Las sedes del PSOE de toda España estarán muy pendientes el domingo de Vistalegre. La competición entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón por el liderazgo de Podemos tendrá consecuencias directas sobre el Partido Socialista, que también sufre una fractura interna.

En el PSOE hay unanimidad en que el número 2 de Podemos es una amenaza más peligrosa que el propio secretario general. Íñigo Errejón es percibido como un competidor más fuerte entre los socialistas, que ven en él un perfil institucional y más amable que el de Pablo Iglesias. De hecho, el secretario general de Podemos es el líder político peor valorado según el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de enero, con un 2,87 de media, peor resultado que en octubre, cuando logró el 3,22.

El PSOE teme el perfil populista de Errejón y prefiere la victoria de Iglesias

Por ese motivo, en el PSOE prefieren la victoria de Pablo Iglesias. Y por eso, también, reiteran constantemente su predilección por Errejón, con el objetivo de perjudicarle ante su militancia y sus votantes. El propio secretario político ha denunciado en varias ocasiones esa estrategia de “abrazo del oso” por parte de los socialistas.

No obstante, también es cierto que, para negociar coaliciones, el PSOE preferiría a Errejón. Varios gobiernos autonómicos y municipales socialistas recaen en el apoyo de Podemos y viceversa. Ambos partidos son conscientes de que ha terminado el ciclo de mayorías absolutas y que están condenados a entenderse para que alguno de los dos pueda gobernar. Pero Pablo Iglesias lo impidió tras las elecciones generales, frente a un sector del partido que se inclinaba por facilitar la investidura de Pedro Sánchez. Y no se trataba sólo de Errejón, sino también de anticapitalistas como Teresa Rodríguez o referentes como Ada Colau.

Pablo Iglesias no se llama así por casualidad”, recuerdan los errejonistas

La negativa de Iglesias a hacer presidente a Sánchez proviene de su concepción de Podemos como sustituto del PSOE. El secretario general quiere liderar la principal formación de izquierdas del país y mirar cara a cara al PP. En el sector errejonista le achacan una animadversión hacia el PSOE surgida de su propia historia personal. “No se llama Pablo Iglesias por causalidad”, recuerdan. Un rencor que sólo se superará cuando Podemos haga morder el polvo al PSOE, como ha ocurrido con IU -el anterior partido del secretario general- al que Iglesias le ha dedicado todo tipo de ofensas y desaires antes de pactar con él.

En cambio, el secretario político aparece como más posibilista y pactista. Sus acérrimos aseguran que “tiene el estado en la cabeza” y que, a sus 34 años, no le presionan las prisas. Mientras Iglesias no se cansa de decir que está de salida y que le gustaría dedicarse a la televisión, Errejón se presenta como un valor de futuro. Encarna un populismo elegante, lejos de folclorismos y aspavientos, que quiere disputarle al PSOE de la Gestora su objetivo electoral: los ocho millones de votantes que se sitúan en el centro ideológico, según el CIS, un 34% de los encuestados.

Errejón, mejor interlocutor

Errejón es, por tanto, un candidato más peligroso, pero un mejor interlocutor para negociar. Con él, la batalla sería mantener al PSOE como segunda fuerza más votada y evitar un sorpasso que situaría a los socialistas ante el gran dilema de dejar gobernar al PP o a Podemos.

En el caso de la investidura de Sánchez, Errejón entendía que facilitar el Gobierno al PSOE demostraría la utilidad de Podemos -al derogar las principales políticas de Mariano Rajoy- y podría beneficiarle como principal partido de la oposición, que podría haber dejado caer a Sánchez en el momento más conveniente para sus intereses electorales.

Esa estrategia es, precisamente, la puesta en marcha por la Gestora socialista con la investidura de Rajoy. Tras facilitarla, el PSOE está rentabilizando los acuerdos parlamentarios alcanzados con el PP. El ligero repunte electoral de 1,6 puntos en el último CIS premian esa estrategia, según los socialistas.

Errejón quiere tomar la iniciativa en el Congreso para dejar al PSOE ante sus contradicciones

De momento, Errejón defiende que Podemos tome la iniciativa en el Congreso para situar al PSOE ante sus contradicciones: alianza con el PP o colaboración con Podemos. Por su parte, Iglesias mantiene su apuesta por el activismo, incluso en las instituciones, con políticas de gestos como no aplaudir al Rey o ausentarse del minuto de silencio por la muerte de Rita Barberá.

En este sentido, los tres aspirantes a secretario general del PSOE coinciden. Patxi López y Pedro Sánchez hablan claramente de una colaboración entre las fuerzas de la izquierda lideradas por el PSOE. Por su parte, Susana Díaz sigue demonizando a Podemos para arrebatarle el segundo puesto electoral que le dan las encuestas y competir con el por el centro político.

Susana Díaz demoniza a Podemos, pero negoció con él su investidura

Esta estrategia de la baronesa andaluza no significa que ella se negara a negociar con Podemos su investidura, llegado el caso. De hecho, ya lo hizo en Andalucía, cuando el partido de Pablo Iglesias fue su primera opción para alcanzar un acuerdo. La firmeza de Teresa Rodríguez en sus exigencias de regeneración impidieron cualquier entendimiento, por lo que el PSOE viró hacia Ciudadanos, un aliado menos exigente, pero que con la aritmética parlamentaria actual sería insuficiente para hacer presidenta del Gobierno a la dirigente socialista.