El Rey echa el resto en Barcelona. Felipe VI ha sorprendido este viernes con una agenda oficial que sitúa en el Palacio Albéniz un programa de audiencias a las distintas instituciones civiles de la sociedad catalana. Un programa que prolonga hasta el lunes su habitual asistencia anual a la cena de inauguración del Mobile World Congress, este domingo en la capital condal. Será en el Palacio -un palacete, en realidad, de titularidad municipal y conservado por Patrimonio Nacional, que sirve entre otros usos, de residencia oficial a los reyes de España- donde el monarca pasará la noche, y desde el que protagonizará un total de tres actos y tres audiencias en 24 horas.

Felipe VI nunca ha dejado de asistir a este foro mundial, inaugurado en 1987, que este año reúne a más de 100.000 congresistas y que la Casa Real no sólo considera el evento más importante del mundo de la comunicación móvil, sino el más relevante de los anualmente celebrados en toda España. El primer año de su reinado lo hizo acompañado de la reina, con quien hizo un recorrido por el recinto. Esta vez, no obstante, el monarca ha aprovechado para abundar en la política presencial de las instituciones del Estado en Cataluña.

Tras cumplir con la cena del Mobile acompañado por la cara visible de la ‘operación diálogo’ emprendida por el Gobierno, esto es, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, Felipe VI recibirá el lunes a la Junta de Gobierno de la Academia de Ciencias Económicas y Financieras; seguida por la patronal catalana -el comité ejecutivo de Foment del Treball Nacional. Por la tarde, dará audiencia al comité ejecutivo del Consorci de la Zona Franca de Barcelona y finalmente se desplazará a la nueva sede del gabinete jurídico Cuatrecasas, con motivo de su centenario.

Así, a la siempre buscada imagen del monarca junto al soberanista presidente de la Generalitat, Carlos Puigdemont, o la republicana alcaldesa Ada Colau, el rey sumará esta vez la de su encuentro con otros representantes civiles, empresariales e institucionales de Cataluña.

La oficialidad que acompaña al regreso del rey a Cataluña viene a tratar de recuperar el terreno perdido durante el último año. Antes de que el bloqueo político atenazara al monarca, la mayor parte del tiempo, en La Zarzuela, La Corona había protagonizado un año y medio de ‘lluvia fina’, con constantes desplazamientos a Cataluña -en los que fue repetidamente recibido por Artur Más- y discretos llamamientos a la unidad y el entendimiento constitucional.