El ex comisario José Manuel Villarejo ha presentado una denuncia en la Audiencia Nacional contra el director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, por autorizar la filtración a un medio de comunicación de una fotografía suya en una reciente operación antiterrorista en la que participó como agente encubierto para infiltrarse en una red de fuentes relacionadas con el yihadismo.

El origen de la denuncia es la publicación de varias informaciones en el diario El País ilustradas con una imagen de Villarejo y del director del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), el comisario José Luis Olivera. El mando policial ya retirado no tiene dudas de que dicha fotografía “le fue facilitada” al periodista “por miembros del CNI que estaban perfectamente informados de tal operativo” ya que fue tomada cuando descendía de un avión en una zona de pistas del aeropuerto de Melilla, “lugar donde no está permitido el acceso a periodistas ni a personal ajeno”.

Según Villarejo, esa imagen forma parte de un dosier que los servicios secretos tienen en sus archivos “desde hace dos años”. “[Ello] evidencia” que la imagen “fue facilitada al periodista por dicha Institución del Estado, como es lógico y natural, con el conocimiento y autorización de su máximo responsable Félix Sanz Roldán, pues una decisión de ese tipo -comunicación de un documento clasificado- sólo puede decidirla él mismo”, sostiene.

Sostiene que Félix Sanz filtró una fotografía suya como agente infiltrado en un operativo que ha puesto en peligro su vida

El comisario ya retirado llama la atención sobre la “extrema gravedad de la conducta de tan alta institución del Estado”, toda vez que, al revelar el “aspecto real” que él tenía en esta operación policial secreta, no sólo ha puesto en riesgo a su persona sino que también expone a “grave peligro” a las fuentes que le introdujeron en “entornos muy hostiles vinculados al terrorismo” aun jugándose la vida.

“¿Qué les pasará entonces a esos colaboradores policiales, ya conocido que a quien presentaron como persona de confianza en círculos terroristas era en realidad un policía infiltrado? Con ello no sólo se pone en riesgo directo de graves represalias a determinadas personas, peligrando su vida e integridad física, sino que también se pone en peligro concreto operaciones antiterroristas en curso y otras futuras”, razona.

Villarejo sostiene que la atribución de la responsabilidad a Félix Sanz “no es un acto de ligereza”, por cuanto el máximo responsable de los servicios secretos “le reconoció” al comisario Olivera el mismo día que trascendió la información -el pasado 25 de mayo- que la publicación de la fotografía se encuentra “justificada” por el “contencioso que el periodista mantiene con el denunciante” y por el hecho de que, como antiguo portavoz de la Casa del Rey, el redactor que firma la noticia “tiene grandes contactos” y cualquiera de sus “viejos amigos” le pudo facilitar la imagen.

Mantiene que es víctima de una “persecución implacable” del CNI por denunciar “conductas irregulares o ilícitas”

Aunque el director del CITCO le afeó esta conducta, Félix Sanz Roldán no hizo comentario alguno. “De hecho, hasta bromeó con el aspecto en que aparece en la foto, algo que denota que le importa bien poco las personas que arriesgaron y arriesga su vida en esa y otras operaciones antiterroristas en curso y sólo le obsesiona ser el único protagonista de las noticias que se publican en este sentido, por lo que, si no es el CNI quien dirige la operación, se boicotea la misma aun a riesgo del alto coste que pueda suponer tan irresponsable obsesión”, añade.

Tampoco negó Sanz Roldán su participación en la filtración, detalla Villarejo, cuando le mandó un mensaje a su teléfono móvil visiblemente irritado por la difusión de la fotografía con el siguiente texto: “Me temo que con la filtración de esa foto bajando del avión ha cruzado usted todos los límites. Nos veremos en los tribunales de Justicia en los que yo aún sigo creyendo. Y esa obsesión enfermiza que tiene hacia mi persona… se lo debería mirar… hay tratamientos médicos para ello… y cuanto más me amenace y me chantajee… más fuerte estaré en mis convicciones… todos somos iguales ante la ley… y usted por mucha información que diga tener sobre los poderosos… también está sometido al imperio de la ley… que tenga un buen día”. No hubo respuesta.

El comisario ya jubilado dice que la “obsesión” que tiene Félix Sanz hacia él alcanza “cotas insospechadas” y considera que el desencandenante de dicha “implacable persecución” hacia él por parte del director del CNI es la presentación de escritos policiales denunciando “conductas irregulares o ilícitas”. Entre otros, cita los hechos relativos con “las sociedades que intervinieron en la contratación del Yak-42”, “prostíbulo chino cerca del Congreso para espiar a políticos clientes”, la “extraña muerte de un magistrado incómodo por un raro infarto”, el “entorpecimiento de la investigación sobre Ignacio González alegando que era un informador suyo”, el “boicot a la investigación sobre los Pujol”, el “uso de la Policía bajo control del CNI para labores políticas”, el “pago ilegal a terroristas para liberar a secuestrados nacionales”, la “pérdida de fondos reservados en pagos sin justificar”, el “uso de informes del Sepblac [Servicio de Prevención de Capitales del Banco de España]” o la “filtración de conversación del ministro del Interior”.

Villarejo pide al juez que cite como testigos al ex secretario de Estado de Interior y al ex ‘número dos’ de la Policía

José Manuel Villarejo asegura que “se han fabricado todo tipo de pruebas falsas” para implicarle en distintos casos investigados en los juzgados, “llegando a emplear a algunos miembros de la Policía y de la Fiscalía Anticorrupción”. “El director del CNI cree que soy un policía ‘peligroso’ porque pongo en riesgo la seguridad del Estado, cuando lo único que he realizado durante toda mi trayectoria profesional ha sido cumplir con mi deber y, cuando se ha dado el caso, denunciar debidamente las conductas desviadas de ciertos miembros del CNI; pero de lo que no se dan cuenta es que el riesgo al Estado lo generan ellos al no asumir sus propias responsabilidades y encubrirse bajo el manto de impunidad que les concede la ley que regula el Centro Nacional de Inteligencia”, denuncia.

A su juicio, el peligro “no es este policía jubilado” sino “el propio director del CNI que, para satisfacer y enardecer esas viejas rencillas personales, pone en riesgo no sólo mi vida, sino la de todas aquellas personas, policías y colaboradores que arriesgan su integridad en operaciones muy peligrosas y que, esas sí, afectan a la seguridad del Estado y la de todos sus ciudadanos a los que juramos defender con nuestra vida”.

Colaboración con organización terrorista

El comisario ya retirado aprecia que los hechos son constitutivos de delitos de descubrimiento y revelación de secretos oficiales y de colaboración con actividades y organizaciones terroristas, al “facilitarles la identificación de ciertos policías, colaboradores e informadores que todavía operan con identidades operativas”.

El denunciante pide que se abran diligencias previas, se llame en calidad de investigados al periodista que firma las informaciones y al director del CNI y se cite en calidad de testigos al ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, al ex Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Nacional Eugenio Pino y al actual responsable del CITCO, José Luis Olivera.