Saltaron las alarmas cuando François Fillon anunció el miércoles que cancelaba su visita al Salón de la Agricultura, cita obligada para todos los líderes franceses. Poco después, el candidato de los Republicanos a la Presidencia comparecía ante los medios para anunciar que resistirá a los embates de la Justicia, tras ser citado a declarar por el caso de los empleos ficticios de los que se benefició su esposa Penelope y dos de sus cinco hijos. Es el llamado Penelopegate que ha puesto en duda desde hace meses la credibilidad del candidato que hizo de la honestidad su gran aval electoral. Fillon aseguró que es víctima de «un asesinato político».

Tras recibir la citación, Fillon, que goza de inmunidad parlamentaria, se reunió con su equipo para acordar una estrategia y habló por teléfono con Alain Juppé, alcalde de Burdeos, a quien se impuso en las primarias, y con su archirrival, el ex presidente Nicolas Sarkozy. Pasado el mediodía, con gran expectación, anunció que «resistirá».  Le han citado el día 15, justo tres días antes del límite para aceptar candidaturas presidenciales, lo que considera «un desafío a la democracia». La citación judicial puede ser el paso previo a la imputación por malversación de fondos y creación de empleos ficticios. Su esposa Penelope también ha de comparecer.

Lejos de batirse en retirada por sus complicaciones con la justicia, Fillon pasó al ataque y aseguró que no se estaba respetando la presunción de inocencia. «Es una violación del estado de Derecho», aseguró contundente. Según el candidato conservador, se está privando a los ciudadanos de la opción conservadora en las presidenciales. «Sólo el sufragio universal» le apartará de su intención de llegar al Elíseo, remarcó en su intervención.

Es una violación del estado de Derecho», aseguró Fillon, que dice que sólo «el sufragio universal» le dejará fuera

El llamado Penelopegate lo desveló el pasado 25 de enero Le Canard Enchaîné, una publicación satírica con 400.000 ejemplares de tirada y sin edición digital. Publicó entonces que Penelope Kathryn Fillon, devota ama de casa y madre de cinco hijos, habría recibido 831.440 euros brutos como asistente parlamentaria, posiblemente desde 1988.

También dos de los hijos de la pareja habrían ayudado a sus padre como asistentes en el Senado cuando eran estudiantes de derecho; Marie, a escribir un libro, y Charles a redactar el programa electoral. Habrían recibido unos 100.000 euros por estas tareas. No es ilegal contratar a miembros de la familia pero sí tienen que realizar el trabajo por el que reciben esa remuneración. Hay pocos indicios sobre esas tareas, especialmente sobre las que supuestamente realizó Penelope Fillon.

Tras las revelaciones, Fillon optó en febrero por pasar a la ofensiva con una campaña en la que insinuaba que los ataques estaban orquestados contra él, y que eran misóginos. Inundó las calles con panfletos en los que clama: «Stop a la caza de brujas. ¡Ya basta!», un grito a la desesperada con el fin de salvar su candidatura. Obtuvo el respaldo de Juppé para seguir adelante. En los últimos días ha hablado de clima de «casi guerra civil».

Penelope Fillon reconoció en su primera comparecencia ante el juez que nunca se había oficializado su papel como asistente, tarea por la que siguió cobrando cuando Marc Joulaud sucedió a Fillon en el escaño en 2002, según publicó Le Monde. Los medios franceses recuperaron en febrero una entrevista que concedió Penelope Fillon a un periódico británico (es galesa) en 2007 donde aseguraba que ella no desempeñaba ningún papel. «Nunca he sido su asistente ni nada de ese tipo», afirmaba entonces la esposa de Fillon.

A su vez Le Monde también reveló que un amigo de Fillon, el magnate Marc Ladreit de Lacharriere, dueño de La Revue de deux Mondes, habría recibido la Legión de Honor, gracias a sus aportaciones a Penelope Fillon, que habría colaborado con la revista, si bien nadie en la publicación sabía de su cometido.

Cuando fue elegido candidato de los Republicanos a principios de año, Fillon era el claro favorito para suceder a Hollande, tras derrotar a Alain Juppé en las primarias de los Republicanos. Fillon había dicho contra Sarkozy en la campaña que no se imaginaba a De Gaulle ante la justicia, en alusión a los casos pendientes del ex presidente francés.

Juppé es precisamente quien más suena para sucederle, en caso de que finalmente pierda la batalla judicial. Un 76% de los franceses no cree a Fillon, y eso se está traduciendo en las encuestas donde ya figura en tercer puesto, es decir, fuera de la segunda vuelta, por detrás de Macron y Le Pen, que se disputarían la Presidencia.

Emmanuel Macron, el ex ministro de Economía del gabinete Hollande, es el gran beneficiado de este vuelco en las filas conservadoras, ya que figura en los sondeos como segundo en primera vuelta, y probable ganador en la segunda vuelta. Según Macron, que puso en duda que lo que sufre Fillon sea «un asesinato político», el candidato conservador «recurre a palabras grandilocuentes porque está perdiendo los nervios».

Macron pone en duda que Fillon sufra «un asesinato político» y afirma que su rival está «perdiendo los nervios»

Macron, de 39 años, se presenta como un candidato transversal, ni de izquierdas ni de derechas, a quien Marine Le Pen retrata como «el candidato de la internacional capitalista». Macron, un auténtico niño prodigio, formado en la ENA, trabajó en la Banca Rotschild. El ex ministro arremete contra Le Pen, que «se burla del pueblo usando su nombre cuando es una mera ventrilocua».

A Macron le sonríe la suerte pues el centrista François Bayrou le ha brindado su apoyo, y Marine Le Pen también tiene cuentas pendientes con pagos a asistentes a costa del Parlamento Europeo. En realidad, lo crucial en su caso es el sistema electoral a dos vueltas. Una alianza anti Frente Nacional llevaría a Macron, con 39 años, al Elíseo.