Cuando la sinrazón se impone con tanta fuerza como estamos viviendo con los atentados yihadistas en Europa, buscamos una guía que nos ayude a seguir adelante, lecciones de supervivencia. Después del atentado de Londres de este fin de semana, el tercero en tres meses en suelo británico, la forma más fehaciente de plantar cara al terror sería algo tan inglés como seguir el principio de mantener la calma y seguir adelante (keep calm and carry on).

Los partidos políticos, salvo el UKIP, han suspendido este domingo la campaña, pero hoy vuelven a la normalidad y se mantiene la convocatoria electoral el jueves 8 de junio. Ni siquiera esa parada ayer se justifica. Los terroristas no pueden marcar la agenda política, y menos aún, cuando se trata de un proceso democrático.

Hace casi un año un loco extremista defensor del Brexit mató a la diputada laborista Jo Cox en plena campaña del referéndum por la salida del Reino Unido de la UE. Se suspendieron los actos políticos, las actividades del Parlamento y el primer ministro, David Cameron, canceló un viaje a Gibraltar. Sin embargo, el embajador británico en España, Simon Manley, mantuvo una fiesta veraniega en su residencia y rindió homenaje a Cox sin alterar el programa. Fue una señal de cordura y templanza en medio de la locura que acabó con la vida de Cox.

Desde que el 18 de abril convocara elecciones anticipadas la primera ministra británica, Theresa May, con la idea de ratificarse en el cargo ante las negociaciones del Brexit, es la segunda vez que se suspende la campaña por un atentado terrorista. La primera vez fue después de que el británico de origen libio Salman Ramadan Abedi provocara el 22 de mayo por la noche una matanza al inmolarse a la salida de un concierto de la cantante estadounidense Ariana Grande. Murieron 22 personas, muchas de ellas jóvenes y niños. Ariana Grande rendía homenaje este domingo a las víctimas con otro concierto en Manchester que mantuvo pese a los atentados de Londres de la víspera.

Los expertos aseguran que los terroristas tienen como objetivo conseguir la máxima difusión de su mensaje, es decir, una gran onda de expansión mediática. Es la razón por la que eligen fechas simbólicas como el Día de la Bastilla, en el caso de Niza en 2016, o vísperas electorales. Francia, que mantiene el estado de emergencia desde los atentados de noviembre de 2015 en París, vivió la pasada campaña de las presidenciales en vilo por la latente amenaza yihadista. Un policía murió tras ser víctima de un ataque en plenos Campos Elíseos tres días antes de la primera vuelta, en abril pasado.

Ahora es el Reino Unido el objetivo prioritario en Europa. Rita Katz, directora de SITE, especializada en contraterrorismo, señalaba en su cuenta de Twitter que el sábado un canal pro Estado Islámico llamaba a atentar con vehículos, como ya hicieron en Niza, Berlín y hace tres meses en Londres, cerca de Westminster. En la revista Al Naba de junio afirman que otro ataque en Gran Bretaña es «inevitable». Cuando reivindicó el ataque de Manchester, el IS anunció que «lo que viene ahora será más duro para los fieles de la Cruz y sus aliados».

«Lo que viene ahora será más duro para los fieles de la Cruz y sus aliados», reta Estado Islámico

Estamos en pleno Ramadán y los yihadistas anunciaron que iban a reforzar sus ataques en esta fecha sagrada y sus combatientes redoblarían sus recompensas. A fuerza de no poder afianzar el califato sobre el terreno en Irak y Siria, tratan de imponer un califato virtual basado en un estado de pánico latente. Es significativo que este fin de semana en Turín mil personas hayan resultado heridas en una estampida por temor a un atentado. Como señala Chema Gil, del Observatorio de Seguridad Internacional, en RNE, «es la prueba de que el pánico está instalado en la población, ya ni siquiera necesitan actuar».

Pero actúan y seguirán haciéndolo. En el Reino Unido apenas quedan cuatro días para las elecciones. La primera ministra, Theresa May, reconoció en su declaración tras reunirse con el comité de emergencia que se había sido «demasiado tolerante con el extremismo», si bien diferenció a los que usan el islam con fines diabólicos de los fieles musulmanes. «Ya basta», dijo y dio a entender que había que cambiar la estrategia frente al terror, con especial énfasis en la colaboración con las empresas que controlan las redes sociales.

