La preocupación es evidente. El temor a que los graves incidentes registrados la semana pasada en los campus de la Universidad Pública Vasca se reproduzcan esta semana ha llevado a los responsables universitarios y al departamento de Seguridad del Gobierno vasco a cerrar un dispositivo especial para proteger el centro académico ante posibles nuevos episodios de ‘kale borroka’ en una semana en la que sindicatos estudiantiles han convocado una jornada de huelga y otra de “lucha” contra la Lomce. Para mañana miércoles las movilizaciones de protesta está prevista en la enseñanza no universitaria y el jueves en la educación superior. A lo largo del a semana, además, se han convocado manifestaciones en los distintos campus de la institución académica.

Fuentes de la UPV han reconocido que la principal preocupación se cierne sobre los campus de Leioa, en Vizcaya, y de Vitoria y en menor medida en el de San Sebastián. Precisamente estos campus fueron donde se produjeron los incidentes de los últimos días. La rectora de la UPV, Nekane Balluerka, trasladó ayer su inquietud por estos episodios de violencia y espera que no vuelvan a repetirse, si bien la preocupación por parte del Rectorado es elevada. En el último episodio, el registrado el pasado viernes en el campus de Leioa, agentes de la Ertzaintza accedieron al campus y se incautaron en locales destinados a servicios de alumnado de material propagandístico, documentación y ropas oscuras, además de un ordenador. La investigación abierta por la Consejería de Seguridad del Gobierno vasco continúa abierta para identificar a los responsables de los destrozos ocasionados.

Una jornada de «lucha» y una huelga para el jueves han obligado a elaborar un dispositivo de seguridad tras los altercados de la semana pasada

Sólo un día antes grupos de violentos atacaron los despachos del decanato de la Facultad de Letras de Vitoria, arrojando orines y excrementos, además de pinturas. La víspera otro episodio de ‘kale borroka’ arrojó un artefacto incendiario que provocó heridas a una trabajadora de la UPV. También se realizaron pintadas de apoyo a los presos y se pintaron dianas amenazantes. El rebrote de la ‘kale borroka’ también adquirió un cariz de gravedad con los altercados de hace diez días en el Casco Antiguos de Pamplona.

Por el momento fuentes de la consejería de Seguridad aseguran que se tratan de ataques “medidos” y de un impacto menor a los que se practicaban en los años de mayor intensidad de la violencia callejera en Euskadi. Sin embargo, señalan que llama la atención que se concentren en el entorno de la Universidad y que se intensificasen a partir del nombramiento de la actual rectora. Precisamente el mismo día de su elección se produjeron graves incidentes que terminaron con tres heridos –dos ertzainas y un periodista- durante los enfrentamientos entre manifestantes y la policía en el campus de Leioa.

La rectora Balluerka agradeció ayer a todas las formaciones haber condenado por unanimidad los incidentes de los últimos días. Precisamente la aprobación el pasado viernes en el Parlamento Vasco de una declaración de condena, que contó con el respaldo de EH Bildu, se convirtió en la primera ocasión en la que la Cámara de Vitoria rechazaba con el respaldo de todos los grupos una declaración de “condena” de un episodio de violencia. Balluerka recordó ayer que el Parlamento es “el alma” de la democracia y la Universidad es “la escuela” de la democracia y donde se transmiten y se deben seguir transmitiendo los “valores de respeto y tolerancia”.

‘Kale borroka’ con «organización» de la izquierda abertzale

Desde la consejería de Seguridad se afirma que por el momento el rebrote de violencia debe ser vigilado con atención. La consejera Estefanía Beltrán de Heredia aseguró ayer que en la sucesión de episodios sí se percibe cierta “organización” y que se sospecha que pueden estar vinculados a movimientos afines a la izquierda abertzale radical. Beltrán de Heredia incluso apela a la colaboración ciudadana, en especial del entorno universitario, para esclarecer la autoría de las últimas agresiones y prevenir futuros incidentes.

La autoría de los últimos episodios de violencia se ha asignado al entorno más radical de la izquierda abertzale, incluso a lo que se considera una escisión de ese mundo y que simbolizaría el movimiento Pro Amnistía y Contra la represión (ATA), que si bien se ha desmarcado como promotor de ellos, no sólo ha evitado condenarlos, cómo sí ha hecho EH Bildu, sino que ha defendido el valor de la ‘kale borroka’ como método de “lucha”.

ATA se pregunta «cuándo se ha conseguido una victoria construida por el camino exclusivamente institucional»

Más aún, uno de los portavoces habituales de ATA, Sendoa Jurado, hizo público el pasado domingo un manifiesto en el que recordaba la aportación de la lucha callejera y se preguntaba dónde “se ha conseguido una victoria construida por el camino exclusivamente institucional”, en referencia a la transformación de la izquierda abertzale y su apuesta por las vías únicamente institucionales y políticas.

Desde el colectivo al que pertenece se arremete con dureza contra la izquierda abertzale que representa Sortu. Afirma que él y su entorno, al contrario que los dirigentes de la izquierda abertzale ‘tradicional’, “nunca hemos mandado a ninguno a ninguna parte a la que no hayamos ido nosotros, muchos de los que nos critican no pueden decir lo mismo”, asegura Jurado. Recuerda que la violencia callejera, por la que él estuvo condenado e ingresó en prisión, contribuyó a que se escuchara a “quienes estaban siendo torturados”, o que por medio de “esta lucha” la sociedad pudiera expresar “su enfado por los asesinatos de la guerra sucia”. Incluso defiende que la ‘kale borroka’ ha permitido “despertar conciencias” y se ha convertido en un instrumento “imprescindible para condicionar la vida política y represiva del Estado español”.