El Rey no restituirá a su hermana el ducado de Palma aunque sea absuelta este viernes por el tribunal que juzga el caso Nóos. Felipe VI mantendrá la decisión que personalmente adoptó el 12 de junio de 2015, con la que dio la mayor sorpresa de su primer año de reinado. “He resuelto”, rezaba el Real Decreto 470/2015 refrendado por Consejo de Ministros, “revocar la atribución a Su Alteza Real la Infanta Doña Cristina de la facultad de usar el título de Duquesa de Palma de Mallorca, que le fue conferida mediante Real Decreto 1502/1997, de 26 de septiembre”. Con estas palabras, el nuevo monarca anulaba el honor que su propio padre, el Rey Juan Carlos, otorgó a la tercera de sus hijas el día de su boda.

El golpe de efecto del nuevo monarca estuvo destinado a cumplir de una manera inequívoca con el compromiso de ejemplaridad de la Corona, particularmente en materia de corrupción, expresado en el discurso de proclamación de junio de 2014 y ensayado en las nuevas normas de conducta de la Casa. Con ser contundente, e inédito en la historia dinástica de la Casa de Borbón, el gesto vino aumentado además por el duro desmentido que la Zarzuela hizo a la propia ex duquesa cuando su defensa aseguró haberse adelantado al Real Decreto con una carta de renuncia al ducado.

Hasta entonces -ya un año antes de la abdicación de Juan Carlos I-, la infanta y su marido, Iñaki Urdangarin, habían sido apartados de la agenda de la Familia Real, precisamente, en virtud de su comportamiento “no ejemplar” en el caso Nóos. Pero con el nuevo reinado, el apartamiento fue absoluto. La hermana del joven monarca no sólo no fue incluida entre los miembros de la nueva Familia Real sino que ni siquiera fue invitada a los actos de la proclamación. Hasta la retirada del ducado sólo había asistido a algunos actos privados de índole familiar, como sendos funerales y la celebración de la comunión de la princesa de Asturias.

Apartada por el ‘caso Nóos’

Las fuentes consultadas en la Zarzuela justificaron entonces el Real Decreto de Felipe VI en el momento procesal en que se encontraba el caso Nóos. El rey quiso, no ya reaccionar, sino adelantarse al auto en que iba a fijarse la fecha del juicio oral. Llegados al presente, cuando sólo faltan horas para conocerse la sentencia de la Audiencia de Palma, las mismas fuentes señalan que aquella decisión es irreversible, por cuanto está vinculada al mismo hecho procesal que llevó a la infanta a sentarse en el banquillo ante un tribunal. De esta manera, y aun cuando Doña Cristina resultara hoy absuelta de sus cargos, seguirá siendo ex duquesa.

La infanta seguirá ostentando sus derechos de sucesión a la Corona

Claro que ello no impedirá que, aun cuando fuera condenada, la infanta siga ostentando sus derechos de sucesión a la Corona, en el sexto lugar de la línea dinástica. De hecho, su reiterada negativa a la renuncia -que en derecho sólo puede ser voluntaria del titular- ha estado detrás de todas las tensiones habidas en el seno de la Familia Real, y probablemente de la propia revocación -por voluntad regia, también en derecho- del título de duquesa.

El ducado de Palma pertenecía a la clase de títulos que son de la Corona, pero no de soberanía -como el principado de Asturias o el señorío de Balaguer…- y que, a diferencia de los títulos nobiliarios, sólo tiene carácter vitalicio, no heredable por los hijos. Así se concedieron, a título personal, y según explican los expertos consultados, el ducado de Lugo, el de Badajoz (para la hermana del rey Juan Carlos), o el de Cádiz (otorgado en su día a Don Francisco de Asís de Borbón, marido de Isabel II y rescatado en su día por Franco)…

Como es de manual, la Casa nunca se ha declarado concernida por las decisiones de los jueces del caso Nóos, a las que siempre ha respondido con el consabido estribillo del “respeto” absoluto a los tribunales. Y así será también esta vez. Pero, hoy, todas las miradas estarán puestas sobre los Reyes, que tienen una agenda particularmente apretada.