La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional permanece desde el 8 de marzo de 2016 con un jefe accidental, pese a ser un puesto clave en la investigación de los casos de corrupción que instruyen diversos juzgados del país, como el que afecta a la familia Pujol Ferrusola, el de la presunta trama de extorsión de los líderes de Ausbanc-Manos Limpias o el relativo al fraude en las subvenciones para cursos de formación concedidas por la Junta de Andalucía.

Dependiente de la Comisaría General de Policía Judicial, la jefatura de la UDEF se encuentra vacante desde que Manuel Vázquez fue nombrado jefe superior de Policía en Galicia hace ahora un año tras un vacío de casi ocho meses: su antecesor en el actual cargo, Eusebio Fraguas, se había jubilado el 17 de julio de 2015. Desde la marcha de Vázquez, que llegó al puesto en julio de 2012, al frente de la UDEF se encuentra de forma accidental José Manuel García Catalán. Éste no puede optar al puesto al no tener la categoría de comisario principal.

García Catalán fue precisamente el mando policial que el pasado 6 de febrero entregó al magistrado de la Audiencia Nacional José de la Mata el pen drive con datos relativos al procedimiento judicial de los Pujol que el inspector jefe de la Sección Primera de Blanqueo de la Brigada Central de Blanqueo y Anticorrupción, Álvaro Luna, encontró sorpresivamente «ordenando cajones». De la Mata ha practicado diligencias en los últimos meses a fin de determinar que esta circunstancia no haya contaminado la instrucción, iniciada en 2012.

El puesto permanece sin titular desde que el comisario Manuel Vázquez fue nombrado jefe superior en Galicia

La orden general de la Policía Nacional publicada este lunes saca como plazas más relevantes a cubrir la de jefe superior en Cantabria y la de responsable de la división de Documentación, pero no el nuevo proceso interno para seleccionar al jefe de la UDEF.  Desde hace semanas se espera esta convocatoria dada la relevancia del cargo y el tiempo que lleva sin titular.

La actual dirección del Ministerio del Interior declaró desierto el pasado 30 de diciembre -en la recta final de la etapa de Jorge Fernández Díaz como ministro y de Ignacio Cosidó como director general de la Policía- el procedimiento que había convocado el 12 de septiembre el anterior equipo ministerial para acabar con la interinidad en este puesto y casi dos meses después aún continúa vacante. La prioridad ha sido el nombramiento del Director Adjunto Operativo (DAO) o número dos del cuerpo (Florentino Villabona), designado el pasado 30 de enero y que ya ha tomado decisiones relevantes como la disolución de la Brigada de Análisis y Revisión de Casos (BARC) y la destitución del comisario Enrique García Castaño como responsable de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO).

Como informó El Español, tres comisarios principales presentaron propuestas para ocupar la jefatura de la UDEF en el fallido proceso convocado por el anterior director de la Policía. A saber: Fernando Moré, jefe policial del Aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas desde la destitución en diciembre de 2014 de Carlos Salamanca, y Juan Manuel Calleja y Rafael Arenas, adscritos a la División Económica y Técnica. La convocatoria se resolvió sin elección.

El nuevo equipo de Interior declaró desierto el proceso interno convocado en la etapa de Fernández Díaz

No fue el primer proceso selectivo convocado en la recta final del mandato de Fernández Díaz que el equipo que lidera el ministro Juan Ignacio Zoido ha tumbado. El pasado 11 de enero, el nuevo director general de la Policía, Germán López Iglesias, convocó un nuevo proceso de libre designación para selecciones al Director Adjunto Operativo (DAO), el número dos en la estructura del cuerpo. De esa forma, dejaba sin efecto la convocatoria lanzada el pasado 6 de junio cuando al frente de este cuerpo se encontraba Cosidó, hoy senador designado por las Cortes de Castilla y León, y en vísperas de que se jubilara la persona que ostentaba esa responsabilidad desde enero de 2012: Eugenio Pino.

El elegido por Zoido para asumir la DAO fue Florentino Villabona, que hasta entonces se encontraba al frente de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana. La vacante dejada por Villabona ha sido cubierta en menos de un mes: su puesto será ocupado por el comisario principal Juan Carlos Castro, que desde noviembre de 2015 desempeñaba las funciones de director del Centro de Altos Estudios Policiales. Pero la convocatoria para aspirar a la jefatura de la UDEF sigue sin anunciarse.

La UDEF es un área clave en la estructura organizativa de la Policía y ha cobrado una gran relevancia en los últimos años como consecuencia de la sucesión de casos de corrupción que han destapado los tribunales y cuya investigación le han encomendado los jueces, como es el caso de Gürtel, los Pujol, Ausbanc-Manos Limpias o los cursos de formación en Andalucía. Es una de las seis unidades que dependen de la Comisaria General de Policía Judicial junto a la Unidad Central de Droga y Crimen Organizado (UDYCO), la Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV), la Unidad Central de Inteligencia Criminal (UCIC), la Unidad de Investigación Tecnológica (UIT) y la Unidad Central de Atención a la Familia y Mujer (UFAM).

Fuga de jefes de grupo

Las fuentes consultadas por El Independiente reconocen que la interinidad al frente de la unidad que tiene encomendada la investigación de algunos de los casos de corrupción política está afectando al desarrollo de la UDEF. Como botón de muestra explican que la falta de jerarquía del responsable accidental motivó que haya tenido que ser el comisario general de Policía Judicial, Eloy Quirós, quien interviniera para conseguir más medios humanos para esta unidad. De esta forma se logró que se hayan destinado cuatro grupos integrados por varios agentes a las pesquisas del caso Pujol, frente al único que estaba funcionando hasta ahora.

La interinidad en la jefatura de la UDEF ha coincidido con las dudas que ha arrojado la investigación del procedimiento con el que trata de esclarecerse el origen del patrimonio que los Pujol Ferrusola mantenían oculto en bancos de Andorra. El juez de la Audiencia Nacional José de la Mata ha tomado declaración en los últimos meses a varios mandos policiales -entre ellos el último jefe de esta unidad- para tratar de determinar si los agentes se nutrieron de un lápiz de memoria no incorporado a la causa para obtener datos incriminatorios contra el ex president y su familia.

Las fuentes llamaron la atención sobre otro problema que en los últimos años está sufriendo esta unidad policial: el fichaje de al menos tres jefes de grupo por parte de entidades financieras, que llegan a multiplicar por tres las retribuciones que reciben como policías.