La victoria de Pedro Sánchez en las primarias socialistas tiene numerosas lecturas en clave autonómica. El triunfo del futuro secretario general tiene algunos padres, pero la derrota de Susana Díaz tiene muchos más: al menos seis baronías, sin contar con la suya propia, quedan seriamente discutidas tras el pinchazo sufrido por la presidenta de la Junta de Andalucía este domingo.

Los más señalados tras el golpe recibido por el sector susanista son quienes más se significaron con ella: el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, y el manchego, Emiliano García-Page. Este último llegó a asegurar en plena campaña que el resultado de los comicios socialistas «marcaría la agenda personal de muchos» y se declaró «incompatible» con el proyecto de Pedro Sánchez. Unas palabras que fueron consideradas en el sector sanchista como un «chantaje» y que provocaron el primer aviso a navegantes por boca del alcalde de Valladolid, Óscar Puente: «Prefiero sustituir a cuatro barones que a 40.000 militantes».

Adriana Lastra: ‘Los barones que se posicionaron contra Sánchez tienen que pedir perdón’

El propio Puente, una de las voces más cercanas a Sánchez, subrayaba este lunes la necesidad de que los barones sepan «adaptarse y leer el resultado». Más rotunda ha sido la diputada asturiana Adriana Lastra, una de las aspirantes a ocupar la nueva portavocía del PSOE en el Congreso: «Los barones que se posicionaron contra Sánchez tienen que pedir perdón a la militancia».

Una militancia que, por lo general, ha dado la espalda a sus líderes regionales. Castilla-La Mancha, pese al aviso lanzado por el presidente autonómico, respaldó a Sánchez por 5.270 votos contra 4.783. «Nadie debe pedir perdón por participar en el proceso», ha reaccionado el PSOE regional a través de su portavoz Cristina Maestre, que ha añadido que el liderazgo de Page es a día de hoy «incuestionable».

Lo mismo sucedió en Extremadura, donde el futuro secretario general se impuso a Susana Díaz pese a la campaña a su favor de Guillermo Fernández Vara, que acusó a Sánchez de haber «dividido al partido» en su anterior etapa al frente del PSOE y de «volver ahora como el ave fénix». Pese a todo, Vara fue uno de los primeros en reaccionar anoche a la victoria del madrileño: «Felicidades Pedro. Y mañana todos a ayudarte. Ha sido una expresión democrática extraordinaria», lanzó a través de Twitter.

La derrota señala igualmente a los presidentes de la Comunidad Valenciana y de Aragón, Ximo Puig y Javier Lambán, abiertamente posicionados junto a Susana Díaz, a la que el aragonés llegó a calificar en diciembre de 2016 como «una trianera tocada por los dioses del socialismo y de la política». Este lunes, Lambán se ha limitado a señalar que «ya hemos elegido» y que toca «recuperar la concordia y la unidad». También en su comunidad, como en Valencia, los votos de los militantes fueron para Pedro Sánchez y no para la opción defendida por los presidentes autonómicos.

Tampoco lo fue en la Asturias de Javier Fernández, donde Sánchez triunfó con el apoyo del sector minero; ni en La Rioja, donde el socialismo regional lo lidera quien fuera su número dos, César Luena, convertido después en una de las mayores decepciones personales para Sánchez, junto a Antonio Hernando, tras su dimisión en el Comité Federal del 1 de octubre.

País Vasco, fiel a López

En mejor situación quedan dirigentes como Sara Hernández (Madrid), Eva Díaz Tezanos (Cantabria) o Rafael González Tovar (Murcia), situados habitualmente en la órbita de Patxi López, aunque en los casos de Hernández y Tovar virasen en las últimas horas hacia el apoyo a Sánchez, que triunfó en las tres comunidades cómodamente.

En el patxismo se mantuvo hasta el final Idoia Mendia en representación del Partido Socialista de Euskadi, el único territorio en el que se impuso el ex lehendakari y el único, junto a Andalucía, en el que no lo hizo Pedro Sánchez. La secretaria general de los socialistas vascos ha calificado este lunes de «magníficos» los resultados obtenidos por Pedro Sánchez y ha llamado a todos los socialistas vascos a ponerse al servicio del nuevo secretario general «de modo leal». Mendia ha reconocido que la militancia socialista ha expresado «alto y claro el futuro y liderazgo que desea para el PSOE» y al resto sólo le queda trabajar por un nuevo tiempo de «unidad e integración».

Los afines a Patxi López han felicitado a Pedro Sánchez, con el PSE a la cabeza

Durante su intervención tras la Comisión Ejecutiva del PSE, Mendia ha asegurado que pese a haber apoyado la candidatura de Patxi López, que se ha impuesto en Euskadi, «ahora es tiempo de recuperar la fraternidad perdida» para integrar a las diferentes sensibilidades que se han enfrentado en las primarias: «La unidad no es una opción, sino una obligación».

En su opinión, a las estructuras del partido que respaldaron opciones diferentes a las de Pedro Sánchez no se las debería cuestionar: «Lo que toca es mira al futuro y no entrar en una noria, en un bucle o en el día de la marmota». «Dijimos que la militancia debía hablar y ha hablado con rotundidad y claridad», ha dicho, y ha insistido en que el camino que resta hasta el Congreso Federal de junio debe ser para trabajar la integración en un proyecto «en el que todos nos sintamos reflejados». Sin embargo, ha matizado que la lealtad de los socialistas vascos debe ser compatible con «la pluralidad» y con el desarrollo de un proyecto propio en Euskadi «que responda a los elementos diferenciales de una sociedad como la vasca».

El PSC, triunfador

Quienes no tienen nada de qué preocuparse son los dirigentes territoriales que apoyaron a Sánchez durante la campaña, con el PSC al frente. Los socialistas catalanes ya respaldaron a Sánchez en su ‘No’ a la investidura de Mariano Rajoy y han vuelto a apoyarle ahora en su camino para recuperar la secretaría general del partido. Una victoria cimentada precisamente en Cataluña, donde Sánchez multiplicó por ocho los apoyos de Susana Díaz tras una campaña repleta de guiños a esta federación y al «Cataluña nación».

La misma situación se ha producido en Castilla y León, donde Luis Tudanca apostó firmemente por Sánchez pese al apoyo a Susana Díaz de muchos de los dirigentes provinciales castellanos. El apoyo de la ejecutiva regional también le valió la victoria al futuro secretario general en Baleares, pese a que Francina Armengol apoyase en origen a Patxi López; y en Navarra, donde María Chivite ha celebrado este lunes el «incontestable» triunfo.

Sánchez se impuso también en los dos territorios actualmente liderados por gestoras, y que no habían adoptado una posición clara: Galicia y las Islas Canarias.