El fiscal general de EEUU, Jeff Sessions, ha expresado su firme condena al «asombroso número» de filtraciones a la prensa en los últimos seis meses y ha anunciado el inicio de una amplia campaña contra la divulgación de información confidencial. «La cultura de las fugas de información debe detenerse», ha dicho este viernes en una comparecencia pública. «Para decirlo directamente: estas filtraciones dañan al país», agregó.

El responsable de justicia de la administración Trump fue más allá y anunció que el gobierno de EEUU está sopesando revisar la ley para obligar a los periodistas a revelar sus fuentes. «Una de las cosas que estamos haciendo es revisar las políticas respecto a las citaciones de los medios», afirmó. «Respetamos el importante papel que juega la prensa y le daremos nuestro apoyo, pero no es ilimitado, no pueden poner vidas en peligro con impunidad».

Según ha revelado Sessions, el Departamento de Justicia de EEUU ha triplicado el número de causas abiertas por las filtraciones de información desde la llegada del presidente Donald Trump a la Casa Blanca. En este sentido, aseguró que se ha acusado formalmente a cutrao personas de facilitar ilegalmente material clasificado y de ocultar sus contactos con oficiales de inteligencias extranjeros. «Tengo una advertencia para todos los que estén pensando filtrar información: No lo hagáis».

Remarcó estar de acuerdo «en la condena en los términos más enérgicos» con el presidente Trump respecto a este asunto y aseveró que la semana pasada la administración estadounidense registró «filtraciones como raras veces se han producido». «Algunas de ellas, a un nivel muy importante, afectando a conversaciones de alto nivel de Trump con líderes extranjeros.

Este jueves, The Washington Post filtró la transcripción completa de las primeras conversaciones de Trump con el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, y con su homólogo australiano, Malcolm Turnbull.