El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha hecho mención a la comisión parlamentaria que investiga las cuentas del PP en la reunión del comité ejecutivo de su partido, afirmando que la oposición «solo quiere hablar del pasado» y ha criticado que carezca de ámbito temporal y territorial ni esté marcada su duración, que prevé que será «lo más posible», en alusión al interés de los partidos de la oposición. A su juicio, la comisión  «no aporta nada en la lucha contra la corrupción», busca el «desgaste partidista» y las conclusiones «están redactadas». Pero ni una alusión a Bárcenas.

Más duro ha sido en el comité ejecutivo el coordinador general popular, Fernando Martínez-Maillo, para quien la comisión es «inquisitorial» con claros elementos, a su juicio, de «ilegalidad» que les llevará finalmente a pedir amparo ante el Tribunal Constitucional. Para el portavoz del PP, Pablo Casado, la comisión es «un disparate» al tiempo que asegura que Génova «esta igual de tranquila» antes que después de la comparecencia de Bárcenas, que salió en un par de ocasiones en defensa del PP.

Bárcenas iba con la voluntad de no abrir la boca, pero no ha podido dejar de soltar algunas perlas

El ex tesorero del PP Luis Bárcenas iba con la voluntad de no abrir la boca en el comisión que investiga las finanzas populares y que hoy ha echado a andar, pero no ha podido dejar de soltar algunas afirmaciones muy llamativas, fundamentalmente, las que tienen que ver con su defensa del PP. Ha habido dos momentos significativos, cuando ha asegurado que el juicio de la Gürtel «afecta a las personas, el PP no tiene nada que ver, otra cosa son los papeles» y, en respuesta a la portavoz del PSOE que, en sus casos judiciales, no es el juez el que califica al PP de «organización criminal», sino que «es la acusación socialista» y el juez incorpora ese escrito a la causa. También ha matizado en otro momento que «apenas fue más de un año» tesorero popular, de junio de 2008 a julio de 2009, cuando, hipotéticamente, dejó ese cargo.

La portavoz socialista, Isabel Rodríguez, ha arrancado su intervención interesándose por el momento en que surgió la financiación irregular del partido en el Gobierno coligiendo que «Rajoy no solo conocía la caja b si no que lo recibía personalmente». Rodríguez ha ido preguntándole sobre el escrito de defensa del propio imputado. El nombre del líder del PP, Mariano Rajoy, ha sido recurrente.

Una de las grabaciones que ha utilizado Rodríguez ha sido en la que el ex tesorero habla de la «contabilidad extra contable» para pasar a continuación a los supuestos «sobresueldos» en «b». La portavoz socialista ha ido desgranando distintas acusaciones en un monólogo de 20 minutos, que es el tiempo que tiene cada grupo parlamentario para intervenir, con la particularidad de que el PP tomó la palabra pero no interrogó a su antiguo compañero de filas.

Acusaciones a Rajoy

«Queda claro que el señor Rajoy cobraba en negro, recibía personalmente los sobres y, lo que es gravísimo, personalmente destruía las pruebas porque sabía que cometía una ilegalidad», ha sido algunas de las acusaciones más fuertes de la socialista. Bárcenas ha precisado que «no es el juez, es la acusación socialista la que considera al PP una organización criminal».

Ha sido con la portavoz de Unidos Podemos, Irene Montero, con quien más se ha explayado, no sin antes reprochar a la oposición la «torpeza» de convocar una comisión en medio de un proceso judicial, con dos ex tesoreros, Álvaro Lapuerta y Rosendo Naseiro, que no pueden declarar y otro, Ángel Sanchís, «que no tiene nada que ver con esto».

No ha podido resistirse a negar que se llevara ni un duro de los fondos del partido, «ni 300.000 ni 8.000 euros», ha apelado a su «cuantiosa actividad profesional» y hasta ha sacado a pasear a Juan Carlos Monedero para comparar sus negocios con los suyos. También ha reiterado que si renunció al caso del borrado de su ordenador fue porque dados «los múltiples fuentes judiciales abiertos quería centrarme en lo importante para mí».

Reproche de Quevedo a Cantó

La cosa con el portavoz de Ciudadanos, Toni Cantó, ha sido más tensa. Cantó quería que Bárcenas verbalizara a cada una de sus preguntas que se negaba a declarar, lo que le ha valido hasta el reproche del presidente de la comisión, el canario Pedro Quevedo, por lo que el portavoz le ha acusado de «ponerse del lado de Bárcenas». Por su parte, el interpelado se ha limitado a a afirmar, bastante crecidito, que «no actúe como en una obra de teatro» y ha negado que él entregará ninguna caja de puros o sobre a Rajoy derivando esa responsabilidad a Lapuerta.

Cantó ha dado por hecho que hay un pacto con el PP y de ahí su silencio. En este sentido le ha preguntado si le han ofrecido sueldo, coche o si va a salvar un 25 por ciento de la fortuna acumulada en el extranjero. Posteriormente, el portavoz de ERC, Joan Tardá, ha intentado colar su discurso identitario al señalar que todas las corruptelas son culpa de nuestra monarquía parlamentaria, se ha retrotraído a la «impunidad del franquismo» al tiempo que le ha exigido que pidiera perdón a los españoles «y se lo digo yo que no soy español, pero haga un acto de patriotismo». El ex tesorero del PP se ha debido documentar, porque ha sacado un caso de corrupción de ERC, el de Jordi Ausas, por un fraude de tabaco.

La portavoz socialista, Isabel Rodriguez, ha arrancado su intervención interesándose por el momento en que surgió la financiación irregular del partido en el Gobierno coligiendo que «Rajoy no solo conocía la caja b si no que lo recibía personalmente» . Rodriguez ha ido preguntándole sobre el escrito de defensa del propio imputado. El nombre del líder del PP, Mariano Rajoy, ha sido recurrente.