El PP cree que hay una relación causa-efecto entre la detención del ex presidente de la comunidad de Madrid Ignacio González y la declaración de mañana ante la Audiencia Nacional de Esperanza Aguirre en el juicio de la Gürtel. Aguirre acude en calidad de testigo para hablar de las relaciones del PP de Madrid con la trama corrupta de Francisco Correa «y el juez Velasco ha decidido ponerle aún las cosas más dificiles», han señalado fuentes de la dirección popular, cada vez más enfrentada a las decisiones del juez Eloy Velasco, que fuera director general de Justicia de la Generalitat valenciana bajo el gobierno de Eduardo Zaplana.

«Alguien debería analizar los momentos en que se producen las decisiones más controvertidas del juez Velasco», sugiere otro miembro de la dirección del PP, «siempre cuando hace más daño». Y otro más apostilla: «siempre tuvo un carácter difícil. Aspiró a más en política y nos pasa factura».

Si antes fue el juez Baltasar Garzón, Velasco va sumando «adeptos» entre las filas del partido en el Gobierno, que tampoco es que salgan en defensa de Ignacio González, ya sin valedores en la sede popular, tanto en la parte de la organización nacional como en la regional. Eso no obsta para que la detención del ex presidente regional sea recibida como otra bofetada en el PP, que todavía no se ha recuperado del bombazo de la futura declaración del jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, en el mismo juicio al que tiene que comparecer mañana Aguirre.

De hecho, el comunicado que hizo público ayer el PP tras conocer que Rajoy deberá acudir en calidad de testigo fue bastante duro contra la decisión judicial, que calificó de «absolutamente excepcional» además de contradictoria con «su propia doctrina» dado que el mismo tribunal rechazó dicha comparecencia «con el argumento de que no era ni pertinente, ni útil, para la causa».