Tanto Pedro Sánchez como su círculo más próximo son partidarios de que el PSOE se abstenga en la moción de censura presentada por Podemos contra Mariano Rajoy, en la que se propone a Pablo Iglesias como candidato alternativo a la presidencia del Gobierno. La elección de Sánchez en las primarias del pasado domingo había generado incertidumbre sobre un posible cambio de posición de los socialistas o incluso un apoyo, que no se producirá. Tampoco en la Comunidad de Madrid, donde el grupo regional de Podemos en la Asamblea propone a Lorena Ruiz-Huerta como presidenta alternativa a Cristina Cifuentes.

En el entorno del secretario general electo ha habido debate durante los últimos días, aunque las principales opciones han basculado siempre entre el No y la abstención. El PSOE no va a hacer presidente a Pablo Iglesias, pero tampoco va a oponerse frontalmente a la moción de censura. Por ello, el equipo más cercano a Pedro Sánchez considera que la abstención en la votación que comenzará a debatirse en el Congreso el próximo 13 de junio es la alternativa más pragmática de cara al futuro, que pasa en la mente del nuevo líder del PSOE por presentar una moción propia.

Sánchez y su equipo consideran que la abstención es la mejor forma de abrir el camino a una moción propia

En este sentido, uno de las primeras charlas que Sánchez mantuvo tras derrotar a Susana Díaz fue precisamente con Pablo Iglesias, con quien compartió el objetivo de desalojar del Gobierno a Mariano Rajoy aunque, según la versión de ambos partidos, sin acordar una estrategia común. Este miércoles, el nuevo portavoz provisional del PSOE en el Congreso, José Luis Ábalos, confirmó que el Grupo Socialista está “plenamente” de acuerdo con el fin de la moción de censura, aunque no admite “la alternativa” que encarna la figura de Iglesias.

“No apoyar la moción de censura se puede traducir en voto negativo o en abstención. Tenemos que fijar nuestra posición”, adelantó Ábalos sobre una decisión que 24 horas más tarde ya está prácticamente tomada. Sánchez quiere evitar la imagen de la confrontación con Podemos, especialmente tras haber recuperado la secretaría general en base a un discurso basado en el acercamiento entre las fuerzas de izquierda, mientras abre el camino para una estrategia propia.

La decisión del nuevo líder socialista no cogerá por sorpresa en Podemos, que desde hace semanas ha condicionado el futuro de su moción al resultado de las primarias del PSOE. Este mismo lunes, horas después de la victoria de Sánchez, Echenique compareció en la sede del partido morado para anunciar que retirarían la moción si el PSOE presentaba una propia. “Es el momento de la generosidad, de hacer todo lo posible para que nuestro país pueda pasar página de la decadencia del PP. Si ellos entienden que necesitan una moción por su parte, firmada por el Grupo Parlamentario Socialista, retiraríamos la nuestra”, valoró entonces el secretario de Organización.

En la mente de Sánchez está presentar su propia moción a medio plazo, más cerca de 2018 que del verano

El matiz: Podemos pretendía que esa segunda moción se presentase antes de debatir la original, el 13 de junio, en un intento por acelerar unos plazos que no coinciden con los planes de Pedro Sánchez, que todavía tiene que ser confirmado como secretario general en el Congreso Federal del próximo 17 y 18 de junio. La idea del nuevo líder pasa por presentar una moción propia pasado el verano, más cerca ya de 2018.

Además, con su rechazo a la propuesta de Podemos provocará la foto de una moción con apoyo mínimo, que incluso los socios valencianos de Podemos, Compromís, han puesto en duda este jueves después de pedir a Iglesias que aplace el debate hasta después del Congreso socialista para dar tiempo a una alternativa más viable que la actual, que sólo cuenta con el respaldo de ERC y EH Bildu.

Batalla por la historia

De cara al Congreso Federal que el PSOE celebrará los días 17 y 18 de junio, el equipo de Sánchez ha presentado su batería de enmiendas a las ponencias marco publicada hace semanas por la Gestora del partido. En un documento de 72 páginas, el equipo de Sánchez hace un repaso amplio por el documento, donde destaca un elemento central: la batalla por el relato de lo que ha sucedido en el Partido Socialista en los últimos años.

“La situación de bloqueo institucional producida en nuestro país durante el último año ha sido el resultado de la puesta en práctica de vetos excluyentes por parte de distintas formaciones. En ese escenario, el Partido Socialista asumió en solitario el desbloqueo institucional de nuestra democracia. Lo hizo para evitar la amenaza de unas terceras elecciones que no solo no hubieran evitado un Gobierno del PP sino que, con toda seguridad, lo habrían reforzado. Todo ello se produjo tras un intenso debate dentro de nuestro partido, donde aparecieron heridas profundas que han dañado gravemente nuestra unidad interna”, relata en la ponencia marco la Gestora del PSOE para justificar la abstención con la que el partido propició la presidencia de Mariano Rajoy.

Contra eso, el equipo del nuevo secretario general propone directamente suprimir ese párrafo y propone otra lectura de la historia socialista: al PSOE no lo hundió en las urnas el liderazgo de Pedro Sánchez, sino que venía hundido de antes.

Así, en la enmienda al párrafo 186 de la ponencia política, el documento de los sanchistas recuerda que en las elecciones de noviembre de 2011, “el PSOE pierde 4,5 millones de votos y 58 escaños” respecto a las últimas elecciones de Zapatero, y hace referencia a la mella que han hecho en el partido “la espectacular difusión de los movimientos del 15-M, la aparición de Podemos y Ciudadanos y la intensa campaña mediática diseñada por la derecha económica y política para hacer un sándwich al PSOE y forzar el sorpasso de Podemos”.

Pese a todo ello, defiende el documento, la caída de 1,5 millones de votos en las elecciones de 2015 supuso al mismo tiempo una recuperación de 2 millones respecto a las europeas de 2014 (en las que votó mucha menos gente) y que en las elecciones del 26 de junio, pese a perder otros 120.000 votos, el PSOE recuperó un 0,6% en porcentaje.