilitada tampoco son una novedad en el corto pero intenso mandato de Trump. El pasado martes, el presidente estadounidense señalaba hacia China y Japón, a los que también acusó de estar manipulando sus divisas para obtener ventajas comerciales. «Ellos juegan en el mercado monetario, juegan en el mercado de la devaluación, mientras nosotros estamos aquí sentados como un atajo de imbéciles», llegó a señalar en un encuentro con directivos del sector farmacéutico, según recoge Financial Times.

Un conflicto latente

La búsqueda de una moneda débil ha sido uno de los objetivos implícitos en las políticas de estímulo desarrolladas por los bancos centrales a lo largo de la crisis, ya que favorece un repunte de la inflación y sitúa a los países afectados en una posición comercial ventajosa -sus productos son más competitivos en el exterior.

En este escenario, la moneda estadounidense ha sido la gran perdedora en los últimos años. El índice US Dollar, que mide la evolución del dólar frente a las principales divisas mundiales, acumula una apreciación superior al 25% desde mayo de 2014, lo que le ha llevado a registrar sus niveles más elevados en más de una década. La mayor pujanza de su economía y el distinto ciclo de política monetaria, con su banco central, la Reserva Federal, en pleno proceso de subida de los tipos de interés, justifican la fortaleza del conocido como billete verde.

El discurso de Trump resucita así el fantasma de una guerra de divisas que ya recorrió los mercados durante el primer tramo de 2016. Entonces, la fortaleza del dólar amenazaba con desestabilizar los mercados, lo que dio pie a una especie de pacto tácito en el encuentro del G20 de Shanghai, a finales del pasado febrero, para permitir un debilitamiento de la moneda estadounidense.

El índice US Dollar acumula una revalorización superior al 25% desde mayo de 2014

Desde noviembre, sin embargo, la victoria de Donald Trump había propiciado una nueva escalada del dólar, ya que el mercado presupone que sus políticas favorecerán un fortalecimiento de la moneda estadounidense. Entre las elecciones, el pasado 8 de noviembre, y el cierre de 2016, el euro llegó a depreciarse cerca de un 6% y un elevado número de firmas retomaron sus previsiones de que la paridad entre el euro y el dólar (que un euro valga lo mismo que un dólar) llegaría a producirse a lo largo del presente ejercicio.

Sin embargo, Trump parece poco dispuesto a permitirlo, añadiendo una sombra de duda sobre sus planes de gobierno. Como señala Gkionakis, las actuaciones del nuevo presidente estadounidense en el terreno de las divisas «añaden una capa adicional de confusión e inconsistencia en esta perversa red de políticas incoherentes: un viraje hacia una política de dólar débil está en desacuerdo con la imposición de aranceles, que tienden a conducir a una apreciación de los tipos de cambio». Además, «no hace falta decir que un dólar más fuerte es difícil de conciliar con la creación y protección de empleos manufactureros en el país».

Dudas en los mercados

Esta falta de coherencia en los planes de Trump ha empezado a crear algunas dudas entre los inversores, debilitando el optimismo que se respiraba en los mercados desde la elección del controvertido candidato republicano. El índice Dow Jones sufría este martes su mayor caída en cuatro meses y encadenaba tres sesiones de recortes, en los que ha retrocedido cerca de un 1,5%, perdiendo la histórica cota de los 20.000 puntos.

Al mismo tiempo, los inversores buscaban refugio en activos como el oro, que experimentaba su mayor repunte en seis meses y se situaba en sus niveles más elevados desde noviembre.