Los Mossos d’Esquadra sospechan que Younes Abouyaaqoub contaba con una red de apoyo que le habría ayudado a escapar y esconderse desde el jueves por la tarde hasta la tarde del lunes, cuando fue abatido en un viñedo de la localidad de Subirats, como contó ayer El Independiente.

Así lo ha confirmado este martes el consejero de Justicia de la Generalitat, Carles Mundó, que ha confirmado que los agentes están investigando actualmente este extremo. Lo ha hecho durante una entrevista concedida a Catalunya Radio, en la que también ha destacado que los Mossos están indagando en las posibles conexiones internacionales de la célula de Ripoll.

Las sospechas de los agentes se basan, principalmente, en dos datos. El primero, que Abouyaaqoub llevaba en el momento de su captura una ropa completamente distinta a la que utilizó el jueves durante el ataque de Barcelona, y con la que aparecía en las imágenes distribuidas por Interior. En lugar de la camiseta de rayas azules y blancas con la que huyó a pie por el mercado de La Boquería tras el atropello masivo, el terrorista fue descubierto en Subirats con una camiseta interior blanca y una camisa de cuadros.

Además, el huido portaba en el momento de ser abatido un cinturón de explosivos falso, muy similar al que desplegaron sus compañeros de célula en el ataque de Cambrils. Como se puede ver en las imágenes de las cámaras de seguridad que recogieron su huida a pie, durante el atentado del jueves Abouyaaqoub no portaba dispositivos de ningún tipo. Por tanto, o alguien se lo proporcionó, o él mismo lo fabricó. Faltaría saber el cómo.

Precisamente por esto el mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, confirmó ayer que se daba por neutralizada a la célula, pero que «no se cerraba» la investigación. Los agentes, que hasta ahora han circunscrito el comando a 12 personas, se temen que pueda haber más miembros desconocidos o un piso franco sin identificar hasta el momento.