Bonaerense de nacimiento, el embajador de Israel en España, Daniel Kutner, conoce bien los entresijos de la política estadounidense, donde fue cónsul en Filadelfia y en Nueva York además de ser el responsable de la Oficina para América del Norte en el Ministerio de Exteriores hasta agosto de 2015. Fue entonces cuando cumplió uno de sus sueños al ser nombrado embajador en España. Escribió su tesis doctoral sobre las relaciones entre España y Oriente Medio. Cuenta que en su juventud quiso hacer unas prácticas de periodismo en una revista de aeronáutica pero tras olvidarse grabar una entrevista decidió que no era lo suyo. Sabe mejor cómo funciona este oficio de lo que entonces creyó.

Pregunta.- Donald Trump ha reconocido que ya no es una prioridad para Estados Unidos la solución de los dos estados en el conflicto israelopalestino, lo que supone un giro radical en la política de Washington. ¿Queda así enterrada la opción de los dos estados?

Respuesta.- De ninguna manera. El Estado de Israel sigue comprometido con una solución basada en el principio de los «dos Estados para dos pueblos». Pero sea cual sea el formato exacto del futuro acuerdo al que se llegue, éste deberá garantizar las seguridad de nuestros ciudadanos e incluir el reconocimiento de Israel como Estado del pueblo judío (donde todos sus habitantes gozan de los mismos derechos).

P.- ¿Cómo interpreta las palabras de Donald Trump? ¿Qué alcance tienen entonces?

R.- Estados Unidos bajo la administración Trump se muestra abierto a otras soluciones aparte de la fórmula de los dos Estados. Así lo expresó el presidente, aunque posteriormente sus candidatos a embajadores ante la ONU e Israel enfatizaron que Estados Unidos está claramente a favor de la «solución de los dos Estados».

P.- ¿Cuáles serían esas otras posibilidades aceptables por Israel?

R.- En el campo teórico se puede hablar de una solución de estado binacional. Se habla de dos Estados en contraste con un solo marco estatal, pero no se puede decir mucho sobre estas otras opciones, ya que Israel sigue apoyando la solución de los dos Estados, como ya mencioné.

P.- ¿Estará más cómodo el gobierno israelí con Trump que lo ha estado con administraciones anteriores?

R.- Siempre Israel ha tenido una relación muy buena con todas las administraciones, independientemente de la sintonía particular de los respectivos jefes de gobierno. Las relaciones entre EEUU e Israel son estrechas, muy amplias y cubren muchos campos, y esa sintonía que se dice que era menos evidente con el presidente Barack Obama es sólo uno de los elementos y no el más importante. Con el presidente Trump tenemos la esperanza de tener relaciones tan estrechas como tuvimos con las administraciones pasadas. E incluso más estrechas.

P.- ¿Qué significado que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, haya sido recibido tan bien y tan pronto en la Casa Blanca?

R.- Refleja la comprensión por parte de la nueva administración de la complejidad del tema israelopalestino y la voluntad de escuchar al primer ministro de Israel durante este proceso de formación de la política americana respecto al tema. Estaban esperando a formular su planteamiento después de la visita. La prontitud habla de la importancia que la Administración da a las relaciones con Israel y refleja el lugar que tiene Israel en el marco de las relaciones de EEUU en el mundo. .

P.- Otro hecho simbólico es que sea el yerno de Trump, Jared Kushner, quien se ocupe de la agenda israelopalestina.

R.- Será su delegado para el tema y ha expresado su convicción de que si hay posibilidad de llegar a un acuerdo, será él quien lo logre.

P.- El presidente Trump parece tener más fe en que haya un acuerdo que Netanyahu.

R.- Sí ha expresado su voluntad de que haya un acuerdo, lo que llama un “deal”, y da la impresión de que está personalmente interesado en alentarlo.

Trump entiende que sean negociaciones directas, que son las únicas que pueden llegar a un resultado concreto»

P.- ¿No hay un agotamiento por las partes?

R.- Hace muchos años que los palestinos se fueron de la mesa de negociación. Si se puede lograr que vuelvan, seguramente que EEUU apoyará estas negociaciones directas. Trump entiende que sean negociaciones directas, que son las únicas que pueden llegar a un resultado concreto, como pasó con Egipto o Jordania. Se puede ser optimista sobre el papel de esta nueva Administración alentando el proceso.

P.- Trump también ha pedido “un poco” de flexibilidad a Israel con los asentamientos. Netanyahu parece que ha actuado últimamente muy condicionado por el ministro Naftali Bennet, líder de Casa Judía, que defiende la expansión de los asentamientos.

R.- Es un tema importante en la agenda política israelí. Netanyahu ha dicho que considerará esa demanda.

