Mañana jueves el Gobierno tendrá que sacar adelante un triple empate para que no prospere ni una de las enmiendas a la totalidad que presentan el resto de los Grupos Parlamentarios de la oposición. Lo previsible es que haya que votar hasta tres veces con una Cámara perfectamente partida en dos: 175 votos en contra de las enmiendas a totalidad del texto de Cristóbal Montoro contra 175 votos a favor. Desde el Ejecutivo se confiesan «preocupados» por la mecánica de la votación. Un despiste, una equivocación, un retraso o una ausencia rompería ese empate en un sentido o en otro.

Nunca, jamás, se ha ido con tan poco margen al debate de Presupuestos Generales del Estado y eso fue motivo de debate interno. Había en el Gobierno quien no tenía tan claro presentar un proyecto de Presupuestos sin garantías plenas de que saliera adelante y se acabó imponiendo el criterio de Mariano Rajoy en el sentido de que la obligación del gobernante es llevar una propuesta a la Cámara. De hecho, el Gobierno estuvo a punto de tirar la toalla ya en el mes de febrero consciente de las dificultades para sacar adelante el proyecto más importante del año.

Este es solo el principio de una serie de votaciones de infarto para el Ejecutivo

Y lo de mañana es solo el principio porque queda por delante un largo «calvario» para Rajoy que ya no se solventa solo con un empate, sino que necesita sacar, al menos, un voto de ventaja. De ahí la importancia del diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, el voto 176, que comenzará a negociar con Montoro en cuanto pase el trámite de hoy y mañana.

El problema vendrá cuando, superado el debate de enmiendas a la totalidad, si es que no hay sorpresas, así como los debates en comisión, comiencen a votarse las secciones de los PGE, una a una. Si una de esas solas secciones es rechazada por el Congreso, «se tumba todo el Presupuesto», según la doctrina del Tribunal Constitucional, recuerdan fuentes del Grupo Popular. Moncloa espera tener aprobado el presupuesto a finales de junio

«Nos ampara el empate»

Es cierto que este jueves «nos ampara el empate», afirman los mismos medios, lo que no es, en cambio, suficiente para los grupos de la oposición que necesitan más «síes» que «noes» si quieren ver prosperar alguna de sus enmiendas de retirada de las cuentas del Estado para este año.

Si es rechazada en la votación final algunas de las secciones del proyecto, se tumba todo el Presupuesto

El Gobierno es consciente de la precariedad de sus apoyos una vez que han conseguido el respaldo de los nacionalistas vascos. El PNV desistió el pasado viernes de presentar su propia enmienda a la totalidad tras una conversación de Rajoy con el presidente de esta formación, Andoni Ortuzar. Competencias, factura eléctrica e inversiones en infraestructuras son el peaje que ha tenido que pagar el Gobierno central por el apoyo de los cinco diputados peneuvistas que se unen a los 137 del PP, a los 32 de Ciudadanos y al de la canaria Ana Oramas.

De que salgan adelante depende el calendario electoral de futuro. Sin presupuestos para este año se podría ir a un adelanto electoral en invierno que Rajoy no quiere, pero que tampoco podía descartar. Su idea es sacar los PGE de 2017 y 2018 para dar un cierto aire a la legislatura, consciente de que es poco menos que imposible conseguir un acuerdo para las cuentas de 2019 con las elecciones locales, autonómicas y europeas el cuarto domingo de mayo.

Nada más aprobarse los PGE, el Gobierno tiene que tener pactado el techo de gasto para 2018

Lo cierto es que nada más aprobarse los Presupuestos de este año, a finales de junio, el Gobierno tiene que tener pactado el techo de gasto para 2018. La tarea se le acumula a Montoro, que ha venido recordando a sus interlocutores que no pueden desligar su respaldo de una cosa y de otra. En todo caso Moncloa cuenta que, como ocurrió en este año, el PSOE pacte el techo de gasto para el siguiente ejercicio parlamentario. Por ello tuvieron el gesto de retrasar el debate en comisión a petición del primer partido de la oposición.

No tiene previsto la dirección del Grupo Popular una estrategia específica con que abordar la votación de mañana. Arguyen que sus diputados «ya son plenamente conscientes de la importancia de esta jornada». El mecanismo será el habitual de las citas más significativas, esto es, recordarles por sms unos minutos antes de la votación la necesidad imprescindible e inexcusable de acudir. No puede despistarse ni un solo voto.

La corrupción irrumpe en el debate

En un debate en el que no interviene el presidente del Gobierno sino el ministro de Hacienda, en este caso, Cristóbal Montoro, será muy difícil soslayar las menciones que algunos grupos de la oposición hagan de la corrupción, más habida cuenta las últimas detenciones que han llevado al ex presidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González a la prisión de Soto del Real. No será fácil para el titular de Hacienda, «aunque allá los que decidan hablar de este tema más que de las cosas que se dilucidan en los Presupuestos como la oferta pública de empleo o las políticas sociales», aducen fuentes gubernamentales a sabiendas de que el debate no se desarrolla en el mejor de los escenarios para el PP.