May fue ministra del Interior durante seis años antes que primera ministra. La oposición le reprocha los recortes que han sufrido las fuerzas de seguridad y casos como el de Manchester, en el que el autor está vinculado a una red con conexiones en Libia y relacionada con los ataques en París y Bruselas, desvelan fallos en inteligencia graves. «No se puede garantizar la protección de la gente a  precio de saldo», dijo el domingo el líder laborista, Jeremy Corbyn.

No se puede garantizar la protección de la gente a precio de saldo», reprocha Corbyn a May

Es cierto que se han desmantelado en los últimos meses hasta cinco intentos de ataques. Según desvelaba The Times recientemente, hay hasta 23.000 yihadistas radicales en el Reino Unido y colocarles en el radar de las fuerzas de seguridad requiere tiempo y dinero. De los 5.000 combatientes extranjeros que se han unido a las filas del Estado Islámico, un millar es de origen británico. Muchos, cuando vuelven, son un auténtico polvorín.

Si bien la lucha es compleja, hay datos que alientan el optimismo. La actuación de la policía londinense el sábado por la noche fue heroica. Tardaron ocho minutos en identificar y abatir a los tres terroristas, que aún así tuvieron tiempo de matar a al menos siete personas y herir a decenas, algunas aún en estado crítico. Mantuvieron la calma y realizaron su trabajo de forma ejemplar. También los medios británicos subrayan la ejemplar colaboración de los hosteleros de la zona, y de los ciudadanos, que una vez más se ofrecieron a colaborar con los afectados.

Resulta difícil calibrar el impacto que tendrán los atentados en los votantes. Según una encuesta realizada después del ataque de Manchester, el 90% de los británicos contaba con que habría más ataques. Pese a Manchester, la campaña estaba hasta ahora más centrada en el Brexit, por parte de May, y en la justicia social, por parte del líder laborista, Jeremy Corbyn, quien sí abogó por cambios sustanciales en las intervenciones en el exterior del Reino Unido, tras el ataque de Manchester. Corbyn también pide 20.000 efectivos más en fuerzas de seguridad, mientras que May insiste en que hay que dotar de más poder a la policía y avanzar en ciberseguridad.

Si el atentado se vincula con la seguridad internacional, puede perjudicar a Corbyn pues se le percibe como un líder débil»

Según Ignacio Jurado, politólogo en la Universidad de York y consultor político en Quantio, la lectura del atentado varía según se haga en términos de seguridad interna o seguridad exterior. «Los conservadores han recortado las plazas de policía desde 2010 (de 140.000 a 120.000 policías). Además, May ha sido la ministra del Interior por lo que el aumento de la inseguridad es en parte su responsabilidad. Pero si el atentado se vincula con la seguridad internacional puede perjudicar a Corbyn, a quien se ve como un líder débil no dispuesto a utilizar el botón nuclear y con un pasado en sus relaciones internacionales (le reprochan justificar a Hamas y al IRA) muy dudoso para la mayoría de los votantes», afirma Jurado.

Chema Gil, del Observatorio de Seguridad, destacaba en RNE cómo los británicos son «muy resilientes» ante los infortunios y no cree que por ello los atentados influyan en el resultado electoral. Las encuestas revelan un claro avance laborista, hasta tal punto que la última publicada el domingo, realizada por Survation, situaba a los conservadores sólo un punto por encima del partido que lidera Jeremy Corbyn. En el promedio los conservadores mantienen una ventaja entre ocho y diez puntos, que se ha visto recortada día a día desde la convocatoria en abril pasado.

Prueba de la flema británica fue la reacción del alcalde de Londres, Samir Khan, el primer musulmán en el cargo, quien djo estar «demasiado ocupado» para contestar al presidente Donald Trump. Khan pidió a la población que no se alarmara por la presencia policial en los próximos días y Trump le criticó por su exceso de corrección política. «Al menos siete muertos y 48 heridos y el alcalde dice que no hay motivo para alarmarse», tuiteó Trump. Antes había reclamado el veto a los musulmanes como medida antiterrorista y también recordó que no había necesidad de prohibir las armas de fuego porque los terroristas actúan con cuchillos.

Al menos en estas elecciones en el Reino Unido no hay un Trump que pueda llegar al 10 de Downing Street. Ayuda a mantener la calma y seguir adelante.