P.- Pero esa política de asentamientos bloquea las negociaciones.

R.- Lo que dificulta que haya negociaciones es la negativa palestina a negociar. En el pasado se desmantelaron asentamientos, con todo el dolor, cuando hubo necesidad. Cuando se retiró del Sinaí, por el acuerdo con Egipto, abandonó dos ciudades; cuando se retiró de la franja de Gaza, también, y el resultado no fue bueno porque Hamas inició la guerra contra nosotros. En esos casos Israel abandonó hasta el último centímetro cuadrado.

P.- ¿Estaría dispuesto a volver a hacerlo?

R.- No vamos a prejuzgar el resultado de las futuras negociaciones. Hay todo tipo de posibilidades. Pero nos suena como una excusa condicionar las negociaciones al tema de la construcción para realmente no volver a la mesa.

P.- ¿Por qué no iban a volver los palestinos a negociar si Israel deja los asentamientos?

R.- Hace falta coraje para tomar las decisiones necesarias para llegar a un acuerdo y el liderazgo palestino no ha estado dispuesto a hacerlo desde hace muchos años.

P.- ¿Y los israelíes sí han tenido ese coraje?

R.- Los israelíes hemos reconocido que la solución va a exigir concesiones dolorosas. Todavía no escuché a los palestinos hacer una aseveración semejante.

P.- ¿Qué papel podría desempeñar Europa, y en concreto España, donde se celebró la Conferencia de Madrid en 1991?

R.- La comunidad internacional, y Europa, podría apoyar las negociaciones, que han de ser directas. Pero hace falta que mantengan la neutralidad y que no tomen posiciones que fijen de antemano lo que ha de ser negociado. Es negativo dar a los palestinos la sensación de que pueden obtener por organismos internacionales lo que ha de tratarse en la mesa de negociaciones, y en lugar de acercar la paz, la aleja.

P.- Entre la Administración Trump y el gobierno de Netanyahu también tienen en común que consideran a Irán como un enemigo, algo que afecta al tablero en toda la zona, donde Irán ha luchado contra el Daesh, por ejemplo, en Siria, en apoyo de Bashar Asad. ¿Ese vínculo consolida aún más la unión de EEUU e Israel?

R.- Más que un vínculo, es una expresión de una cercanía de ideas, de visión de la realidad regional. Irán es un factor de inestabilidad que amenaza, más que a Israel, a sus propios vecinos regionales. A Israel lo tiene en la mirada como un enemigo y ha desarrollado armas para atacarnos si lo quisiera. Está siempre ahí el peligro de renovación del programa nuclear militar.

P.- ¿Coincide Israel con Donald Trump al considerar que el pacto nuclear que avaló el presidente Obama es desastroso?

R.- Es un acuerdo al que nos opusimos porque deja intacta la capacidad iraní de avanzar en el área de la tecnología nuclear utilizable con fines militares y está el peligro de que en 10 o 15 años cuando venzan las cláusulas de seguimiento Irán esté muy avanzada en su tecnología y pueda producir un artefacto en poco tiempo. Lo mínimo que se pide es un cumplimiento estricto de las cláusulas de control, y que el levantamiento gradual de las sanciones estén de acuerdo al cumplimiento al pie de la letra de lo pactado.

Es importante un entendimiento entre los países suníes que se oponen al yihadismo internacional y a la subversión iraní»

P.- En ese tablero regional Trump promueve un acercamiento a Jordania, Egipto, Arabia Saudí, es decir, países musulmanes de mayoría suní en la zona, para frenar al Irán chíi, y a su vez para apoyar la posibilidad de negociaciones entre israelíes y palestinos.

R.- Es importante un entendimiento entre los países suníes que se oponen al yihadismo internacional y a la subversión iraní en la zona. Podría ser una palanca positiva para influir en una solución del conflicto enmarcándolo en una solución regional. Como concepto es importante. Que los Estados de la zona se den cuenta de que el principal problema es Irán y el extremismo yihadista nos pone en un mismo bando y eso podría contribuir a la resolución eventual del conflicto con los palestinos.

P.- Es el eterno conflicto. ¿Verán sus nietos el final del conflicto israelopalestino?

R.- Yo tengo la esperanza de que encontremos la manera de convivir. Hace falta recuperar la confianza que se perdió tras el estallido de la insurrección violenta del año 2000 en los territorios, pero no nos queda alternativa que encontrar una manera de convivir en paz.

P.- ¿Se siente más seguro Israel con Donald Trump al mando?

R.- Israel se siente más seguro cuando tiene su propia fortaleza. Estados Unidos es un apoyo. Y estamos contentos con los primeros pasos de la Administración Trump.