Mariano Rajoy y Pedro Sánchez han ido en sus conversaciones más allá del 1-O, día en que la Generalitat insiste en celebrar un referéndum ilegal de independencia. Si hasta ahora parecía que el único acuerdo entre los dos grandes  partidos era la imposibilidad de dicha consulta, el presidente del Gobierno ha admitido en rueda  de prensa que en alguna conversación «mantenida hace tiempo» ambos dirigentes han «hecho una pequeña aproximación sobre lo  que ocurrirá el 1 de octubre», que para Rajoy se traduce en que «lo importante es la recuperación de la normalidad».

El jefe del Ejecutivo dice estar convencido de que en el grueso de las cuestiones más importantes «estaremos en un acuerdo total con el PSOE», partido al que la vicepresidenta ha informado de la presentación del recurso de inconstitucionalidad contra el reglamento de la Cámara catalana para posibilitar una tramitación exprés de la llamada»ley de desconexión». aprobada este miércoles.

Soraya Sáenz de Santamaría ha hablado con el responsable de política territorial socialista, Patxi López, y con el líder del PSC, Miquel Iceta. Asimismo se ha dirigido a los dirigentes de Ciudadanos José Manuel Villegas e Inés Arrimadas, interlocutores habituales, para informales de cada uno de los pasos que da el Gobierno.

Critica a los que se dedican a «tacticismos rancios», «vuelos cortos», «bloqueo permanente» y «política de escaparate»

Ha dicho el jefe del Ejecutivo que Cataluña y los catalanes necesitan «que se les  proteja» de un proyecto que quiere «romper por las bravas» el país. «La sociedad catalana es plural», ha subrayado para informar de la presentación de un recurso ante el Constitucional de la reforma reglamentaria del Parlament, avalada por un informe del Consejo de Estado.

Esta reforma, que permite la aprobación exprés de la «ley de transitoriedad» pretende, dice Rajoy, «liquidar la soberanía nacional» al tiempo que vulnera el derecho de participación política. El gobierno central, defiende su titular, «cumple su obligación de velar por la legalidad pero también defiende a las instituciones catalanas y a los funcionarios, que no pueden ser utilizados» en este órdago.

Tras proclamar tajante que «no habrá consulta» el 1 de octubre, ha reiterado que el plan unilateral de los independentistas atenta también «contra la propia arquitectura institucional que ha dado a Cataluña el mayor autonomía de toda su historia». Rajoy, que defiende que su Ejecutivo ha respondido con mesura al desafío usando los instrumentos del Estado de Derecho, dice estar dispuesto a dialogar, pero «nadie puede pretender que negocie la Constitución que no es patrimonio mio, sino del conjunto de todos los españoles». Asimismo, ha puesto en valor la declaración de la patronal catalana, Fomento del Trabajo, que llega a calificar la andanada nacionalista de «golpe de Estado» o la del letrado mayor del Parlamento, que niega que la presunta consulta cumpla los estándares mínimos democráticos.

Rajoy dice sobre la petición de Podemos que «lo exagerado se convierte en irrelevante»

Respecto a la petición de comparecencia extraordinaria en el Congreso que pide Podemos para dar cuenta de los casos de corrupción el PP, en general, y de Gürtel, en particular tras la declaración del presidente el miércoles, ha aducido que no sería la primera vez que habla en sede parlamentaria de este asunto, pero que «todo lo exagerado acaba por ser irrelevante. La ansiedad es mala consejera».

También se ha presentado como el epítome de la capacidad y voluntad de diálogo frente a los que, en lugar de buscar el bien común, se dedican a «tacticismos rancios», «vuelos cortos», «bloqueo permanente» y «política de escaparate».